Imagen vs. estructura en política

Posteado por Ilde Silvero el 14-07-2017

¿El PLRA debe ceder la candidatura presidencial a Mario Ferreiro por la excelente imagen que este tiene o el comunicador-intendente debe acoplarse a la campaña de Efraín Alegre por la probada estructura partidaria de los azules a nivel nacional? Esta es la esencia de la discusión que, desde hace algunos meses, se viene planteando en el seno de la oposición, sin poder resolverse hasta ahora.

 

Este diario ha publicado una encuesta nacional en la que Ferreiro aparece como el gran favorito para los comicios presidenciales del 2018: tiene una imagen positiva del 70 por ciento de la ciudadanía y el más alto porcentaje en la intención de votos si las elecciones se realizasen hoy.

Dicho así, pareciera que nada puede detener el rumbo de Mario hacia el Palacio de López, pero en la realidad de los hechos hay una gran distancia a recorrer entre una buena imagen y la victoria a través de votos en las urnas.

Para empezar, Ferreiro no tiene un partido propio que lo respalde en todo el país; apenas posee un movimiento recién creado en Asunción. Si se presenta solo, por su cuenta, en los comicios presidenciales, es hartamente probable que pierda lejos porque carece de punteros políticos y de afiliados que puedan integrar, observar y preservar las acciones en las miles de mesas en todo el país el día de las votaciones. Sin militantes activos, sin infraestructura, sin un fuerte capital financiero, la derrota es inevitable.

En la vereda de enfrente, el PLRA tiene la estructura aceitada en todo el país, cuenta con afiliados activos para integrar todas las mesas, existe un respaldo económico proveniente de diversos sectores, pero..., su candidato a presidente, Efraín, no tiene muy buena imagen y no resulta atractivo a un gran segmento de los votantes.

Recordemos que, históricamente, el PLRA solo nunca les ha podido ganar a los colorados y que su techo de votos ronda el 25 por ciento. Si los liberales no logran la adhesión de los demás partidos y movimientos opositores, alcanzarán el puesto de siempre en el podio final: el segundo lugar.

Por su parte, los colorados cuentan con todo: la mayor cantidad de afiliados en todo el país, una gran infraestructura, el poder directo e indirecto de las instituciones públicas y la billetera bien cargada de su líder. Internamente, digieren una dura puja electoral entre dos precandidatos pero eso concluirá en diciembre. Si la oposición no logra presentarse unida, los comicios de 2018 serán pan comido para los colorados, aunque su candidato sea el Pato Donald, según decía Luis María Argaña, el último caudillo de la vieja era stronista.

 

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