El principal objetivo en estos partidos de “mata-mata” es anotar de visitante y, si es ganando el cotejo, mejor. Pero si el resultado se presenta adverso, tratar de que la diferencia de goles no sea muy amplia, para poder revertir en casa, tal como sucedió en octavos de final frente al Tigre argentino.
Ante equipos brasileños, jugando de visitante, lo más recomendable es entrar a esperar al rival y luego aplicar el contragolpe, que es la característica del fútbol paraguayo, por más que se diga que es un sistema de juego desfasado.
Con este panorama, Éver Almeida ya ha planteado el esquema con el que va a encarar el partido ante un rival que se presentará bien ofensivo, poniendo todas las cartas de gol en su jugador estrella, Fred. El equipo de Abel Braga es muy irregular jugando de local, donde en la primera fase cayó 3-0 ante Gremio, empató 1-1 con Huachipato y ganó 1-0 al Caracas. En octavos superó 2-0 a Emelec, tras haber caído 2-1 en Guayaquil.
Olimpia se presentará con una línea de tres, que de acuerdo a como marche el partido se puede convertir en línea de cinco, con el apoyo de los dos carrileros. Después están los tres volantes de marca y, más adelante, con Salgueiro, con la misión de generar fútbol y apoyar en ataque al solitario delantero Fredy Bareiro.
A Olimpia le ha ido bien jugando de visitante en esta Copa, y a pesar de que no siempre ganó, al menos consiguió exhibir un fútbol ordenado y haciéndose respetar. De cuatro partidos fuera de casa, cantó victoria en Venezuela (5-1 ante Lara) y en Chile (1-0 ante la “U”), y perdió en dos ocasiones, ambos en Argentina (3-1 ante Newell’s y 2-1 ante Tigre).
El Franjeado está en condiciones de cumplir una buena tarea; para ello, tendrá el respaldo de su hinchada, que ha venido en gran número hasta aquí con el sueño de seguir alimentando las esperanzas del equipo de conseguir la cuarta estrella sudamericana para la entidad de Para Uno.
