Curas casados, ¿por qué no?

Posteado por Ilde Silvero el 13-03-2017

La idea espanta solo a los sectores más conservadores y ortodoxos de la iglesia Católica, pero hasta el papa Francisco está abierto a la posibilidad de que feligreses casados, comprometidos con su fe, puedan ser ordenados sacerdotes. ¿Usted qué opina?

Varios de los discípulos directos de Jesús así como los primeros apóstoles que dieron a conocer la buena nueva de la redención en muchos países, eran casados. El matrimonio era el estado natural de las personas, sin importar su religión. En las comunidades cristianas de los primeros siglos después de Cristo, no se contempla ni en la Biblia ni en la tradición la soltería como estado obligatorio para la ordenación de los sacerdotes.

En los primeros cinco siglos del cristianismo, los sacerdotes, obispos y el propio papa podían ser casados. Solo después empieza a difundirse la idea del celibato como estado civil ideal en algunas religiones como el cristianismo, el budismo y el hinduismo.

En la iglesia Católica, fue el papa Calixto II, en el año 1123, en el Concilio de Letrán I, quien decretó que los matrimonios clericales no son válidos. La segunda parte del Concilio de Letrán (1139) confirmó el celibato como condición previa para acceder al sacramento sacerdotal.

En la historia de la iglesia Católica, existe una larga lista de pequeños y grandes escándalos de autoridades eclesiásticas de alto nivel involucradas en relaciones sexuales canónicamente prohibidas. Asimismo, ya en la era contemporánea, los últimos papas (Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco) han realizado grandes esfuerzos para combatir la pedofilia y las relaciones sexuales en general por parte de sacerdotes y obispos en varios países. La estricta observancia del celibato parece ser una carga muy pesada y difícil de sobrellevar para muchos presbíteros consagrados.

Por otra parte, existe el problema de la paulatina disminución del número de vocaciones sacerdotales. Por diversas razones, el sacerdocio católico ya no aparece como una opción vocacional muy atractiva para los jóvenes del siglo XXI y entonces se produce el fenómeno de las parroquias y pueblos que no tienen cura.

Una respuesta a este problema es la acción efectiva de los diáconos casados, feligreses comprometidos con su fe, que cumplen varias funciones en las parroquias. Algunas autoridades de la iglesia consideran que estos diáconos casados podrían perfectamente ser ordenados sacerdotes, aunque para que esto sea realidad, hacen falta muchos estudios y propuestas concretas de las comunidades católicas de todo el mundo y el visto bueno del Vaticano, claro.

Como el papa Francisco se ha pronunciado públicamente a favor de analizar esta posibilidad en el seno de la iglesia Católica, ojalá esta evaluación no demande tanto tiempo y dentro de algunos años podamos contar con los servicios de los diáconos casados pero ya investidos con el sacramento sacerdotal.

 

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