22 de Julio de 2005 00:00

 

El criollismo

El Criollismo es la corriente literaria comprendida entre el período 1900-1940. Más que un movimiento meramente literario, constituye todo un dispositivo ideológico, que Roland Barthes lo resume en la siguiente expresión: “Vivir como natural lo que en verdad es histórico”. La noción histórica que el Criollismo pretende neutralizar es el Estado-nación moderno y su representación, del que la literatura criollista es un componente esencial.

CARACTERÍSTICAS GENERALES

1. Su objetivo principal es lograr la afirmación cultural latinoamericana y proclamar su diferencia con respecto a la cultura europea y universal.

2. La producción criollista es concebida a veces como una novela social de denuncia o como elemento constitutivo de un nacionalismo cultural.

3. Recurre a la representación estética, a la abundancia de figuras y signos considerados característicos de un país o región, precisamente para conseguir su objetivo. Por ejemplo: presenta las descripciones del gaucho, el llanero, el guaso, etc.

4. Las acciones de las novelas se sitúan preferentemente en regiones no modernizadas. Por ejemplo, en las pampas, en el campo.

5. La tierra es un elemento esencial en las obras del Criollismo. El costumbrismo, el telurismo o el regionalismo son categorías que se superponen en el entendimiento tradicional del término.

6. La literatura se constituye en una forma propagandística masiva al servicio de la integración nacional, pero al mismo tiempo es un fenómeno concomitante del proceso modernizador.

EL CONCEPTO “PUEBLO” EN EL CRIOLLISMO

La novela criollista selecciona como personaje representativo a grupos populares excluidos de la consideración pública, a los sectores más castigados por la modernización, como representantes de una idiosincrasia nacional. Esto alertó sobre un cambio fundamental en el concepto de nación en la transición del siglo XIX al XX.

Dentro de la concepción política de “pueblo”, los iletrados, las mujeres, las minorías étnicas y los desposeídos estaban excluidos. Representarlos en una obra literaria dirigida a un lector europeo significaba manifestar la negatividad americana a la modernización, que para Latinoamérica debía ser superada o exterminada.

El horizonte ideológico de las muestras de la literatura criolla (“Doña Bárbara”, de Rómulo Gallegos; “La Vorágine”, de Eustasio Rivera, y “Don Segundo Sombra”, de Ricardo Guiraldes) constituye las nuevas formas productivas, la acumulación primitiva de capital y el Poder Legislativo del Estado-nación.

Doña Bárbara (fragmento)

La llanura es bella y terrible a la vez; en ella caben holgadamente, hermosa vida y muerte atroz. Esta acecha por todas partes, pero allí nadie le teme. [...]

Horas más tarde, mister Danger la vio pasar, Lambedero abajo. La saludó a distancia, pero no obtuvo respuesta. Iba absorta, fija hacia delante la vista, al paso sosegado de su bestia, las bridas flojas entre las manos abandonadas sobre las piernas. Tierras áridas, quebradas por barrancas y surcadas de terroneras. Reses flacas, de miradas mustias, lamían aquí y allá, en una obsesión impresionante, los taludes y peladeros del triste paraje. Blanqueaban al sol las osamentas de las que ya habían sucumbido, víctimas de la tierra salitrosa que las enviciaba hasta hacerlas morir de hambre, olvidadas del pasto, y grandes bandadas de zamuros se cernían sobre la pestilencia de la carroña. Doña Bárbara se detuvo a contemplar la porfiada aberración del ganado y con pensamientos de sí misma materializados en sensación, sintió en la sequedad saburrosa de su lengua, ardida de fiebre y de sed, la aspereza y la amargura de aquella tierra que lamían las obstinadas lenguas bestiales. Así ella en su empeñoso afán de saborearle dulzuras a aquel amor que la consumía. Luego, haciendo un esfuerzo por librarse de la fascinación que aquellos sitios y aquel espectáculo ejercían sobre su espíritu, espoleó el caballo y prosiguió su errar sombrío.

El Criollismo cumple una función homogeneizadora de vital importancia para el éxito del proyecto modernizante, al proponer un grupo limitado de representaciones como característicos de la totalidad nacional. Pero esa incorporación a la representación no es posible en principio.

En la introducción de la novela “El Terruño”, de Carlos Reyles, se trata de integrar a todos los habitantes del territorio en un cuerpo nacional común.

“La misteriosa voluntad”, de José Rodó, populariza una convicción criollista cuando señala la tierra dónde nacer y el tiempo en qué vivir, con ello nos impone una solidaridad. Jorge Luis Borges practicó un criollismo de vanguardia. En su obra “El escritor argentino y la tradición” comienza por sobreentender que el lector ideal del criollismo es europeo o europeizado y, por lo tanto, no familiarizado con las peculiaridades y la idiosincrasia latinoamericana. Los escritores criollistas son para Borges exotistas que echan sobre América una mirada europea. Borges usa un ejemplo del Corán para refutar las pretensiones representacionales criollistas, donde a pesar del indudable carácter árabe del texto, no aparecen camellos: “Mahoma, como árabe, no tenía por qué saber que los camellos eran especialmente árabes... un falsario, un turista, un nacionalista árabe, lo primero que hubiera hecho es prodigar camellos”.

Borges considera que el destino de la producción literaria es el centro de la comunidad, ofreciendo imágenes de identificación e invita a sus lectores a verse reflejados en ellas.

PRINCIPALES AUTORES Y OBRAS DE LA LITERATURA CRIOLLISTA

Tomás Carrasquilla: Escribió “La marquesa de Yolombó”. En esta obra incorpora leyendas y cuentos folclóricos, combinados con humorismo picante.

Rufino Blanco Fombona: Su obra más destacada es “El hombre de oro”. Este autor introdujo la sordidez y la brutalidad del entorno en la novela, la explotación del campesino y la cruda realidad socioeconómica.

Carlos Reyles: Ya lo hemos mencionado a lo largo del contenido desarrollado. Él idealizó los ambientes rurales, describiendo costumbres con trazas naturalistas. Estas características están presentes en su obra “El gaucho florido”, que delineó los rasgos del gaucho corriente.

Rómulo Gallegos: Describe las frustraciones producidas por la corrupción y el caciquismo de la sociedad en su obra “El último solar”.

ACTIVIDADES

I. Lee el fragmento de “La Vorágine”:

Los que un tiempo creyeron que mi inteligencia irradiaría extraordinariamente, cual una aureola de mi juventud; los que se olvidaron de mí apenas mi planta descendió al infortunio; los que al recordarme alguna vez piensen en mi fracaso y se pregunten por qué no fui lo que pude haber sido, sepan que el destino implacable me desarraigó de la prosperidad incipiente y me lanzó a las pampas, para que ambulara vagando, como los vientos, y me extinguiera, como ellos, sin dejar más que ruido y desolación.

II. Menciona las características del Criollismo presentes en el fragmento, con ejemplos extraídos del mismo.

III. Explica cómo se concibe la noción de “pueblo” en la literatura criollista y de qué manera influye lo telúrico en las producciones literarias.
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