El Arpa en el Paraguay

Posteado por Alberto Candia el 03-10-2017

En general, la base musical en el mundo está determinada por los intervalos, establecidas en escalas: diatónica y cromática. En ese orden, en un lenguaje coloquial, nos atrevemos a señalar: el diatonismo es más simple, más sencillo y el cromatismo más complejo, más difícil.

Gracias a los conquistadores y jesuitas que arribaron a la América, el “Harpa” europea llegó al Paraguay. Aquí prendió y echó raíces el “Arpa diatónica” o “Arpa sin pedal”. Por una cuestión de disposición, pericia, facilidad y absorción auditiva, esta tipología de “Arpa” se enseñó y se difundió por toda la nación guarani. Se iniciaba una época.

Incluso, debido a los sones existentes entre los aborígenes (arco, mimby, gualambáu, guimbarda), en sus inicios, se llegaron a abreviar o a adaptar las “Arpas” a una escala reducida o pentatónica, al solo efecto de facilitar la asimilación en la enseñanza, por lo que rápidamente este instrumento pasó a formar parte del “alma guarani”, volviéndose una tradición imperecedera.

Así, congruente con la lógica y la practicidad ecoambiental, el “Arpa” fue adoptada y acomodada al sentimiento de toda la región. Tan profundo caló que terminó por imponerse en el tiempo para llegar a formar parte de la cotidianeidad y de la cultura misma de toda una nación. El “Arpa” se popularizaba entre los naturales y mestizajes.

Se tuvieron “Arpas” de 17, 21 y 25 cordeles, luego de 32, para más tarde ser ampliada a 36 y 41 cuerdas, sucesivamente. Trataban de ensanchar sus octavas para mejorar el color y así lograr el brillo de los acordes en el mayor recorrido de graves y agudos.

Todo esto fue posible gracias a la sapiencia de los maestros y ejecutantes, que a medida que evolucionaban, técnica y auditivamente, se volvían más exigentes canalizando sus desvelos y expectativas, a través de los inventos y reformas o modificaciones.

A esta modalidad o tipo de “Arpa”, los arpistas, de la mano de Luis Bordón, terminaron por denominarlo genéricamente “Arpa paraguaya” y muy especialmente, por sus características propias, por su diseño peculiar, y sobre todo; por su sonoridad y técnica de ejecución muy exclusivo y particular, bien desarrollado por los paraguayos.

En el siglo XX se produjo la explosión del “Arpa paraguaya”. Un instrumento eminentemente casero-agrario-pastoril, propio de las campiñas y de las vivencias pueblerinas, emigra por primera vez a la ciudad y realiza su debut triunfal en la Asunción de 1924 (Teatro Granados). Ese “bautismo urbano” no pudo ser mejor.

Acogido y aclamado, rápidamente conmovió cimientos, protagonizando un tremendo impacto social, logrando uno de los mayores sucesos artísticos alcanzado hasta ese momento en el país. El “Arpa rural”, “campera”, “rústica”, “aldeana”, “agreste”, “sencilla”, “elemental”, “villana”, finalmente diatónica, pasó a ser la “niña bonita” de cualquier encuentro de carácter social y cultural. Así le llamaron -familiarmente- el “Arpa festiva”.

En tan poco tiempo de consolidación nacional, logra sacudir las estructuras y las modas nacionales. Y mucho más resuelto y aventurado, emigra al exterior. En 1930, de la mano de Félix Pérez Cardozo, luego Quitín Irala, Santiago Cortessi, Alejandro Villamayor y Lorenzo Leguizamón, va de paseo a la metrópoli de Buenos Aires y logra algo inusitado, un segundo éxito urbano, aún mayor de lo conseguido en la Asunción.

En la capital porteña evoluciona, mejora su diseño y amplía sus octavas. Su efectividad musical aumenta y emprende sus inaugurales grabaciones. Se dan a conocer las primeras composiciones propias del instrumento. Emergen los primeros músicos e instrumentistas que inspiran bellas melodías con un profundo sabor telúrico.

Buenos Aires lo acoge con beneplácito y se convierte en su PC, su centro, su punto neurálgico. De aquí emprende giras por toda la geografía argentina. Tiene fugaces incursiones en Uruguay y Chile, que a través de la ciudad fronteriza de Mendoza, deja conmovido a ese país, decidiendo los chilenos importar las primeras “Arpas” fabricadas en Paraguay.

En 1946 se produce otro salto cualitativo y cuantitativo. A través de Gumersindo Ayala Aquino y Digno García, emigra más allá de esta región. Recorre gran parte del continente sudamericano y el caribe, llegando hasta México. El “Arpa diatónica” concebida en Paraguay, se estaba internacionalizando.

Pero aún había sorpresas mayores que deparar. En 1948, de la mano del zurdo Albino Quiñónez, emigra por primera vez a su lugar de partida hacia las américas, regresa a Europa, pero acicalada (remozada) y con el manto de “nobel” y “atávico” a la vez.

Así, el “Arpa” adoptada y pulsada en el Paraguay, debuta en la BBC de Londres durante los Juegos Olímpicos. Su aura cautivaba a propios y extraños, caían rendidos a sus pies. Ese impacto contagió y aguijoneó a muchos arpistas, ya que el horizonte se abría como un abanico. Empezaron las aventuras y las aperturas de luminosos senderos.

En 1952 en adelante, el “Arpa”, de la mano de Arístides Valdez y Luis Bordón, emigra al Brasil, subyugando a paranaenses, gaúchos, paulistanos, cariocas y bahianos. Brasil, gigante mundial, se estremecía hechizada por el “Arpa”.

Propuestas de todo tipo, festivales, radios, televisiones y disquerías se abalanzaban. Los primeros discos invaden los “hit parade” y ocupa el primer lugar en las listas. Los discos “Arpa paraguaya” y “El Arpa y la cristiandad”, hasta hoy no tienen parangón, vendiéndose tan igual como antes, por toda la geografía brasileña.

En 1954, emigra de vuelta al “viejo mundo”, esta vez de la mano de Digno García. Aquí graba sus primeros “discos europeos” y seduce a toda Europa. Esa conquista mística-sentimental, permite que un ejército de arpistas paraguayos se desplace a diferentes países del continente.

Y de Europa se irradia su gran éxito, para finalmente emprender la conquista mundial. Viaja a diferentes partes del mundo, por los cuatro puntos cardinales. EE.UU., Escandinavia, Unión Soviética, Asia, África, Medio Oriente, Sol Naciente y a todos los rincones del planeta.

Grandes aplausos retumban en la caja de resonancia del “Arpa”, logrando así una verdadera apoteosis cultural, única en el mundo. Su reconocimiento global queda patentada, el “Arpa paraguaya”, a pulso de cuerdas, se ganó con creces, su propio lugar.

Así llegamos al siglo XXI, la globalización deja sus efectos y sus almácigos, hay una fuerte influencia en todos los órdenes. Esto condiciona estructuras y genera alteraciones. La formación, la visión, la academia, la inquietud personal, el enfoque musical, la libertad creacional, inciden drásticamente para enfilar y proceder hacia nuevos derroteros.

En ese orden, los arpistas menos ortodoxos y cuasi ajenos a normas y conceptos tradicionales del arte y la cultura, plantean innovaciones, variaciones, modificaciones y propuestas, no siempre con fundamentos o sostén científico. Más por simple rebeldía.

Así, en esa búsqueda constante, aparece el “Neo Arpa” o el “Arpa con semitono”, que no es otra cosa que la misma “Arpa paraguaya del sistema tonal” al cual adaptan un montón de anexos o complementos para que amplíe su “capacidad sonora” y sus destrezas en las modulaciones. Su propósito se circunscribe en poder interpretar todo tipo de repertorio o género musical, desde lo más simple a lo más complejo.

Este itinerario que vinimos recorriendo en un largo peregrinar, nos sirvió para observar de cómo la ciencia sonora establece con precisión las fronteras de la escala universal de la música y cuyos instrumentos fueron diseñados en base a esos conceptos predeterminados.

Se sabe que el “Arpa paraguaya” fue y es originariamente diatónica. Otras “Arpas” de diferentes latitudes fueron y son cromáticas. Pero aclaremos, no por ser diatónica es falta de "evolución", por eso debemos hablar de "modificación", actitud que justamente la hace traspasar la frontera (atrevidamente) para invadir un terreno ajeno a su ADN, el plano cromático (que no es otra cosa que la incorporación de las teclas negras del piano). En consecuencia, con su genética modificada, ya resulta otra “Arpa”.

Esa “adaptación” con las llaves Salvi y Camac (picaportes sonoros), la hace variar su esencia genuina, siendo un nuevo "ente musical". Si, más amplio y universal porque le permite abordar otros estilos y géneros no confeccionados para el exclusivo diatonismo.

Sin embargo, el genio de Nicolás Caballero vino a echar por tierra esta concepción científica, ya que demostró todo lo contrario, derrumbando a la misma configuración o sistema musical del universo, porque gracias a su inventiva, toca el “Arpa diatónica” haciéndolo como si fuera un “Arpa cromática” (pulsa y modula emitiendo efectos y semitonos).

Nicolás no desvirtúa la esencia del instrumento, la mantiene original, es su técnica de interpretación (primero con las llaves, ahora con los dedales) la que hace "evolucionar" al instrumento sin modificarlo. Gracias a la técnica logra una “alteración tonal”.

¡Esto es fantástico! Es como un procedimiento de cirugía con los mismos instrumentales para una operación del paciente. Lo que se modifica es la técnica y no el instrumento, el bisturí sigue siendo el mismo.

Este tópico es un campo amplio, profundo y muy sensible para el Paraguay. Los arpistas deben meditar y analizar con detalle, basados en la ciencia musical con sustancias ancestrales, porque el “Arpa” que ahora tocan es otra “Arpa”, pero que deviene de la original “Arpa paraguaya”. En esta tarea, hay una marcada influencia del “Arpa celta”.

Naturalmente, con el “Arpa cromática” se puede tocar de todo, con el “Arpa diatónica”, no. Nicolás Caballero demostró lo contrario, derrumbó estereotipos. Aun así, podemos aseverar entonces, que hoy día el Paraguay posee dos “Arpas”; y bien diferenciadas.

Finalmente, procurando adaptarnos a las circunstancias semánticas, hemos concebido una clasificación y un ordenamiento de las dos “Arpas paraguayas” que actualmente se hallan en el espectro musical nacional. En consecuencia, establecimos la siguiente codificación:

a) Arpa prístina, atávica, usual, típica, patrimonial, costumbrista, popular, demodé, habitual, folklórica, tradicional, anacrónica, ortodoxa, rural (tonal diatónica);

b) Arpa moderna, actual, renovada, contemporánea, vanguardista, urbana, entera (semitonal cromática).

 

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