Programas de gobierno

Posteado por Nelson Alderete el 06-02-2013

Estamos en plena campaña proselitista, y cada tanto escuchamos a los candidatos manifestarse respecto al contenido de su proyecto de gobierno.

Durante el periodo de gobierno dirigido de manera autoritaria por Alfredo Stroessner, las propuestas, de existir, simplemente se aceptaban, en caso contrario las consecuencias eran por lo general drásticas. Caída la dictadura se abrió un horizonte esperanzador con alentadoras expectativas e instalándose un amplio debate ciudadano. Regresaron muchos exiliados políticos, y también se sumaron a la vorágine de perspectivas e ilusiones reinantes.
 
Sin embargo, luego de más de dos décadas de aquel episodio marcante en nuestro país, salvo las libertades ciudadanas, el avance ha sido deficitario. Al caer las puertas de la dictadura, con la fantástica oportunidad de sentarnos a dialogar y lograr mínimos consensos, no lo hemos conseguido, pues los fanatismos, los apegos a los colores, a los caudillos, a las polkas, a los perniciosos hábitos derribaron la posibilidad de reconstruir al país entre todos. Quién discute con nosotros es nuestro enemigo, nunca hemos aprendido a convivir en el disenso. Cayó Stroessner, pero su filosofía de vida impuesta permanece intacta.
 
Y esta tragedia tiene un nombre: FALTA DE EDUCACIÓN. Escuchamos a muchos defender el gobierno de Stroessner por las obras materiales, pero ninguna actividad humana, por imponente que fuere podrá ser sustentable en el tiempo, si a la par no viene acompañada de la Educación, como formadora de ciudadanos capaces de discernir si las acciones de los gobernantes satisfacen las necesidades sociales, y si así fuere apoyarles a continuar por el mismo sendero, y si no, pues se utilice la poderosa arma ciudadana, el voto, para buscar otras alternativas. Y he aquí en donde se evidenció más dramáticamente el déficit educacional.
 
Por eso, en tantos años de frágil democracia, es importante que los políticos recuperen la credibilidad ciudadana, presentándonos propuestas novedosas, practicables y por necesarias, ineludibles.
 
Acuérdense que en nuestro país existen casi tres millones de analfabetos funcionales. ¡El Paraguay tiene prácticamente al 50 % de su población en condiciones de leer un texto y no poder explicarlo, muchísimos de ellos inclusive con títulos académicos profesionales! Este hecho constituye por sí solo una hecatombe social. Entonces se hace necesario la implementación de programas que identifique y mejore la condición deficitaria de los mismos.
 
Pero, me gustaría escuchar a un candidato preocupándose por las generaciones futuras y que para evitar esta lamentable realidad, solemnemente se comprometa que en los primeros grados, habrá un profesor en paralelo dedicados exclusivamente a identificar a chicos con problemas de aprendizaje, y una vez hecho les asigne un plan educativo acorde a sus necesidades, y cuando esté al nivel de los demás se los reincorpore al grupo. En caso contrario, se los traslade a escuelas específicamente especializadas para estos casos. 
 
¿Cuál es la realidad actual? Al no existir esta posibilidad, los chicos con problemas forman parte del montón, al no aprender, actúan como distractores, entorpeciendo el aprendizaje de los demás, siendo objetos de reprimendas repetidas de sus profesores, lo que les provoca frustraciones, utilizando la agresividad como un mecanismo de defensa.
 
Este cúmulo de situaciones generalmente inexplicables para el alumno, deriva en inconformismo social. Entonces devienen los problemas familiares y aparece la pandilla, donde si es comprendido y aceptado y lo lleva a la delincuencia. Aquí se consolida el círculo vicioso, que lo conducirá seguramente a la cárcel, en donde por no recibir orientación y apoyo apropiados, saldrá a formar nuevamente parte del perverso ambiente, del cual le resulta muy difícil salir. ¿Y cuál
es la principal razón de la condena en vida de este individuo? La falta de EDUCACION y de una atención personalizada sobre este estudiante que en sus primeros años, a pesar de clamar a los gritos ayuda con su comportamiento extraviado, el negligente sistema educativo imperante no ha sabido tenderle la tabla salvadora, y en vez de constituirse en un ciudadano de bien, se ha convertido en una escoria humana. ¿Él es culpable? No, categóricamente No. Ha sido el Estado, conducido por un gobierno inepto, el que lo condenó a esa triste situación.
 
Hasta la próxima Dios mediante.
 

Reportar error

Enviar a un amigo

 

Estimado lector

Esta funcionalidad estará disponible a partir del lanzamiento oficial del nuevo sitio de ABC Color.
Gracias por su comprensión.

Reloj animado Estimado lector, la página se refrescará en Cancelar