Pancho de Vargas

Posteado por Edwin Britez el 12-09-2017

Hace un año aproximadamente fuimos con el doctor Rodolfo Aseretto a visitar a Pancho en su quinta de Areguá. Estaba solo con Haydée Benítez, su esposa, y recordamos episodios de la dictadura que cada uno pasamos, cada cual a su manera, y el tiempo en que trabajamos en el Comité de Iglesias.

Recordamos a casi todos, en especial a Pastor Armin Ihle, quien estuvo también poco antes a visitarlo, y al pastor George Willey, dos de los grandes impulsores del Comité en su época heroica.

Justo es recordar en estos casos también a monseñor Juan Bockwinkell y el sacerdote José María Blanch, igualmente pilares de la época difícil del Comité o CIPAE, como se conocía a la institución, a la cual el régimen stronista trató de destruir inútilmente.

Pancho ya estaba enfermo pero con unas ganas inmensas de seguir viviendo. Por momentos se volvía nostálgico, sobre todo cuando recordaba a su hija Verónica, quien falleció alrededor de un año atrás, y hacía gala de la agilidad que aún podía exhibir haciéndonos caminar por los alrededores de la casa. Muy pocos, en el CIPAE, ha dejado de ir a la quinta de Pancho por la atractiva belleza que tiene ahí la naturaleza y por la atención de los anfitriones, especialmente de Haydée y los niños de entonces.

Lejos quedó la personalidad del Pancho polémico que sólo podía amar u odiar, sin términos medios, amigos o enemigos, situación que jamás le importó modificar. Cuando la dictadura clausuró el diario ABC Color ingresamos al Comité Alcibiades González Delvalle y yo, como documentadores y Pancho era como nuestro consultor gratuito en materia de antecedentes. Tenía una poderosa memoria y se mantenía informado al instante de los sucesos cotidianos.

Ingresé con el prejuicio de que él odiaba a los comunistas y según sus adversarios, los encontraba hasta en la sopa. Sin embargo, en su rol de coordinador del programa de derechos humanos, lo veía conversar horas, intercambiando bromas con líderes comunistas asistidos por el CIPAE como expresos políticos, muchos de ellos defendidos por él mismo.

En la década del 80 casi nadie hablaba de la falta de tierras a los campesinos y fue a él a quien escuché por primera vez hablar en el CIPAE de campesinos sin tierras, y no paró hasta conseguir con otros la creación de un programa de atención al problema. Tenía también una obsesión por los desaparecidos y sin esperar la llegada al país de los actuales métodos científicos de búsqueda, se puso a buscarlos. Una bolsa de huesos que esperaba su identificación, hacía de ataud en su oficina que se constituyó en la pesadilla del guardia nocturno.

Pancho estuvo detenido en 12 oportunidades, según registra el libro “Testimonios contra el Olvido” y me lo confirmó su colega y también abogado del CIPAE, Rodolfo Aseretto. Primero como estudiante en los años 1956, 59, 63, 64 y 65; como abogado en los años 1967, 69, 78, 79, 83, 86 y 87. Siempre recordaba que perdió un riñón en la tortura.

Fue egresado como abogado de la la Universidad Católica, donde también dictó cátedras. Fue abogado, cofundador y luego directivo del Comité de Iglesias, entidad de derechos humanos que en el año 1976 fue creado por las iglesias Católica, Discípulos de Cristo y Evangélica del Rio de la Plata.

La época en que se creó el CIPAE era de terror. Había un contexto de represeión selectiva que abarcó a casi todos los sectores. Pancho de Vargas lideró un grupo de abogados jóvenes para ejercer la defensa de los presos políticos que en esos momentos nadie se animaba a hacerlo. Gente de las iglesias, especialmente de la Católica, desarrollaron otras tareas para asistir a las familias de los detenidos, como buscar información sobre sus paraderos, gestionar asilos, juntar y distribuir víveres, documentar, entre otras cosas.

De Vargas, en su faceta política, fue miembro y dirigente del Partido Liberal Radical Auténtico, a través del cual fue elegido diputado nacional y luego senador. Fue miembro del Directorio partidario varias veces y cofundador del movimiento “Movilización popular para el cambio”, liderado por los hermanos Saguier (Tito y Rambo) con quienes también tuvo discrepancias.

Le correspondió una destacada actuación en la Comisión Bicametal de Investigaciones del Congreso, que en la primera época de la transición fue la única entidad que produjo impactos en el combate a la corrupción, dada la debilidad de las instituciones republicanas.

Fue el padre de Francisco de Vargas (h) ex fiscal, ex titular de la Senad y también exministro del Interior del actual gobierno, y de Sylvia (también abogada) y Verónica (+). Falleció el 9 de setiembre de 2017. Paz en su tumba.

 

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