Un pasito a la vez

Posteado por Ilde Silvero el 17-04-2017

En medio de tantas protestas y polémicas en torno al rechazo o la aprobación del proyecto de reelección por la vía de la enmienda constitucional, tenemos un inesperado respiro de aire fresco al conocer la decisión irreversible del presidente Horacio Cartes de no presentar su candidatura en los comicios presidenciales del 2018 “en ningún caso”.

 

Aunque el tema de fondo de la discusión en torno a la inconstitucionalidad o legalidad del proyecto de enmienda no se ha resuelto, ya nos sacamos de encima la grave amenaza de la continuidad en el poder de un mandatario que solo fue electo para un período de cinco años.

Aunque legalmente Cartes no tiene la habilitación para poder candidatarse para el 2918, pues la Constitución Nacional lo prohíbe, la nobleza obliga a reconocer que su repentino gesto tiene un gran valor para calmar los ánimos caldeados de la ciudadanía y devolver el desarrollo normal de las instituciones republicanas.

De no haber “renunciado” a un derecho que en realidad no tenía, la crispación política hubiese continuado, la tensión iría subiendo de tono y, en algún momento, el recurso de apelar a la violencia se hubiese vuelto a presentar para desdicha de nuestro pueblo.

Asimismo, la reacción popular merece ser destacada pues en distintos puntos del país, ciudadanos de diversas edades y extracción social salieron a las calles a manifestar públicamente su desacuerdo con el intento de violar principios básicos de la Constitución Nacional.

Aunque el problema de fondo no se ha resuelto, como sociedad cívica y en convivencia pacífica hemos dado un pasito adelante en la dirección correcta al impedir que un presidente en ejercicio del poder impusiese unilateralmente su voluntad por encima de lo que la Constitución y las leyes establecen.

No nos hemos convertido en un modelo de país democrático, pero hemos evitado dar un paso atrás, volver a formas autoritarias de gobierno que ya hemos superado y no queremos que retornen jamás.

Estamos aprendiendo a caminar en democracia, luego de tan prolongados años de dictadura. Como toda criatura, el aprendizaje de sostenerse y avanzar con dos piernas es difícil, tambaleanos, de pronto nos caemos y, a veces, damos un paso o dos.

Ahora hemos dado un pasito adelante y debemos estar contentos por ello, pero el aprendizaje continúa y aún nos queda un largo trecho por recorrer.

 

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