03 de Febrero de 2012 19:00
Encarnación mira al río como ciudad veraniega
A 370 kilómetro de Asunción parece haber renacido una ciudad. Turistas y veraneantes se refrescan en una flamante playa mientras algunos extranjeros caminan por un extenso paseo que bordea la avenida Costanera.
Las familias acuden con los niños a un lugar donde hasta hace unos meses se asentaba la zona baja de Encarnación, conocida por algunos lugareños como una región marginada.
Los viejos comercios y casas fueron desplazados por una avenida de ocho kilómetros que bordea las aguas. Mientras algunos automovilistas circulan por la amplia arteria asfaltada, algunos veraneantes optan por recorrer el paseo al costado de los restos del viejo casco urbano, donde permanecen erguidos el silo y el depósito harinero San José.
Quienes optan por descansar extienden sus toallas sobre la arena blanca que se extiende por 300 metros, donde además un grupo de jóvenes -y no tan jóvenes- compiten en un ameno partido de vóley.
Ya en las aguas, el ambiente es un jolgorio. Chicos y grandes se divierten entre pelotas de goma y curiosos muñecos inflables. Otros optan cruzar en kayaks -alquilados en el sitio- las boyas que marcan el perímetro en el cual la profundidad llega a un máximo de 1,50 metros.
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Mientras algunos disfrutan el espectáculo veraniego desde la costa, otros -los salvavidas- observan atentos para evitar que algún bañista inconsciente cruce los límites de seguridad.
La tranquilidad es aún mayor con los vendedores de comida y juguetería acuática ubicados a varios metros de la playa. A las comodidades se suman los baños públicos, que -no todo puede ser bueno- se "adornan" de trozos de papel higiénico tirados en cualquier parte por cochinos que no superan la barbarie.
Entre las personas con tereré en mano igualmente pueden oírse acentos argentinos y algún que otro acento caribeño.
"Cómo cambió el ambiente acá", expresa uno de los visitantes mientras se dispone a tomarse fotografías con la playa de fondo en medio de los faroles del caminero.
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Contiguo a la playa, formada artificialmente con arena blanca y muros de piedra, se extienden pastizales recientemente plantados.
También se destaca la limpieza en general del área recreativa, donde un momento de relax puede extenderse hasta entrada la tarde.
En medio del intenso calor el sitio se convierte en casi un oasis, apto para el descanso, a seis horas (en bus) de la capital paraguaya.
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Con las obras de la Costanera Sur, encaradas por Yacyretá para mitigar en parte las inundaciones que generó la represa, Encarnación recuperó algo de sus costas y ganó miles de turistas que diariamente concurren al renovado polo turístico.
La "Perla del Sur" luce una nueva cara. Aunque aún faltan culminar algunas obras y mejorar ciertos aspectos, la ciudad ya mira hacia el río y genera envidia sana de algunos asuncenos que aguardan el momento de disfrutar de la Costanera Norte, una promesa casi cumplida.
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