Mario Ferreiro tarifado

Posteado por Pepe Costa el 22-05-2017

La protesta ciudadana fue clave para que los ideólogos del sistema de estacionamiento tarifado y los paniaguados avaladores del mismo se vean obligados a postergar por un tiempo la puesta en vigencia. Mientras, podemos profundizar en lo que significa esta arremetida fiscalista y extorsiva contra la ciudadanía, que terminará matando varias zonas de la ciudad, volviendo aún más cara e ineficiente a la Capital y provocando migración comercial y de vecinos como ocurrió en la época del CEA.

/ ABC Color

Veamos algunas de las excusas vigentes para este negociado en contra de la ciudadanía.

· “El estacionamiento tarifado ayudará a ordenar el uso del espacio público y el tránsito en Asunción”. FALSO. En las zonas tarifadas habrá mayor control, quizás, porque el interés es RECAUDAR, pero en las otras zonas seguirá el descontrol. Pero aún el control en las zonas tarifadas no ayudará ni a tener sitios seguros de estacionamiento (porque el colapso persistirá o sencillamente se trasladará a otras zonas libres) ni ordenará el tránsito (porque cumplidas las horas máximas de estacionamiento, habrá una migración masiva de conductores buscando otros sitios para seguir estacionando).

· “El estacionamiento tarifado acabará con los cuidacoches porque los va a formalizar laboralmente”. FALSO. En la primera etapa sólo absorberá a 400 “cuidacoches” (vulgo: extorsionadores con aval de la Municipalidad de Ferreiro y su grupo Avanza País) dotándoles de un salario mínimo básico mensual. El “radio” de acción de los “cuidacoches formalizados” será el mismo de las zonas de estacionamiento concedido a Parxin. Primero, veremos si los 400 duran en este trabajo “formal”, pues ese sueldo mínimo es ostensiblemente menor a lo que mensualmente ellos recaudan informal y extorsivamente. Segundo, las zonas “no tarifadas” se convertirán ahora en el coto de caza y extorsión de los demás “cuidacoches” no “formalizados”, o en el de sus parientes, sus familiares o amigos. Los cajones de manzana sencillamente mudarán de zona. ¿O alguien cree que la Municipalidad de Ferreiro tratará de controlar el resto de la ciudad para que los ciudadanos no sigan siendo diariamente extorsionados? Tercero, como el horario del estacionamiento tarifado –y por ende del trabajo “formal- va hasta las 19 horas, los “formales” sencillamente luego se sacarán el chaleco y seguirán con el laburo “por cuenta propia” hasta la hora que se les antoje, sin control alguno. Ah, y obviamente en las zonas no tarifadas y que casualmente tienen alta demanda por conciertos, partidos de fútbol, eventos, etc. seguirán haciendo su negocio, sin Parxín, pero siempre con el aval, la complacencia y pusilanimidad de Ferreiro y sus acólitos.

· “El estacionamiento tarifado aportará fondos para obras sociales en el municipio”. FALSO. La Municipalidad, la de antes y la de ahora (con Ferreiro y sus acólitos) sigue siendo un barril sin fondo. Alrededor del 90 por ciento de su presupuesto va destinado a gastos corrientes (como ocurre en todo coto de prebenda de la función pública administrada por políticos clientelistas), por lo que los US$ 3 millones que dicen se recaudará pasará a engrosar el “activo disponible” para que el enorme elefante de 8.000 funcionarios municipales siga creciendo sin mostrar signos reales de reforma. Ya vimos lo que fue la “limpieza” que gua’u quiso hacer al inicio Ferreiro.

En realidad, en esta cuestión del estacionamiento tarifado algunas de las verdades evidentes son estas:

· El estacionamiento tarifado fue pensado, armado, diseñado y contratado de manera irregular sólo para recaudar para la corona privada y la corona pública. Ferreiro saca la nalga a la jeringa remarcando que en otras administraciones se aprobó este sistema. Con las evidencias de irregularidades en el proceso, él, si quería defender realmente los intereses de la ciudadanía, debió haber hecho investigar, denunciar y oponerse al sistema. Pero no. Sus amigotes de gabinete vieron la oportunidad y se sumaron al negocio avalando el mismo y los concejales que se llenan la boca de “progresismo” (Franco Troche, Boungermini, entre otros) lideraron con sus votos la ratificación de este desparpajo. Lo que entre gallos y medianoche, a los apurones en la época previa a la administración Ferreiro se aprobó a tambor batiente, se consolidó con la complacencia de Mario y sus acólitos. Todo para la corona, nada para el beneficio ciudadano.

· No importa el interés ciudadano, sino recaudar. Ferreiro dijo en una rueda de prensa que si bien se atenderá el reclamo de los frentistas tratando de “acordar” un sistema para que estacionen frente a sus domicilios, recordó que “se trata de la vía pública, de un espacio público que no se puede disponer privadamente”. ¡Gran descubrimiento! Tal iluminación jurídica no tuvo, por ejemplo, al permitir durante todo este tiempo la privatización de espacio público por parte de “cuidacoches” y “limpiavidrios”. Claro, el “sentido social” pues es tan complaciente con los extorsionadores, como con las empresas tercerizadas que brindan “recursos dulces” a las necesidades clientelistas. Lógica de hierro de la política prebendaria que ha aprendido muy bien Avanza País y su buque insignia actual.

· No interesa modernizar, sino recaudar. Bien lo ha dicho el concejal Villarejo (el único junto al concejal Fiorotto que ha defendido el interés ciudadano en esta novela): “No se puede hacer una mesa sin las cuatro patas”. Ni a Ferreiro ni a sus “estrategas y planificadores” (así alardean en cuanto foro público o privado les toca presumir de su “progresismo intelectual”) no les importó prever antes un mecanismo de mejoramiento del transporte público (ni siquiera el interno sobre el que tiene absoluta potestad el municipio), ni esperar la concreción del metrobús u otros sistemas de transporte público masivo. Claro, como el clientelismo es cortoplacista, y aquellos factores son de mediano o largo plazo, había que empezar con lo que se tenía a mano: el “regalito” de la administración colorada anterior, que hoy será fuente de plata dulce para un grupo político con sed de crecimiento clientelar. Negocio redondo.

Estas son apenas algunas reflexiones sobre el polémico tema. Si alguna conclusión se puede sacar es sencillamente que el estacionamiento tarifado ha terminado por quitar el velo a la “alternativa política” del “progresismo” y desnudado sus impudicias nada diferentes a las de los que criticaban…

Mario Ferreiro terminó mostrando que también está entre los políticos “tarifados” por la prebenda y el oportunismo cortoplacista. Y la tarifa de esta decepción y este engaño la pagan, una vez más, los ciudadanos. Como ocurrió y ocurre siempre con cualquier otro político clientelista…

 

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