La pregunta del millón

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Los ladrones disfrazados de empresarios haciendo de las suyas. Con muchas exigencias al Gobierno para el pago de la “flamante coima”, para que siga funcionando esta clase de vehículos.

Me pregunto: ¿Los usuarios somos cómplices de estos rufianes? No salimos a exigir un trato digno.

“¿No es más fácil aceptar lo que viene y callarnos?”, como diría el pueblo del conformismo.

Guillermo Leguizamón