Un partido con altibajos, con el Sportivo un poco mejor que el Deportivo, al menos en cuanto a llegadas. El debutante Elías Meza tuvo la primera ocasión clara de gol y la desaprovechó.
El local Osmar Leguizamón dispuso de la mejor chance con un disparo fallido y Gustavo Arévalos impidió la caída de la portería albinegra con una doble intervención.
En el segundo tiempo, Santaní quedó con un hombre menos por la expulsión de Thobías Arévalo tras reaccionar contra Luis Ibarra. De todos modos el anfitrión se puso al frente en el marcador con una asistencia de Blas Díaz y la perfecta definición de Osmar Leguizamón, quien no festejó por su pasado en Luqueño.
En una ráfaga, el equipo auriazul pasó de perdedor a ganador, por más que el balance del año no haya sido positivo. La igualdad fue obra de Mendieta tras un despeje equivocado y luego Valdeci Moreira marcó con una gran definición.
Blas Díaz, de gran rendimiento, estableció con un tiro esquinado el 2-2 y el experimentado Miguel Godoy le dio la victoria al Sportivo que necesita reactivar su estadio para recobrar su fuerza que hasta aquí es limitada.
Lo de Santaní fue digno, dentro de todo. Peleó hasta donde pudo y quiso despedirse con un buen resultado. Sintió en lo físico.
Luqueño empujó y se impuso con lo justo. Sufrió más de lo que festejó en este 2019. La dirigencia tiene una dura misión, poner en funcionamiento el Feliciano Cáceres.
