05 de Junio de 2009 00:00

| PRIMERO, SEGUNDO Y TERCER CURSO

La Paz del Chaco

Luego de tres años de una guerra cruel, ¡Paraguay y Bolivia, por fin, cambiaron las armas por el abrazo de la paz! El próximo 12 de junio se cumplirán 74 años de la firma del Protocolo de la Paz del Chaco, hecho que no podemos dejar pasar desapercibido. Por eso dedicamos este espacio para recordar tan loable gesto de los dos pueblos hermanos que, a propósito, este año ratificaron los tratados de límites, con la mediación de Argentina.

Los antecedentes de la guerra

Nos remontamos al inicio y desarrollo de la guerra para conocer, resumidamente, la historia. Paraguay y Bolivia discutían la posesión del Chaco desde muchos años antes de que la guerra estallara en 1932. Ambos alegaban derechos sobre el territorio chaqueño desde los ríos Paraguay y Pilcomayo. Bolivia aducía títulos emanados de la Audiencia de Charcas, y nuestro país, los provenientes de la Corona española.

Además, Bolivia buscaba salida sobre el río Paraguay y recuperar el prestigio perdido con la victoria contra el Paraguay, al que consideraba un enemigo fácil de derrotar. En palabras del entonces presidente boliviano, Daniel Salamanca:

“Bolivia tiene una historia de desastres internacionales que debemos contrarrestar con una guerra victoriosa […], necesitamos someternos a la prueba de fuego, que no puede ser otra que el conflicto con el Paraguay. Por un lado, es el único país al que podemos atacar con seguridad de victoria, lo que fortalecería nuestro débil sentimiento patrio...”.

La posición paraguaya era firme. A la conciencia de sus derechos, se sumaba el sentimiento patriótico de defender la mitad del territorio donde se encontraban importantes fuentes de su economía.

Inicio de las hostilidades

En 1932, la confrontación de títulos ya no era suficiente para buscar soluciones al viejo problema. La cuestión que llevaba a los dos pueblos a la guerra no estaba bien definida, porque mientras Paraguay sostenía que versaba sobre los límites, Bolivia afirmaba que se trataba sobre todo el Chaco.

Los bolivianos se apoderaron del fortín Carlos A. López el 15 de junio de ese año. Un mes más tarde, las fuerzas paraguayas lo recuperaron después de una sangrienta batalla. Bolivia tomó Boquerón y varios fortines. Los intentos de 19 naciones americanas de detener la guerra no tuvieron resultados, sobre todo por la intransigencia boliviana de insistir en encontrar una solución en los campos de batalla.

Ante esta actitud de Bolivia, el Paraguay pasó a la ofensiva, con la conducción militar del teniente coronel José Félix Estigarribia, atacando el fortín Boquerón ocupado por bolivianos. Estos retrocedieron, y la victoria tuvo favorables efectos morales en el Ejército paraguayo.

La Comisión de Neutrales reunida en Washington para detener la guerra propuso que las tropas paraguayas abandonaran el Chaco para que los bolivianos quedaran en posesión. El Paraguay rechazó la fórmula, la comisión se disolvió y las negociaciones se radicaron en el Río de la Plata. El 2 de febrero de 1933, Argentina y Chile propusieron un plan de arreglo, aceptado por Paraguay, pero rechazado por Bolivia.

Hasta ese momento no había una declaración oficial de hostilidades, la cual, sin embargo, se concretó el 10 de mayo de 1933, cuando el Paraguay declaró la guerra para obligar a los países limítrofes a cumplir los deberes de neutralidad.

El 4 de junio de ese año, el Ejército boliviano, al mando del general alemán Kundt, atacó Nanawa y la ofensiva se extendió hasta Pirizal, sin resultados favorables para Bolivia. El 15 de setiembre, los paraguayos cercaron y rindieron a las tropas bolivianas en Pampa Grande y Pozo Favorito. El 11 de diciembre, Estigarribia y sus soldados obligaron a los bolivianos a entregar sus armas en Campo Vía.

Luego de este triunfo, y mediante la mediación de la Sociedad de las Naciones, el Paraguay ofreció un armisticio que se prolongó hasta el 6 de enero de 1934. Reanudadas las operaciones, el Ejército paraguayo prosiguió la defensa de la patria en dirección al Pilcomayo, con amplia victoria. Sólo en Cañada Strongest los bolivianos lograron una conquista.

El triunfo paraguayo siguió el 16 de noviembre de 1934 en la batalla de El Carmen. Pero la situación se volvía crítica para el Paraguay, porque sus reservas humanas se estaban agotando y su economía también. Aun así, el 8 de diciembre de 1934, una pequeña porción de soldados se apoderó de los pozos de Yrendague, único depósito de agua. El Ejército boliviano se dispersó en el desierto y muchos murieron de sed.

Las últimas operaciones se dieron en la zona de Ingavi, donde el 7 de junio de 1935 fueron tomados prisioneros los comandantes bolivianos y más de mil combatientes.

Las gestiones de paz

El 11 de mayo se constituyó en Buenos Aires el grupo mediador en busca de la paz, con representantes de Argentina, Estados Unidos, Brasil, Chile, Perú y Uruguay. El 26 de mayo, se incorporaron al grupo los cancilleres de Paraguay, Luis A. Riart, y de Bolivia, Tomás A. Elío. También intervino el presidente brasileño Getulio Vargas. El 9 de junio se llegó a un acuerdo completo.

El Protocolo de Paz

El 12 de junio, las arduas negociaciones llevaron a la firma del Protocolo de Paz, que puso fin a las hostilidades, por un acuerdo directo o arbitraje de las diferencias que habían llevado a los dos países a la guerra.

Al mediodía de ese día, Luis Alberto Riart, por el lado paraguayo, y Tomás M. Elío, por el boliviano, junto con los negociadores Carlos Saavedra Lamas (canciller argentino); José Carlos de Macedo Soares (canciller brasileño); José Bonifacio de Andrada (embajador brasileño); Luis Alberto Cariola (embajador chileno); F. Nieto de Río (delegado especial chileno) Alexander W. Weddell y Hugo Gobson (embajadores norteamericanos); Felipe Barreda Laos (embajador peruano) y Eugenio Martínez Thedy (embajador uruguayo), concertaron el cese de las hostilidades entre el Paraguay y Bolivia.

El Protocolo de Paz fue aprobado por Paraguay el 20 de junio de 1935, y por Bolivia, al día siguiente. En dicha ocasión, se contempló además, la búsqueda de solución a los problemas que acarreaban al Paraguay y Bolivia su situación mediterránea.

El 14 de junio cesó definitivamente el fuego en todo el frente y una comisión militar neutral se trasladó al Chaco para demarcar las posiciones.

La Conferencia de Paz

La Conferencia de Paz se inauguró en Buenos Aires el 1 de julio de 1935, con la participación de Argentina, Estados Unidos, Brasil, Chile, Perú y Uruguay. En la reunión, la delegación paraguaya, presidida por Gerónimo Zubizarreta, se negó a ceder el territorio chaqueño a Bolivia.

Argentina y Brasil, que tenían preponderancia en la mediación, estaban de acuerdo en impedir que el Paraguay se llevara todos los triunfos de su victoria. La conferencia decidió no reconocer al Paraguay como vencedor y el 15 de agosto formuló una propuesta de arreglo que incluía la cesión de Bolivia de una parte del río Paraguay y cerca de la mitad del Chaco recuperado por las armas paraguayas. La propuesta fue rechazada con indignación por parte de los paraguayos.

La Conferencia dejó de lado el tema y pasó a considerar los problemas de la repatriación de prisioneros bolivianos. El Paraguay tenía derecho de retenerlos hasta la firma definitiva de paz, pero decidió liberarlos el 21 de enero de 1936, previo pago de una indemnización en concepto de manutención. Luego, la conferencia entró en receso.

El Tratado de Paz

Recién el 21 de julio de 1938 se firmó el Tratado de Paz, Amistad y Límites entre Paraguay y Bolivia, en Buenos Aires. Además de los representantes de los países garantes, firmaron el tratado, por Paraguay, Cecilio Báez, José Félix Estigarribia, Luis A. Riart y Efraím Cardozo; por Bolivia, Eduardo Díez de Medina y Enrique Finot.

Bolivia fue desplazada del territorio que pretendía, pero Paraguay tuvo que ceder 110.000 km2 del suelo conquistado en la heroica guerra. Así terminaba la contienda que dejó a nuestro país al borde de un colapso. El Estado quedó sin deudas, pero el cansancio era general, las reservas estaban agotadas y la economía, muy resentida.

Ratificación de la paz

El 27 de abril de este año, los presidentes de Paraguay y Bolivia firmaron un acuerdo definitivo de límites en Buenos Aires. Luego de casi 74 años, la línea fronteriza está totalmente delimitada.

¿Por qué se suscribe en Buenos Aires? Argentina fue la principal mediadora del conflicto bélico junto a Brasil, Chile, Estados Unidos, Perú y Uruguay. La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, entregó a Fernando Lugo y Evo Morales la Memoria Final y Acta sobre la conclusión de los trabajos de la Comisión Demarcadora de Límites.
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