Día del árbol y la Ley 2524

Posteado por Carlos Riquelme el 21-06-2017

El doctor Moisés Santiago Bertoni fue el iniciador de la celebración del “Día del Árbol”, fijando inicialmente como fecha celebrativa para el 14 de julio, luego el Ministerio de Educación en 1954, estableció como fecha definitiva el 19 de junio. Más allá de esto, lo importante es el recordatorio en sí, teniendo en cuenta que un árbol, definitivamente representa la vida, es más, la vida mejor que la presente sociedad debe transferir a las próximas generaciones, de ahí que, deforestar o reforestar es una cuestión eminentemente ética.

Quién no sabe los beneficios que reportan los árboles para la vida, una, y la más fundamental es la absorción del dióxido de carbono (CO2) –potente veneno para los seres humanos- y la liberación consecuente de oxígeno (O), elemento vital para seguir prolongando el aliento de vida. Asimismo el árbol es alimento y refugio para muchos insectos y aves, con él se recupera parte del paisaje originario de un ecosistema degradado, también se evitan la erosión por acción del viento y del agua, purifican el aire, hacen más lenta la escorrentía de agua frente a posibles inundaciones, disminuyen la contaminación auditiva, embellecen los espacios urbanos, y ayudan a combatir la acción de los terribles calores de nuestro verano.

A pesar de todo ello, en nuestro país seguimos arremetiendo con todo contra los árboles, normativas como la famosa “Ley 2524, De Deforestación Cero”, es letra muerta –vigente hasta el 2018-, pero ¿qué es la vigencia de una ley si ésta no se aplica?

En un reciente informe de la organización ambientalista “Guyra Paraguay” (febrero 2017), se da cuenta que en nuestro país “para los años 2010 y 2011 se llegó a picos de deforestación máximos de hasta 1.400 hectáreas (ha) por día en promedio, en el 2012 se deforestaron más de 1.473 ha por día en promedio, en el 2013 se deforestó 1.376 ha por día en promedio y finalmente, en el 2014 se registraron 1.279 ha deforestadas por día”, siguiendo esta lógica expoliadora de tumbar árboles, uno puede darse la idea de cómo ha sido el comportamiento entre 2014 y 2017.

Lamentablemente el barullo político que vivimos en la república, no nos deja detenernos para escuchar, y mucho menos para reflexionar sobre el proceso de expoliación y exterminio de los árboles del Paraguay, por todo ello, en nombre de quienes proclaman que la vida es digna de ser vivida, a fin de que ésta sea transferida en edición mejorada a las próximas generaciones, ¡detengamos la deforestación, ya!

 

 

Reportar error

Enviar a un amigo