01 de Febrero de 2012 00:00
Energías sustitutivas
El futuro de las energías sustitutivas en el Paraguay es auspicioso, aunque requieren de difusión y de jornadas de presentación y uso de equipos que las utilizan.
Las energías sustitutivas resultan una opción interesante para las empresas familiares, que, al constituirse y utilizar estas energías, reducirían la migración de los jóvenes a las ciudades y a la capital en particular. Entonces, los jóvenes pueden crear su propia empresa sin llegar a ser empleados.
Otro punto a tener en cuenta es que el empleo de energía convencional ensucia y termina por contaminar el ambiente, en muchos casos, por la forma en que se cocinan los alimentos. Aquí se incluye el empleo de la leña y del carbón, aunque este último, pese a su amplia utilización, se debería sustituir. Ocurre que el carbón es costoso, libera gases tóxicos a la atmósfera e implica el corte de árboles para su fabricación, además de los daños al ambiente. De 4000 a 5000 kg de carbón se consumen diariamente en Paraguay. Y, para hacer 1 kg de carbón, se necesitan 4 a 5 kg de leña.
Además, solo basta un poco de leña para que estas cocinas y hornos puedan funcionar y cocinarse prácticamente toda clase de alimentos. La leña se puede obtener de las podas de árboles de los restos de carpinterías, o bien plantando árboles.
MODELOS SOLARES
Existen los modelos solares y aquellos que utilizan la leña como fuente de energía. Entre los modelos solares existen: cocinas, calefones para agua caliente, y secaderos para hierbas medicinales y frutas. Todos ellos utilizan un sistema rápido y limpio de calentamiento. Por ejemplo, se puede desecar zanahoria, locote, mandioca, batata, tomate, naranja y banana, que quedan como "caramelo". Lo mismo para carne (cecina) y mondongo, que se conservan por bastante tiempo. Existe también una cocina solar estándar con un panel hecho de espejos, que alcanza hasta 300 ºC de temperatura, que refleja los rayos solares en el centro de la parrilla, donde se coloca una olla negra para absorber mejor el calor. Se orienta hacia el sol cada 20 a 25 minutos. En caso de no usarse, el panel se puede girar hacia abajo para una mejor protección. No contamina el ambiente ni ensucia la olla. También existe un colector solar para agua caliente con entrada y salida de agua, que llega hasta un tanque de acero inoxidable, a unos 70 ºC. El agua caliente que se obtiene está desinfectada; es potable y sirve para cocinar, siendo apta para consumo.
Aparte, se puede conectar al lavarropas, lavatorios o canillas de agua y duchas para baño.
MODELOS A LEÑA
En cuanto a los modelos a leña, restos de poda o de carpinterías, se encuentran los fogones y hornos pequeños. Además, el horno tres en uno, que combina un fogón, más un horno y un recipiente para agua caliente. El modelo es de uso familiar y para pequeñas empresas, porque los alimentos se pueden cocinar de cualquier forma y no solamente sobre fuego. Entonces, se pueden cocinar dos a tres productos a la vez. Se trata de equipos que producen poco humo y cocinan los alimentos en poco tiempo (no más de una hora). En esta línea, también existe una cocinita que funciona a leña, que, en vez de calentar una plancha como la eléctrica, cuenta con una placa a modo de caja cerrada de metal, dentro de la cual se puede cocinar. Una es como una olla para cocinar guisos y caldos; otra es como parrilla para cocinar carne, pollo, pescado. Otro modelo es el de un hornito solar de madera. Es una caja pintada de negro en su interior, con espejos en uno de los lados. Es una caja térmica con un vidrio inclinado para favorecer la absorción de los rayos del sol. Puede alcanzar una temperatura de hasta 160 ºC. En su interior, puede colocarse una botella de color violáceo con agua para calentar. El agua queda así desinfectada y es apta para el consumo. En todos estos modelos, el principio de funcionamiento es el mismo: poca leña como fuente de energía.
DIFUSIÓN
La tecnología que emplea energías sustitutivas a partir del sol y de pequeñas porciones de leña es accesible a los hogares y pequeñas empresas urbanas y rurales.
Particularmente, es útil para aquellos que no tienen acceso a la energía convencional, sea eléctrica o gas. No obstante, hacen falta una mayor difusión a nivel país y un mayor apoyo de las instancias oficiales, sean gobernaciones, municipalidades y otras, que apoyen los emprendimientos que busquen formar a los pequeños productores y otros en el uso de una tecnología limpia, no contaminante, económica por su costo de uso y que, sobre todo, cuida el ambiente.
(*) Técnico de Cedesol Ingeniería.






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