La empresa propia en el 2013

Posteado por Juan Angel Boveda el 02-01-2013

Probablemente uno de los deseos transversales a mucha gente es, la de concretar algún día el sueño de la empresa propia. Las ganas de ser independiente, cansado de tener un patrón, de hacerle ganar a otro en vez de trabajar y ganar para uno mismo, de poner en práctica ideas que en la empresa nunca me apoyaron, de manejar mi propio horario.

Estas y muchas otras razones le lleva a uno a pensar en trabajar en su propia empresa.

Algunas razones son muy válidas, pero también nos engañamos con algunos motivos.

Me decía un Don Elizardo Benítez, fundador de Estudio Benítez y socio del Club de Emprendedores: “yo creo Juan Angel,  que si la gente sabe lo que realmente es tener una empresa, ¡muchas no abrirían!”

Tengo que concordar con Don Benítez.

Ser empresario: Una profesión

Un primer concepto que quiero reforzar es el hecho que ser empresario ES UNA PROFESION!!

Y este suele ser el primer error en la comprensión de que, si soy mecánico y monto mi taller, ¡dejo de ser mecánico para convertirme en empresario!; o si soy dentista y monto mi consultorio, dejo de ser dentista para convertirme en empresario… y así en todos los oficios y profesiones cuando montamos nuestra propia empresa.

O sea, debemos comportarnos como tales… ¡como empresarios!         

Y un empresario se vuelve buen profesional, cuando adquiere las herramientas que le hacen bueno.

La profesión de empresario, es especial de una pequeña empresa, debe ser la profesión que más” multiprofesiones” debe conocer y utilizar.

Administración, contabilidad, publicidad, marketing, economía, sicología, costos, relaciones humanas, organización, legislación laboral, impositiva, tributaria, ventas, recursos humanos, finanzas.

La lista sigue si le agregamos todo lo relacionado con exportación, comercio internacional, tecnologías de producción, procesos internos.

Lo ante escrito, solo para decirles que: Crear una empresa no es la gran cosa (salvo las barreras intencionales que generan coimas en las oficinas públicas y municipales). ¡El gran reto es mantener rentable y autosustentable la empresa en el mercado y en el tiempo!

Mucha gente que ahora le va muy bien en sus negocios o empresas, tuvieron sucesivos fracasos. Intentar, fallar, volver a intentar.

Una gran cantidad de empresarios a quienes les conocí en las asesorías y capacitaciones, a los invitados en el programa del Club de Emprendedores por radio Ñanduti desde 1996 (actualmente los viernes de 21:00 a 22:00 horas), todos sin excepción, no cambiarían por nada el hecho de ser “su propio patrón”.

“Cuando me fue mal, dice la mayoría, me aterrorizaba  la idea de tener que volver a trabajar en relación de dependencia…. si tenía que salir adelante, ¡tendría que ser en mi propia empresa!”

¿Qué hace que una empresa funcione?

Voy a empezar por lo que mucha gente me refutará. Así que no les voy hacer esperar.

Yo les voy hablar de plan de negocio y muchos me dirán “pero si mi vecino, mi esposo, mi hijo… ¡no hizo nada de eso y le fue muy bien!  ¡Es bola eso del plan de negocio!

Es cierto, les fue bien, por que hicieron (consciente o inconscientemente) las cosas que son lógicas en un negocio.

“Acertaron” en la ubicación, en el producto o servicio, en el segmento o nicho de clientes, había poca competencia quizás, o la competencia era mala.

Para más tuvieron “tanta leche” que encontraron personas leales y comprometidas con ¡el negocio! Muchos dicen: “Como es que nosotros no tenemos esa suerte!”.

De todas maneras mis queridos amigos-as, me gustaría compartir con ustedes algunos tips o pistas elementales que le orientarán a iniciar un pequeña empresa. A lo largo del año estaremos profundizando sobre el asunto.

A ver:

1. Tener una buena idea de negocio: Aquí la pregunta es, ¿cuándo una idea es buena para un negocio?

Me gusta definirlo así: “Una idea es buena en negocio, cuando existe en el mercado, la cantidad suficiente de gente dispuesta a pagar por su producto/servicio y volver autosustentable el negocio”. Si no, ¡no es una buena idea!

O sea…. Tiene que satisfacer una necesidad.

O sea… Tiene que haber una necesidad insatisfecha.

O sea… la gente que va a ser nuestro cliente, debe tener capacidad adquisitiva, y debe haber la cantidad suficiente de esa gente.

Esto significa, uno de dos, que el “satisfactor” -producto o servicio- a) no existe o b) quien lo ofrece actualmente no satisface en calidad, cantidad, precio, tiempos de entrega…  y a veces es el trato o el servicio al cliente el que no satisface.

2. Conocer el mercado: Cuando hablamos de mercado hablamos de a) clientes, b) competencia y c) proveedores.

a) Mercado consumidor: Por un lado, la demografía nos pregunta ¿QUIENES  COMPRAN?; ¿DONDE ESTAN?; ¿CUAL ES EL PODER ADQUISITIVO?; ¿CUAL ES EL NIVEL CULTURAL, EDUCATIVO?... entre otros.

Y por el otro lado, la sicografía nos pregunta, ¿POR  QUE COMPRAN?, cuales son los MOTIVOS de la compra.

Creo que lo saben o lo sospechan… ¡es la sicografía la que más decide la compra!

b) Mercado de la competencia: La competencia ¡no nos tiene que sacar el sueño! Solemos decir “en la mesa hay comida para todos”.

Pero no por eso debemos dejar de innovar en la presentación, en los servicios que dan valor agregado al producto, en las garantías, tiempos de entrega, la asesoría en el uso del producto, en la atención, la calidad, entre otros elementos de competitividad.

c) Mercado de proveedores: ¡cuidado con la compra de espejitos! Muchos, muchos, muchos emprendedores compraron un horno, una maquina… sin tomar la precaución de averiguar si tenían asesoramiento, repuestos, garantías, etc.

¡Conozca de los proveedores todo! y trabaje con el que le da mas facilidades!!

3. Saber cómo se hace. La tecnología: Tenemos que dominar la técnica. El solo hecho que me guste cocinar ¡no me habilita a poner un restaurante! Tenemos que darle una base científica al talento o al gusto ¡Ahí cierra el círculo!

Muchos dicen: “… para que abrió una pizzería ¡si ella es médica!”. ¿Y por qué no? Así como un economista puede montar una clínica”. La condición es que conozcamos a cerca del rubro o que nuestro socio/a lo maneje.

Las improvisaciones, “tocar de oído” suele ¡costar caro!

4. Contar con el dinero suficiente. Quizás sea el punto más sensible para algunos, para otros quizás no. Lo cierto es que hay que invertir. Y aunque sea un millón o cien millones, ponemos en riesgo y hay que ser cautelosos.

Los jóvenes no suelen valorar la inversión de los padres. Quizás por que aun no saben lo que es ganarse el pan ¡con el sudor de la frente! Y los padres tampoco toman la precaución que los hijos prepararen un plan de inversión.

Un presupuesto de inversión en términos de:

* Infraestructura

* Equipos y maquinarias

* Mercaderías o materias primas

* Muebles

* Gasto fijo para unos dos o tres meses:

* Alquiler

* Sueldo

* Servicios varios (luz, agua, internet, otros)

* Gastos de apertura del negocio

* Escritura

* Patentes, licencias, registros

* Impresión de facturas y otros utiles

* Etc.

Y por otro lado construir un flujo de caja ¡PROYECTADO!

* ¿Cuáles son los ingresos PREVISTOS?

* ¿Cuáles son los egresos PREVISTOS?

Generalmente los egresos son más fáciles de cuantificar. Nos complica un poco proyectar las ventas. He aquí la importancia de ¡conocer el mercado consumidor! No pueden ser ¡números alegres!

Inclusive proyectarlo en un escenario pesimista y otro en un escenario optimista. Inclusive si somos más audaces, ¡un escenario intermedio!

Amigos-as emprendedores-as:

Las personas se realizan y se dignifican a través de sus pequeñas empresas. Es un logro que nos da grandes satisfacciones. Muchos momentos de decepción y de tristeza también, pero siempre nos da la oportunidad de seguir, de volver a empezar.

Porque si hay algo grandioso en esta vida, es que permanentemente nos ofrece la oportunidad de ¡volver a empezar!

¡Un fuerte abrazo en el corazón de cada uno de ustedes! ¡Y seguimos en contacto en el 2013!

 

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