¿Una Iglesia del siglo XXI?

Posteado por Eduardo Quintana el 28-02-2013

La Iglesia católica sigue siendo una de las instituciones con mucha influencia en el mundo Occidental, principalmente en las naciones conservadoras. Con sus casi 1.200 millones de fieles, está instalada en casi todos los países del mundo. A pesar de sus dos milenios de existencia, hoy enfrenta una cr isis sin precedentes, no solo por la renuncia de su líder principal, el papa - Obispo de Roma, sino porque se enfrenta a una gran demanda de cambios internos que no se sabe si está dispuesta a enfrentarlas.

Durante su pontificado, Joseph Ratzinger se ha caracterizado por ser un papa de la línea dura del catolicismo, un intelectual protector de los dogmas religiosos más importantes de su comunidad mística. Restableció el latín y antiguas tradiciones ya perdidas con el papa Juan Pablo II. Defendió las doctrinas más conservadoras y se opuso a modernizar su iglesia, para adaptarla a las transformaciones del mundo contemporáneo.

Aún así, Benedicto XVI fue el papa que tuvo que lidiar con uno de los mayores escándalos de los últimos años. Las denuncias de pederastia en el seno de la Iglesia, en diversas partes del mundo evidenciaron el hermetismo y la complicidad criminal del Vaticano para ocultar violaciones sexuales a menores de edad en las décadas de 1970 y 1980, principalmente. En su “carta pastoral” de 2010, el papa Benedicto XVI fue el primer pontífice en romper el silencio sobre estos hechos lamentables.

Aún, así, hubo presión a la justicia y los medios de prensa para que no publicaran los escándalos. Esto motivó a que cientos de personas en todo el mundo denunciaran similares hechos en sus respectivos países. El Sumo Pontífice no excomulgó a ningún cura por casos de pederastia. Irlanda, Estados Unidos, Bélgica y Canadá fueron los países con mayores escándalos luego de conocerse los casos de sacerdotes violadores de niños.

Ratzinger será recordado también por ser el papa que se opuso al fin del celibato, al uso de preservativos, al libre mercado, al casamiento entre personas del mismo sexo y a la eutanasia, a pesar de tener la posibilidad de renovar completamente su religión. También hay que destacar que durante su gobierno no ha dado un lugar importante a las mujeres católicas que reclaman mayor protagonismo. Las religiosas siguen relegadas de las decisiones más importantes en el Vaticano.
 
Aún así, es bueno destacar que no existe “una sola Iglesia católica”. Es decir, hay una oficial, conservadora y dogmática, que reniega de cualquier intento de reformarse y otras que se adaptan sin problemas al mundo en el que les toca vivir.  Obviamente, pueden resultar herejes dentro de su congregación, aún así, hay católicos que tratan de dejar de lado el oscurantismo y la represión que por mucho tiempo la Iglesia impuso en sus devotos y en las sociedades donde tenía fuerza.

Hay católicos que no se oponen al matrimonio gay, no están en contra de la inseminación artificial, no se  escandalizan por las madres solteras ni intentan impedir que la ciencia explique racionalmente el Universo. Pero ellos, lamentablemente, son relegados de la escena internacional, por lo que la imagen de una Iglesia católica apostólica romana dogmática, irracional, oscurantista y antiliberal sigue presente.

La renuncia de Benedicto XVI sirve también de reflexión para saber si con la elección del nuevo papa, los cardenales deciden llevar a cabo los cambios que necesita el cristianismo. Con el nuevo pontífice se verá si el catolicismo decide acompañar el progreso de la ciencia y la tecnología, ayudando a emancipar de dogmas a sus fieles, o seguirá muy unida a su historia oscura y tenebrosa.  
 

Reportar error

Enviar a un amigo

 

Estimado lector

Esta funcionalidad estará disponible a partir del lanzamiento oficial del nuevo sitio de ABC Color.
Gracias por su comprensión.

Reloj animado Estimado lector, la página se refrescará en Cancelar