El aurinegro Julio César Cáceres vivió una aterradora situación el domingo luego de la victoria del aborigen ante Cerro Porteño. “Quería volver a mi casa tranquilo y venía manejando entre Oliva y Montevideo, más o menos”, contó el jugador. “Luego, me detuve en un semáforo y al frenar observo un grupo de 15 ó 20 hinchas de Cerro en la calle y se me vinieron encima, se pusieron 10 de cada lado con sus garrotes y me empezaron a tirar piedras al costado del auto”.
“Por suerte”, continuó relatando el futbolista, “pude hacer una maniobra y escapar esquivando las piedras. Me sentí impotente”, dijo el aborigen y añadió que siempre se consideró “un tipo muy tranquilo y respetuoso” y no entiende por qué lo trataron así. “Nunca hice ningún gesto para ninguna hinchada”.
Cáceres lamentó lo sucedido y aclaró que sabe que no fue la hinchada grande de Cerro: “Estos eran un grupo de jóvenes que no sé qué intenciones tenían. Gracias a Dios, no tenía nada a mano y me pude ir sin que pase nada”.
El zaguero lamentó lo ocurrido y explicó que “tener un arma no te hace más poderoso pero se cometen cosas que después uno puede lamentar. Por suerte, en mi reacción no le lastimé a nadie, no me pasó nada y no estaban mis hijos”.
“Siempre me cuido y trato de cuidarme para vivir libremente y disfrutar de nuestro país, pero no sé, se deberían tomar medidas”, dijo el defensa. Con respecto a jugar en el Defensores el partido contra Sol, afirmó que “eso no debería cambiar nada, es por el tema del césped, que me extraña porque a comienzo de temporada era el mejor el nuestro y ahora no está muy bien, pero lo importante es jugar en una buena cancha y eso se va a conseguir”, finalizó Cáceres.
