Recuerdos de Ypacaraí

Posteado por Sebastián Acha el 27-02-2013

Recientemente leí una publicación que llamó poderosamente mi atención; una presentación realizada en el Museo de Historia Natural de Londres, donde se exponía el proceso de extinción de animales y plantas como un proceso natural de las especies, de desaparecer del planeta para dar lugar a otras, proceso que en si lleva millones de años y que fue expuesta por varios científicos que marcaron la historia.

Sin embargo, me hizo meditar fuertemente en lo que está sucediendo hoy con nuestro amado Lago Ypacarai, una degradación tal, que veíamos venir, donde no hicimos nada ni como ciudadanos, ni como estado, y llegamos al punto donde acercarse al lago dejó de ser una opción debido a las innumerables dolencias físicas que podían afectar a cualquier ser vivo que merodeaba el área, una degradación que no tomó millones de años, si no menos de lo que llevo yo vivo sobre este planeta.

ESTO NO FUE UN PROCESO NATURAL, esto fue un proceso realizado por la mano del hombre, por su inconsciencia, por su “así nomas”, por creerse el dueño de todo y pensar que la naturaleza y sus elementos están allí incondicionalmente para hacer lo que se nos plazca, de manera irresponsable y desmedida.

Es más mi asombro, al saber que el 60% de las contaminaciones del lago provienen de desagües cloacales, un 20-30% de industrias irresponsables que han vertido sus desechos sin tratamiento previo, y un porcentaje desconocido  (porque nadie habla de ello), del taponamiento de la salida de las aguas del lago hacia los humedales del salado, debido a una construcción realizada por el propio gobierno nacional.

Y por sobre todo una responsabilidad individual que nos afecta a cada uno de nosotros, responsabilidad por la desidia, por callar atropellos a nuestros lagos, por dejar basuras en la vera del mismo, por tirar nuestros desechos de manera directa en el propio lago, y por otra innumerable cantidad de acciones que llevamos a cabo de manera sistemática sin darnos cuenta el daño inmenso que causamos, no solo a las especies que viven dentro del lago, sino a las personas que viven alrededor de él, y a todos los que somos admiradores de su entrañable belleza, o la que tuvo alguna vez.

Pero llamo en este blog a no perder las esperanzas, a construir un imaginario hacia dónde queremos ir, a imaginarnos el lago que queremos recuperar, a despertar eso que tenemos dormido dentro, que es la pasión, la fuerza y las ganas de llevar adelante todo lo que sea necesario para lograr ese lago “hoy” imaginario, no importa el tiempo que tome, no importa que no veamos en vida el esfuerzo sobre el mismo, lo importante es que hagamos; pero por sobre todo entendamos que innatamente el ser humano depende 100% de la calidad del ambiente natural que nos rodea.

No es mucho lo que pido: no tiremos basura al piso, no dejemos que quienes nos rodean lo hagan. No tiremos basura al raudal durante las lluvias, pidamos a los vecinos que no lo hagan. No orinemos en las calles, pidamos a nuestros vecinos que no lo hagan. Separemos las basuras antes de recogerlas, ahorremos trabajo a quienes trabajando recogiéndola. Disfrutemos del ambiente sin destruir, cazar, pescar, depredar lo que no necesitamos. Es posible y es nuestra obligación.

Y dedico estas últimas líneas a un héroe desconocido por muchos, caído un 7 de febrero del 2013, protegiendo uno de nuestros últimos bosques, Bruno Chevugui, guardaparque Ache de la Reserva del Bosque Mbaracayu, quien fuera muerto en manos de delincuentes mientras resguardaba una Reserva. Él vivió trabajando por un imaginario, imaginario que si bien el no verá hacerse realidad, quienes quedamos en este mundo debemos honrar su memoria peleando por lo que el nos dejó.

 

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