El doctor Félix Ayala, titular de la Superintendencia de Salud, con sinceridad expresó: "Ahora estamos poniendo las cosas en su lugar". Con ello el mismo reconoce que nunca antes se llevó un control real sobre los centros médicos, tanto privados como públicos de todo el país.
El mismo incluso reconoció que la falencia principal está con los centros médicos públicos donde, de los 1.000 locales existentes, ninguno cuenta con registro, habilitación requerida por parte de la Superintendencia.
En cuanto a los privados, existen en el país 1.100 locales; de los cuales solo 600 cuentan con registros al día.
Sin desarrollo
El médico Félix Ayala expresó que tomó la posta del ente de control desde diciembre del 2010; y se encontró con una institución prácticamente estática y sin cumplir función alguna.
"Lo que pudimos ver es que la institucion está muy poco desarrollada. Ha llegado a muy pocos sectores del país con su tarea de registración", confesó.
El ente depende del Consejo Nacional de Salud y es reglamentada por la Ley Nº 2319/2006. Nació en 1988 y su función es controlar que todos los centros que prestan algún tipo de atención médica cumplan con sus obligaciones y, por sobre todo, con los protocolos de salud.
Cuenta con 32 funcionarios y su presupuesto para el 2011 es de 2.300 millones de guaraníes. Su local se encuentra en Mariscal Estigarribia 1023 casi EE.UU., y cuenta con un sitio web.
La entidad tiene como objetivo hacer "que se cumplan las normativas que garantizan la calidad de la atención médica del usuario de cualquier empresa; eso incluye la infraestructura edilicia, el equipamiento, la composición del personal, la existencia de reglamento interno, planes de medicina prepaga en casos dados, etc.", dijo Ayala.
Otras de sus funciones consisten en recepcionar todas las denuncias por mala praxis y negligencia; algo que la población no manejaba y, por ende, no se tienen registros de este tipo. La falta de denuncias al ente encargado de controlar el sector salud da una sensación de que las irregularidades no existen; algo muy grave, atendiendo a los últimos casos de supuesta negligencia médica que tomaron estado público por cobrarse varias vidas.
Supuesta negligencia médica
La falta de registro y control de los centros médicos desemboca en situaciones distintas, como la negligencia médica y mala praxis. En la semana del 19 al 27 de mayo trascendieron en los medios tres casos que podrían caratularse como negligencia.
Por un lado, la muerte de una beba en Coronel Oviedo por la actitud antiética de una doctora, quien no brindó las atenciones básicas a la menor de cuatro meses porque sus padres no tenían 250.000 guaraníes para solventar el honorario de un paramédico.
En este primer caso se cuestiona, en primer lugar, la omisión de atención por parte de la profesional, el incumplimiento del protocolo en casos de urgencias y, por último, la extorsión de la que fue víctima la familia.
El otro caso es el de una abogada que se sometió a una liposucción en el Centro Médico Aldubi de Fernando de la Mora. La mujer falleció a raíz de un paro cardiorespiratorio causado por una gota de grasa que ingresó a la corriente sanguínea. Otra irregularidad es que los que aplicaron la anestesia no eran médicos, sino simples técnicos.
También se cuestiona que el local no contaba con la estructura edilicia adecuada para este tipo de intervenciones. Operaban en un sótano a las personas. No olvidemos que el local del médico peruano Julio César Aldana no tenía habilitacion del Ministerio de Salud desde el 2000 y utilizaba una falsificada del año 2007.
El tercer caso es el de un bebé de un día de vida que falleció en el Sanatorio Migone ahogado en leche, luego de haber recibido el alimento por parte de una enfermera de turno. Esta profesional supuestamente no tuvo en cuenta los cuidados básicos en cuanto a la alimentación del menor. A raíz de esa desatención o imprudencia, el niño murió.
El viernes se produjo el tercer caso de la muerte de una niñita indígena de Aba'i, de Caaguazú, que sufrió una fractura. Desde el lunes recorrió tres centros médicos en Tupa Renda, San Cristóbal y, por último, Santa Rita, y en ninguno recibió atención médica ni primeros auxilios.
Finalmente es importante aclarar que no todos los centros médicos públicos o privados prestan mala atención, porque muchos niños nacen sanos y fuertes, y otras personas superan graves cuadros de enfermedad o traumatismo. Pero lo ideal es que todos sigan esa misma línea y no solo una ínfima parte de los hospitales, sanatorios, consultorios y otros centros médicos.