26 de Febrero de 2010
Erico en la casa del fútbol
Jornadas históricas fueron las últimas que se vivieron en torno al operativo retorno de los restos del "Saltarín Rojo", Arsenio Erico, desde la capital argentina hasta Asunción.
Lo que ha sido capaz de generar el nombre de Erico, 32 años después de su muerte y a siete décadas de su época de oro en Independiente, lo convierte en todo un fenómeno social. Fuimos testigos de la despedida que le hicieron en Buenos Aires, los compatriotas residentes, en el Deportivo Paraguayo y los argentinos, en su mayoría hinchas de Independiente y otros que no, en la sede de esa institución asentada en la ciudad de Avellaneda, del Gran Buenos Aires.
Aquello no ha sido poca cosa. Fue la confirmación de la inmortalidad del nombre de nuestro gran Arsenio Erico, entre los habitantes del país hermano, que supo elevarlo al máximo pedestal, como si hubiese sido un hijo de esa tierra.
Es a la vez un compromiso para nosotros el brindarle la misma admiración y respeto que gozó en todo este tiempo en la Argentina, ahora que sus restos retornaron al país, para reposar en un sitio erigido especialmente para albergarlo, en el museo histórico de nuestro fútbol.
Tras su emocionante llegada al estadio que lleva su nombre, del club Nacional, y su arribo posterior al edificio del Congreso de la Nación, Erico fue retirado de este último sitio en la mañana de ayer, para su traslado a su lugar definitivo, en un sector del Defensores del Chaco.
Autoridades nacionales, deportivas y parlamentarias acompañaron este recibimiento que ya quedó grabado en el álbum de los recuerdos más gratos del pueblo paraguayo.
En el trayecto hacia el Defensores del Chaco, la gente en las calles de Asunción le demostró su cariño. Así como ocurre en la Argentina, el fenómeno Erico conmovió a los paraguayos de todas las edades.
Muy pocos quedan hoy que lo han visto jugar. Algunos lo conocieron en sus años de retiro y las nuevas generaciones solo lo oyeron nombrar. Pero el cariño por el gran Erico se transmite de generación en generación. Eso, solo los grandes son capaces de generar.
¡Honor y gloria en tu tierra, paraguayo de oro!






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