Animal
Su sobrenombre, ganado en los tiempos escolares, lo pinta tal cual es: un homínido.
Su sobrenombre, ganado en los tiempos escolares, lo pinta tal cual es: un homínido.
Todavía recuerdo los domingos aquellos, cuando íbamos a la cancha a alentar a nuestro Olimpia querido. Buscame pues era su frase-gancho y yo, sin muchas vueltas pasaba por su casa, tan barrial, tan sajoniera. Era mi amigo Héctor Lacognata, unos años atrás cuando Lugo no era presidente, y cuando él no era canciller nacional.
Esta es la historia triste de un héroe. Un hombre que surgió de la barriada más humilde que pueda uno imaginarse y en donde solo una pelota es la salvación para tanta desigualdad. Es la historia del camino al éxito, con un tropiezo jamás pensado. Es la página de la vida misma, escrita con una de cal y otra, de arena.
Y volvió a aparecer el soporífero discurso de la fracasada izquierda del siglo XX, con sus frasecitas armadas para la incontinencia verbal: capitalista, neo liberal, imperialista, vuelven a sonar en las bocas socialistas que gargantean a favor de Lugo.\n
Vi por televisión el culebrón de Camilo Soares llevado a escena en la Cámara de Diputados.
Qué haríamos si un hijo varón viene a plantearnos esto: Papá, me quiero casar con José. Es un divino a quien conocí en la universidad... Hace meses que estamos saliendo. Yo lo amo y decidimos casarnos, vivir juntos, adoptar un hijo y formar una familia.
Terminó el Mundial, y descubrí que el neologismo de botineras no era una exclusividad de las modelos recién iniciadas en la profesión que buscan fama y un buen pasar.
Estimado lector, la página se refrescará en Cancelar