25 de Agosto de 2011 00:00

 

La pobreza agobia a las comunidades indígenas

La comunidad indígena de Arroyo Morotî, situada en el distrito de San Cosme, en el Dpto. de Itapúa, soporta la más absoluta miseria. Los nativos están acorralados por la deforestación y la desaparición de los recursos.

Otro de los problemas es la degradación de sus tierras y la contaminación de sus arroyos. Esta situación fue planteada en su tesis por Gerónimo Ayala Benítez, el primer indígena en recibirse de arquitecto en la Universidad Católica de Itapúa (UCI).DETALLADO ANALISIS SOBRE LA REALIDAD DE LOS NATIVOS

Primer arquitecto mbya  presentó  tesis sobre la pobreza indígena

El primer nativo mbya guaraní en acceder al título de arquitecto presentó la semana pasada su tesis de grado. Su estudio se basó en la problemática de la pobreza extrema de las comunidades indígenas de Itapúa, sus causas y posibles vías de solución.

ENCARNACIÓN (De nuestra redacción regional).
Gerónimo Ayala Benítez, de la comunidad Pindó, distrito de Santos Cosme y Damián, presentó su tesis de grado titulado "Vivienda para los guaraníes" ante la Universidad Católica, campus Itapúa (UCI). El acto se realizó el pasado viernes.

"El monocultivo está acabando con los pueblos indígenas, los está dejando sin recursos para sobrevivir y autosustentarse", sostuvo el indígena Gerónimo Ayala Benítez, el primer nativo de la parcialidad mbya guaraní en acceder al título de arquitecto.   

Durante la presentación de su tesis de grado, el novel arquitecto expuso la problemática que afecta a las comunidades guaraníes del departamento de Itapúa. Realizó un análisis de las causas que los mantienen en condiciones de extrema pobreza, y las circunstancias que amenazan severamente a su cultura.

En este contexto, la vivienda guaraní se encuentra en el centro del mantenimiento de la cultura, porque en torno a la casa, al hogar, al fuego dentro de la casa, se desarrolla un aspecto vital de la transmisión de la cultura, de la vida familiar nativa.

La tesis rescata estos aspectos de la sabiduría ancestral de los nativos, que por muchos motivos –uno de ellos es la pérdida de los recursos tradicionales– se va perdiendo. "El objetivo es rescatar estos valores y materializarlos en viviendas dignas y adecuadas a las tradiciones del pueblo mbya como una forma de mantener esos valores entre las nuevas generaciones", explicó.

En la actualidad, acorralados por la deforestación, la pérdida de las condiciones naturales de vida y la desaparición de los recursos,  los nativos son empujados a abandonar una de sus tradiciones más importantes que es la construcción de sus viviendas. Los hogares mbya eran realizados de acuerdo a su visión y su forma de interrelación con su entorno, en estrecha vinculación con la naturaleza.

El problema, sin embargo, no pasa solo por una cuestión de déficit de viviendas, sino que es apenas un aspecto de la realidad. El monocultivo es una de las causas de la extrema pobreza del pueblo indígena, porque cada vez más están acorralados por las grandes extensiones de soja, y cada vez es mayor la destrucción de su hábitat.

Esto no permite al indígena sobrevivir según su forma tradicional de producción, según sus costumbres. Le obliga a convertirse en un changador (trabajador ocasional) para sobrevivir.

Existen comunidades, por ejemplo, asentadas en tierras que ya no tienen ningún solo árbol, y es sabido que el indígena necesita vivir en estrecha relación con el bosque.

Esto tiene un impacto muy fuerte en su cultura, en su forma de relacionamiento con la tierra. Para el indígena el centro del relacionamiento con el mundo está en la naturaleza, y si esta se destruye, desaparece un elemento vital de contacto con el mundo, "desaparece su mundo", explicó.

Gerónimo está trabajando actualmente como asesor de la Secretaría Nacional de la Vivienda. "Llegar a este objetivo no fue tan difícil; es resultado de un esfuerzo donde el mayor inconveniente que tuve, como todo el mundo, fue superar las necesidades de dónde vivir durante la época de estudiante, y mantenerme económicamente", dijo.

El estudio fue financiado mediante una beca que le otorgó la Entidad Binacional Yacyretá (EBY). "Desde la secundaria hasta el segundo año de la universidad fui becado por la EBY; desde el segundo año hasta culminar la carrera tuve una beca de la misma Universidad Católica", refirió.

La comunidad de Pindó es un asentamiento de indígenas que antiguamente vivieron en la isla Yacyreta, afectados por la construcción de la represa, que fueron reubicados por la binacional. Actualmente, ocupa una pequeña porción de tierra en las afueras de San Cosme.
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