Oportunidades para el Paraguay en la Era del Cambio Climático

Posteado por WWF - Paraguay el 11-05-2017

Vivimos en la era del Cambio Climático, nos toca el papel en la historia de la humanidad de vivir la encrucijada de ser la primera generación en sentir los efectos de un evento global que nosotros mismos hemos originado, con nuestra tecnología y desarrollo.

La concreción del potencial de cada país y las sociedades que la componen, de transformar las amenazas del cambio climático en oportunidades, demuestran la capacidad de adaptación y capacidad de recuperarse de los eventos por venir. Pero como sabemos desde siempre, la mejor acción ante los riesgos conocidos es la prevención y en lo que respecta al cambio climático, una de las primeras medidas que debemos encarar es la de mitigarlo, es decir, reducir las causas que lo provocan para que nuestras chances de adaptación aumenten. Un claro ejemplo en Paraguay es la reducción del cambio de uso de suelo, que permitirá mantener el efecto protector de los bosques y humedales, al mismo tiempo que dejemos de contaminar la atmósfera, la limpiamos con la ayuda de los bosques y generamos beneficios derivados de un buen manejo de nuestros recursos naturales renovables.

El clima de nuestro planeta ha cambiado en muchas ocasiones, desde que ha existido. Causas naturales como las variaciones de la órbita de la tierra, la variabilidad solar, los movimientos de las placas continentales y la actividad volcánica han influido en cambios climáticos, que se dan en periodos de miles de años. Sin embargo, como ha sido demostrado con certeza científica, el cambio climático que estamos experimentando desde la época de la revolución industrial, hace más de 200 años, es drástico y peligroso para todos los seres vivos y una amenaza para nuestra sociedad.

Vivimos actualmente en un planeta casi dos grados centígrados más caliente en promedio, si lo comparamos con los registros históricos sistemáticos. Como ejemplo palpable y actual, el año 2016 fue el más caliente en las historias de los registros meteorológicos, con las consecuentes olas de calor frecuentes, intensas y duraderas que hemos experimentado a nivel local.

Los hielos polares permanentes se han reducido, el nivel del mar ha aumentado y los glaciares han retrocedido, todo esto medido con precisión tecnológica y en coincidencia con el aumento de la temperatura, tienen directa correlación del aumento de la concentración de los gases de efecto invernadero, que al concentrarse en las capas de la atmósfera, retienen la irradiación solar, calentando el planeta. Entre estos gases, el principal, es el Dióxido de Carbono, que se origina debido a las actividades humanas que han caracterizado a nuestra sociedad en los últimos siglos y se han intensificado en las últimas décadas: la utilización de combustibles derivados de hidrocarburos, la pérdida de cobertura boscosa y áreas naturales, actividades agropecuarias mecanizadas y con uso de productos químicos, la producción de energía con altas emisiones y las actividades relacionadas a la construcción e infraestructura.

La suma de todos los factores mencionados, que no dan signos de desaceleración a corto plazo, hacen que sintamos en nuestro presente los impactos del Cambio Climático, que según los escenarios previstos, de acentuarán hasta llegar a un clima peligroso y aún más, hasta ciertos puntos conocidos como “de no retorno”, donde por causas como el efecto de absorción de calor del agua del mar en los polos, expuesta durante grandes periodos al sol, por falta de hielos permanentes, tendrán un efecto de gatillo, de calentamientos aún mayores y con una inercia tal, que serán irreversibles en comparación con la capacidad de la sociedad de detenerlos.

*Oscar Rodas, Director de Cambio Climático y Políticas. WWF, Paraguay

 

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