¿Me permite una pregunta, señora Sarah Cartes?

Posteado por Daniel Ortiz el 05-04-2017

Hola. La molesto por una consulta. Usted era una de las personas que más influía en su hermano, el presidente Horacio Cartes. ¿Que pasó? ¿En qué momento perdió esa posición contra los aduladores? Entiendo que nunca estuvo de acuerdo con el tema de la enmienda pro reelección, que hoy ya está manchada con la sangre de un joven de 25 años. Sabe usted que esa no es la vía.

Sarah Cartes, empresaria.

Sarah Cartes, empresaria. / Graciela Yakisich, ABC Color

¿Se acuerda ese 16 de agosto de 2013, cuando con satisfacción su familia observaba aquella entrevista que hacía CNN a nuestro flamante presidente. Suspiró, entre orgullo y alivio, cuando su hermano aseguraba al periodista de esa cadena internacional que no buscaría la reelección, que la gente estaba cansada de eso. Me imagino que sientió también ese pesar en la boca del estómago cuando el mismo canal, hace unos días, reclamaba la descarada mentira.

La veo serena e inteligente y eso me anima a preguntarle: ¿Es tarde ya para hacer cambiar de opinión a su hermano? Le quiero comentar que anoche estuve en la manifestación por la paz. Fui con mi esposa y mi hija de 14 años. Vi muchos jóvenes que repetían convencidos que "sus pechos serán las murallas" ante cualquier intento de atropello a la Constitución. También gritaban "vencer o morir". Sentí que en verdad estos chicos no dudarían en recibir golpes y balas si se intenta algo ilegal desde el Gobierno. La verdad que me dio miedo por lo que pueda ocurrir. De ahí mi consulta sobre si su hermano puede dar un paso hacia atrás en cuanto a su deseo de seguir en el poder.

Hablando de seguir en el poder, el otro día me ubiqué cerca de usted durante la misa en la Iglesia San José. Fue el domingo 19 de marzo a las 11:00. Usted fue con su hija, su sobrino y un joven que no pude identificar. Se sentaron, al igual que yo, en el último banco. No tenían ningún guardia y vestían con sencillez. ¿Se acuerda de lo que trató la homilía? El padre Mario había pedido no buscar saciar nuestra sed interna con dinero, poder y placeres, pues esto solo nos lleva a tener más sed de esas cosas. “No conozco a ninguna persona con dinero que diga ‘ya tengo suficiente’; quiere más y más dinero. Lo mismo pasa con los que tienen poder y los que priorizan los placeres. Quieren más y nunca se les aplaca la sed interna; al contrario, tienen cada vez más sed”, había dicho el religioso al señalar que el único que aplaca esa sed es Jesús. Le tengo que confesar que, al escuchar el mensaje, no pude evitar pensar en su hermano, nuestro presidente.

Sé que esa mañana usted también pensó en su hermano, cuando el padre daba su homilía. Pensó en ese deseo que él tiene de seguir en el poder. A mi me duele señora, porque su hermano, en febrero del año pasado, juró por Dios que no iba a buscar la reelección. Usted como creyente sabe lo grave que es eso. Su hermano perdió ese temor a Dios. Eso es triste y peligroso para su descendencia. Muchos católicos y evangélicos están orando por su hermano, para que tome buenas decisiones. Las palabras del justo son poderosas ante los ojos de nuestro Creador. Ojalá también usted pueda interceder por la paz en nuestro país y que nuestro presidente pueda ser como aquel líder del 31 de octubre pasado, cuando pidió a sus diputados retirar el proyecto de enmienda con el siguiente argumento: "Las diversas interpretaciones (de la enmienda) no tienen claridad respecto de la viabilidad legal y en consecuencia, pueden dividir a la sociedad paraguaya y fracturar al Partido Colorado. Somos testigos de la crispación y tensión que ha generado, no seré partícipe de este camino".

Espero no haberla importunado, pues la única intención es que en las familias paraguayas tengamos paz.

 

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