#UNANoTeEngañen: La imaginación al poder

Posteado por Pepe Costa el 25-09-2016

Hay estudiantes conservadores en la UNA. Sin duda alguna. ¿Cómo es que pretenden apenas la “equidad” en la distribución de cargos directivos de la Universidad? Y hasta con miedo se defienden diciendo “no estamos pidiendo la paridad, sino que ningún estamento tenga mayoría”… ¡Conservadores!

¿Es que no creen en la fuerza de la movilización estudiantil? ¿Es que los años de estar en clases instruidos por docentes anacrónicos y conservadores les ha anestesiado el cerebro? ¿Por qué no pedir que la Universidad sea gobernada enteramente por los estudiantes? Eh? ¿No es esto lo justo, legítimo y lógico?

Vamos! La Universidad Nacional de Asunción tiene más de 55 mil estudiantes y apenas unos 9 mil docentes y 24 decanos. El estudiantado es mayoría híper absoluta! Y en democracia, la mayoría es la que debe gobernar. ¡Todo el poder a los estudiantes debe ser la consigna!

Todo el poder a los estudiantes. Para que en la Universidad decida el estamento más incorruptible y criterioso. Para que en la Universidad los estudiantes –y aquellos docentes que se alineen a sus consignas revolucionarias- ocupen los cargos directivos y técnicos. Para que en las Facultades se impongan los reglamentos académicos de la manera que los estudiantes así lo decidan. Para que los exámenes sean adecuados al nivel de ellos y no conforme al capricho de los docentes. Para que acaben los concursos de mérito de fachada y prevalezca la elección popular de cátedras y catedráticos.

¿Acaso no quieren los estudiantes una Universidad popular y democrática? No hay nada más antidemocrático y antipopular que una clase de 70 alumnos dirigida por una sola persona que accedió al cargo docente por concurso. ¿Dónde queda el derecho sagrado del voto? ¿Cómo puede permitirse este tipo de dictaduras académicas, este tipo de tiranía del unicato docente?

¡Conservadores! ¡Reaccionarios! Eso son quienes no se animan al cambio real y la revolución total. Y en este rubro hay estudiantes, docentes, directivos… ah… y también “intelectuales progresistas”, “filósofos de avanzada”, “sociólogos pos modernistas” que –quizás tratando de expiar pusilanimidades de juventud- se ufanan de apoyar tímidas posiciones reformistas pero no se animan a la verdadera revolución! ¡Gatopardistas de salón! Eso son!

¡Conservadores! Eso es lo que son cuando proponen, tímidamente, que haya una distribución del 33% para cada estamento universitario en la dirección de la UNA. Conservadores y retrógrados. ¿Acaso no tienen derecho los 20 mil estudiantes a dirigir su propia institución? ¿Acaso no tienen más derecho que los docentes a saber y exigir lo que realmente debe incluir la malla curricular, el programa de la materia, el contenido de los exámenes, el método para seleccionar docentes, o la forma y plazo para entregar los trabajos prácticos?

Se precisa un movimiento realmente revolucionario, que cambie de una vez por todas a la UNA y la convierta en una institución democrática, regida por las mayorías, marcada en sus lineamientos académicos por las masas, dirigida técnica y administrativamente por personas cuyo mandato surja de la votación y no de burgueses concursos… Cualquier club de barrio, comisión vecinal, seccional o comité político es más democrático y participativo en la elección de sus autoridades. ¿Cómo puede ser menos democrática una Universidad Nacional?

Se necesita que la imaginación llegue realmente al poder… y podamos ver cómo la realidad se desploma ante la fuerza de los verdaderos revolucionarios, no de quienes se confabulan con el statu quo y con el conservadurismo que, aunque se vista de toma o paro estudiantil, conservadurismo queda.

¡La imaginación al poder! ¡La Universidad debe ser de los estudiantes! ¡Y que el manifiesto realmente revolucionario de Asunción y San Lorenzo entierre de una buena vez al de Córdoba, conservador y pusilánime como ha sido éste hasta ahora con sus tímidas propuestas de “co-gobierno” y “libertad de cátedra”!

 

Reportar error

Enviar a un amigo