Paraguayología extraviada

Posteado por Alex López-Rolón el 11-10-2017

Como mucha otra gente en mi área, profesionalmente cumplo básicamente dos funciones, una de ellas es clínica y la otra científica. Desde hace mucho tiempo se trata de que estas funciones no se den la espalda. Resultado de esto es que intentamos que el trabajo clínico se base, siempre que sea posible, en los resultados de estudios científicos realizados siguiendo criterios estrictos que garanticen su calidad. A eso llamamos basarse en la evidencia. Preocupa desde ya hace varios años el auge en Paraguay de “paraguayólogos” que francamente basan su análisis sobre el comportamiento de los paraguayos con frecuencia en ideas que han sido refutadas por la ciencia.

Estas ideas sobre los paraguayos basadas en la ignorancia, no en la evidencia, son esparcidas inclusive por personas que gozan de respeto y a las que se le atribuye credibilidad. Al carecer sus lectores, oyentes, televidentes y hasta pacientes y/o estudiantes de la formación necesaria para analizar la validez de sus comentarios, asumen que estos paraguayólogos son expertos a los que deben creer siempre.

Vayamos a un caso emblemático. Como muchos paraguayos de mi generación, crecí admirando la oratoria afectada pero elegante de cierto periodista quien en mis años mozos muy al estilo del legendario periodista estadounidense Walter Cronkite terminaba su lectura de las noticias despidiéndose con la frase “desde Asunción, Paraguay, buenas noches y buena suerte“. Cronkite, como habrá notado este periodista cuando estuvo en EE.UU., siempre terminaba el noticiero de la cadena CBS con la frase “that’s the way it is".

Con el tiempo al analizar los comentarios de este periodista, mi admiración inicial se ha empezado a desmoronar y está siendo suplantada gradualmente por una sensación de alarma. Este afamado periodista se aventura con frecuencia últimamente en temas que coincidentemente caen en mi área de competencia al evaluar un supuesto carácter nacional paraguayo del que casi siempre dice estar decepcionado. Lamentablemente sus argumentos revelan con demasiada frecuencia una sorprendente ingenuidad en el mejor de los casos y una obstinada ignorancia en el peor. Su frecuente juicio lapidario del paraguayo se basa en mera intuición, anécdotas y en un prejuicio bastante aburguesado, a falta de un término mejor. Como cuenta con una gran audiencia que sospecho tiende a aceptar sus opiniones como ciertas porque le atribuyen gran autoridad intelectual es necesario advertir que sus opiniones deben ser analizadas con más escepticismo y rigor, mucho rigor.

En una edición reciente de su nuevo programa televisivo este periodista invitó a una psicóloga coautora con dos sacerdotes de un libro sobre la personalidad del paraguayo a charlar sobre porqué el paraguayo tiende supuestamente a sentir tanto miedo. El libro es presentado como el resultado de tres años de investigación.

Esta psicóloga coautoró previamente, con al parecer los mismos sacerdotes otro libro sobre “formación cristiana, religiosa y sacerdotal en el Paraguay”. Este antecedente sirve para comprender por lo menos parcialmente algunas de las aseveraciones de esta psicóloga durante el programa televisivo. Al plantearle el periodista sin mencionar su fuente que supuestamente el Paraguay tiene un 51% de paternidad irresponsable (algo que puede muy bien ser cierto), la psicóloga responde asociando al divorcio con “la pérdida o inversión del rol sexual” porque en su opinión al hacer la madre soltera “de padre y madre” el niño puede volverse homosexual porque tiene a su madre como modelo y no al padre. En otro momento declara estar muy preocupada como cristiana y psicóloga porque “los varones andan muy excitados porque nuestros programas televisivos son todos piernas, colas, tetas, está así de sencillo, y hay excitación que tenemos hasta con abuelitos, entonces con un amigo neurólogo les damos un antipsicótico y con eso lo calmamos”.

Aclaro por las dudas que los hijos de madres solteras no tienen más probabilidad de ser homosexuales que aquellos con ambos padres porque se nace homosexual, y que si un abuelito aún tiene deseo sexual tal vez no sea la mejor idea drogarle con un antipsicótico y que la solución sea menos invasiva.

En otro momento más esta psicóloga aclara que se especializó en retardo mental profundo y que en su opinión los paraguayos “viven como imbéciles”, luego de haber dicho al principio de la entrevista que los paraguayos sufren de baja autoestima. Lo que me lleva a pensar que si ella misma está convencida de que los paraguayos viven como imbéciles, el paraguayo que sufra de baja autoestima tal vez tenga a bien evitar buscar su ayuda.

Considerando que la entrevista estaba llena de preguntas excesivamente guiadas uno se sentía tentado a concluir que el periodista había invitado a esta controvertida profesional de la psicología clínica y educacional (que espero no sea el común denominador en Paraguay) para usarla para confirmar sus propias ideas sobre el supuesto carácter nacional paraguayo deficitario como causa de los males que azotan al país. Una postura preocupantemente común.

Lamento decepcionar a paraguayólogos tales diciéndoles que el caso de los paraguayos no es tan especial como ellos lo plantean. El paraguayo que sea en su opinión “imbécil” no lo es por ser paraguayo. Aunque les sorprenda, los paraguayos son parte de la raza humana. Muchos de los problemas que aquejan a los paraguayos han existido, existen y existirán en otros lados y tienen causas similares. Y sobre el así llamado “carácter nacional” se ha investigado bastante y lo que se ha encontrado no es precisamente compatible con las ideas de estos paraguayólogos. Sobre la investigación científica del “carácter nacional” les hablaré con mayor detalle próximamente.

Revisemos algunas nociones básicas para poder entendernos mejor. Si bien hay problemas que son mejor explicados desde un análisis de la personalidad, desde la perspectiva de algo a lo que le damos el complicado nombre de “factor disposicional”, o sea a la disposición del individuo, a como es usted y no a factores “ambientales” o sea a las características del medio en el que el individuo vive, los problemas sociales son atribuibles a una combinación de tanto factores disposicionales como ambientales. Siendo los factores ambientales generalmente dominantes y algo que usted no puede cambiar instantáneamente para adecuarlo a sus preferencias. A esto último, dependiendo de que clase de problema sea, también se le llama problema estructural porque el lugar, la comunidad en la que usted vive puede estar organizada de tal manera que está organización crea el problema.

Al ser el Paraguay una ex-colonia europea y haber recibido una fuerte inyección de inmigrantes europeos cuyos descendientes prefieren una educación de visión eurocéntrica, la tendencia es subestimar la importancia de causas „ambientales“ y sobreestimar el rol de factores “disposicionales". En Asia, por ejemplo, vemos tendencias diferentes.

Un aspecto que contribuye a fortalecer a esta tendencia es sin duda el hecho de que los sectores religiosos y políticos más poderosos del país hacen generalmente hincapié en factores disposicionales porque les conviene. Obviamente si uno se beneficia de la forma en que esté organizada la comunidad no va a querer que se preste mucha atención a los problemas de esta organización y va a preferir que la gente piense que la causa principal de todos sus males sean sus problemas de “personalidad", su forma de ser, hasta que son unos “imbéciles“. Y si eso se les repite incesantemente no le debe sorprender que la autoestima no sea muy alta y que también se consideren incapaces de cambiar su comunidad como resultado. Si me comunican explicita y/o implícitamente que soy un “imbécil" no me voy a sentir muy capaz de cambiar nada. Como lo propuso primero la sociología y lo confirmó la psicología social, si me tratan como si yo fuera un „imbécil“ y se espera que me comporte como tal, es muy probable que yo me comporte de esa forma.

Un ejemplo interesante de la llamativa manipulación de la atención de la audiencia a factores disposicionales por este conocido periodista es su constante argumentar que los paraguayos pobres han perdido los valores de un mítico tradicional y deseable mboriahu ryguatâ (mboriahu=pobre, ryguatâ=estomago lleno) que para él va más allá de ser pobres con el estomago lleno sino pobres dignos, autosuficientes, que rehúsan caridad porque prefieren pasar hasta hambre a admitir que no pueden autoabastecerse y necesitan ayuda.

No solo me parece este un análisis inexacto, visceral, anecdótico, e insensible sino también altamente tóxico. Es un análisis errado que transita por el camino equivocado.

¿Cómo podemos transitar por un camino que no nos conduzca a la toxicidad de considerar a los más vulnerables indignos y a todos imbéciles?

Hace no mucho tiempo atrás el Dr. Martin Luther King Junior, un líder de la comunidad afrodescendiente del país entre México y Canadá, fue el impulsor de un movimiento que buscó levantar de su postración a los afrodescendientes de ese país. Es un caso conocido. Reflexionemos sobre el método del Dr. King.

¿Recuerda usted cuando el Dr. King le dijo a los afroamericanos que vivían como unos imbéciles? ¿O cuando les dijo que les decepcionaban porque estaban olvidando la gran virtud del mboriahu ryguatâ, y que dejen de protestar? ¿O cuando armó paneles con psicólogos para argumentar que el carácter afroamericano es el culpable de su predicamento socioeconómico? ¿Sabe porque no recuerda que el Dr. King haya dicho o hecho algo así? Porque ese nunca fue su mensaje. Porque su objetivo era levantar a los afroamericanos de la postración a la que un sistema corrupto e inhumano les sumía. Y eso no se logra culpando a la víctima. No se logra agregando un azote verbal más a su flagelación continua.

Hagamos un experimento. Allí en donde en el famoso discurso del Dr. King “La Otra América" dice América digamos Paraguay:

“... hay literalmente dos Paraguay. Cada ciudad de nuestro país tiene una especie de dualismo, ... [hay una] esquizofrenia, división en tantos lugares, que cada ciudad se convierte en dos ciudades en vez de una sola. Hay dos Paraguay. Un Paraguay es hermoso por su condición. En este Paraguay ... [hay] personas que disfrutan de la leche de la prosperidad, y la miel de la equidad fluye ante ellos ... Pero hay otro Paraguay. Este otro Paraguay tiene una fealdad diaria que transforma a la fe boyante en la fatiga de la desesperación. En este otro Paraguay miles y miles de personas caminan por sus calles buscando puestos de trabajo que no existen. En este otro Paraguay ... (hay) personas que se ven forzadas a vivir en ... [viviendas miserables e insalubres]. En este otro Paraguay se niega la oportunidad de obtener una educación adecuada a miles de jóvenes. [Muchos terminan el colegio con un rendimiento mediocre] no porque son imbéciles, no porque no nacieron inteligentes, sino porque las escuelas son tan inadecuadas, tan sobrepobladas, tan ausentes de calidad ... que lo mejor de estas mentes no puede surgir nunca ... Hay tantas personas en este otro Paraguay que no pueden pagar todas sus cuentas porque su ingreso económico (cuando tienen alguno) es tan bajo ... Y entonces en este otro Paraguay el desempleo es una realidad, el subempleo es una realidad ...”.

Durante la entrevista entre el famoso periodista y la controvertida psicóloga, esta parece mostrar cierta conciencia del impacto de factores ambientales al responder que la solución al supuesto déficit en la forma de ser del paraguayo es: “educación, educación, educación". Lamentablemente la respuesta se enfoca mayormente de nuevo en factores disposicionales. Es simplista e incompleta.

El educador Harvey Kantor en una entrevista a Alternet.org señala que el país entre México y Canadá ignora la extraña paradoja en la cual “se trata de corregir la desigualdad educativa mientras la desigualdad económica se expande cada vez más” y que esto no arroja buenos resultados. El consejo es trabajar intensamente en superar ambas desigualdades al mismo tiempo. Ambos frentes son igual de importantes. Creo que eso es aplicable también al Paraguay con la salvedad que en Paraguay se vive una situación en dónde se está fallando tanto en corregir la desigualdad educativa como la económica. La educación sola no es suficiente en un país superproductor de alimentos en donde hay demasiada gente con hambre que no los puede comprar.

Como el Dr. King debemos reconocer que la forma en que está organizada la comunidad tiene un gran impacto en la vida de los más vulnerables. Desafortunadamente estos factores ambientales constituyen un maltrato constante que tiene consecuencias en la forma de ser de sus víctimas. Cuando las personas están atrapadas en la servidumbre casi feudal que el Dr. King denuncia ellas tienden a perder la esperanza, a deshumanizarse, a no darse el gran valor que tienen como seres humanos. Y es por eso que no podemos tampoco olvidarnos de los factores disposicionales si queremos sanar heridas y extender la mano al caído.

Lo magistral del mensaje del Dr. King era que no solo reconocía el impacto de estos factores ambientales y luchaba para erradicarlos sin violencia pero con firmeza, sino que también al mismo tiempo motivaba a la gente a desarrollar lo mejor de sí mismos.

En una ocasión en la que le habían invitado a dar un discurso a estudiantes afroamericanos el Dr. King luego de leer un inspirador poema escrito muy evidentemente a duras penas por una humilde madre afrodescendiente a su hijo concluyó:

“Para ninguno de nosotros la vida ha sido una escalera de cristal, pero hay algo que podemos aprender de la gramática incorrecta de esta madre: debemos seguir avanzando. Si no puedes volar, corre. Si no puedes correr, camina. Si no puedes caminar, arrástrate pero siempre avanza".

A lo que yo agregaría si alguien no puede siquiera arrastrarse consigue la ayuda de alguien más para llevarlo en hombros a su destino, pero siempre avanza.

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Alex López-Rolón ( @xealleax ) es un psicólogo paraguayo formado en Japón (en japonés) y especializado en neuropsicología cognitiva clínica y experimental en diferentes universidades, centros de investigación y hospitales europeos. Trabaja actualmente en Alemania como investigador del Hospital de Clínicas de la Universidad de Múnich.

 

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