27 de Febrero de 2004 00:00

| NUESTRA SOCIEDAD REQUIERE UN DECIDIDO COMPORTAMIENTO ÉTICO

¿Por qué debo respetar la vida ajena?

¿Qué es la ética?. A pesar de cierto amoralismo, más bien inmoralismo, que se ve en el ambiente en que vivimos, nadie puede evitar enfrentarse con problemas de índole ético en la vida cotidiana. Tales problemas afectan íntimamente a la persona que se los plantea, porque se refieren a su actuación y sus relaciones para con sus semejantes.

Toda persona consciente se ha visto, muchas veces, en la necesidad de preguntarse, por ejemplo, ¿Debo cumplir las promesas hechas en cualquier circunstancia?; ¿Es siempre malo mentir?; ¿Hay obligación de delatar al traidor?; ¿Debo cumplir una orden aunque esté convencido de que lo que se manda es malo?; ¿Por qué tengo que obedecer a mis padres?; ¿Por qué debo respetar la vida ajena?; ¿Es lícito cometer fraude en los contratos?; ¿Por qué tengo que pagar los impuestos?; ¿Por qué se castiga al que se droga?

En las mencionadas circunstancias, y en otras que se presentan, se advierte claramente que la persona se encuentra en la necesidad de ajustar su conducta a ciertas normas que se reconocen como obligatorias o, por lo menos, como dignas de tomarse en cuenta. Quien actúa con tales normas se comporta éticamente y merece la aprobación de los demás. Por ello distinguimos claramente acciones que están por completo al margen del orden ético, y acciones que pertenece a tal orden.

En todo caso, y suponiendo que haya personas que no se planteen problemas de índole ética, es un hecho indubitable que todos juzgamos éticamente las acciones de los demás y las situaciones que se van presentando. Esta es una práctica universal y constante; lo hacen aun aquellos que niegan validez a la ética.

Las nociones de bueno, malo, justo, injusto, obligación, norma, ley, entre otros, son precisamente nociones éticas; consecuentemente, la ética es de uso cotidiano.


El origen de la palabra “ética”

La palabra ética se deriva de dos palabras griegas: éthos y ethos. La primera significa costumbre. Se daba este nombre a los usos y modos de actuar de un grupo étnico. En los pueblos primitivos, las costumbres regulaban la actividad humana; así la ética y el derecho se reducían a costumbres.

Si derivamos la ética de “éthos” (con épsilon o é breve), entonces etimológicamente significa la ciencia de las costumbres; sin embargo, esta etimología nos lleva a hacer de la ética una ciencia puramente descriptiva. En este caso, la ética se reduce a describir las costumbres, los sentimientos éticos de alguna sociedad, y a determinar las leyes de su aparición, de su desarrollo y de su desaparición.

Por otra parte, la palabra costumbres es un tanto ambigua, pues se puede también aplicar, y de hecho se aplica, al comportamiento de los animales. Costumbres, conforme indican los diccionarios, es el “conjunto de aplicaciones y usos que caracterizan a una persona o a un pueblo”. Y aunque las costumbres es el resultado de la repetición de actos, connota más bien algo ya hecho. Por ellos es mejor derivar la ética del segundo término.

Entonces ética proviene de “ethos”, que tiene dos significados fundamentales. Primero significó morada, residencia, lugar donde se vive. En la literatura griega se usaba para designar las cuadras de los animales o las guaridas donde acostumbraban habitar las fieras. Después se empleó para designar el país donde habitan los hombres. Conforme a esto ya no se trata del lugar exterior, del país donde vive el hombre, sino del lugar interior, de su actitud, de su referirse a sí mismo y a los demás. Es la estancia, la morada, la raíz de donde proceden todos los actos del hombre, entonces la palabra ethos pasó por fin a significar el “carácter”, el modo de ser de una persona.

El vocablo carácter significó al principio la marca, el sello que se ponía a los animales, al ganado por ejemplo, para distinguirlos de otros. Posteriormente se usó para designar los rasgos distintivos de una persona. En este caso, ética es la ciencia que nos indica cómo formarnos el carácter. Carácter, no en el sentido biológico de temperamento, sino en sentido integral de modo de ser, forma de vida que se va adquiriendo día a día a lo largo de la existencia.

De esta manera surge el ethos, el modo de ser u actuar, definido por las características que los hábitos dejaron en el ser. El hombre constantemente va construyendo su propio modo de ser y de actuar, su carácter, que se convierte en su ethos, en la morada habitual en el ser.

Preguntas que nos llevan a una respuesta ética

Toda persona consciente se ha visto muchas veces en la necesidad de preguntarse, por ejemplo:

¿Debo cumplir las promesas hechas en cualquier circunstancia?

¿Es siempre malo mentir?

¿Hay obligación de delatar al traidor?

¿Debo cumplir una orden, aunque esté convencido de que lo que se manda es malo?

¿Por qué tengo que obedecer a mis padres? ¿Por qué debo respetar la vida ajena?

¿Es lícito cometer fraude en los contratos? ¿Por qué tengo que pagar los impuestos?

¿Por qué se castiga al que se droga?
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