La selección fantasma...

Jugar en las canchas de La Paz, donde las nubes se confunden con el cielo y las altas cumbres heladas rodean con majestuosa belleza los escenarios deportivos, siempre ha sido difícil. Y a veces, muy difícil, complicado. Hasta tal punto que aliado con la altura, el gran equipo boliviano de Xabier Askargorta ganó la clasificación para el mundial de Estados Unidos, en 1994, por única vez en su historia. Por tanto, jugar en La Paz ha sido para cualquier equipo, una tarea difícil, complicada. Allí cayeron los seleccionados más pintados de la historia y aunque Bolivia muy pocas veces pudo respaldar en el llano o en otras canchas las ventajas de jugar en la altura, fue considerado siempre un rival difícil de vencer en su propio territorio. La única vez que ganó la Copa América, en 1963, viajando de Cochabamba a La Paz dejaron atrás a sus rivales se consagraron campeón, con Paraguay como escolta, superando ambos a Brasil y Argentina.

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Pero volvamos a la altura de La Paz. Hasta hoy el único antídoto válido para vencerla es la aclimatación. Esto es, programar una pasantía cercana a un mes en la misma ciudad o en otra con similares características. Sin embargo, esto no asegura la victoria en el campo de juego. Diversas teorías se han puesto en práctica, como aquello de llegar sobre la hora, jugar y salir inmediatamente. Unos pocos consiguieron ganar. La mayoría no pudo hacerlo, y regresaron con malestares de efecto prolongado.

En 1973, las selecciones de Paraguay y de Argentina debían enfrentar a Bolivia por las eliminatorias de Alemania 94. Como si ambas selecciones llaneras se hubieran puesto de acuerdo, coincidieron en jugar ambas sus primeros encuentros contra Bolivia, en La Paz. Paraguayos y argentinos programaron sendas etapas de aclimatación, en espera de dichos juegos, que debían escenificarse en la primera quincena de setiembre.

Los argentinos, pues de ellos vamos a hablar ahora ya que de nuestra selección hablaremos más adelante, eligieron la localidad de Tilcara, ubicada en el centro de la quebrada de Humahuaca, en la provincia de Jujuy, cerca de Bolivia. Enrique Omar Sívori, director técnico, programó con su ayudante, Miguel Ignomirielli (gran formador de juventudes) esta etapa de aclimatación que duraría un mes. Fueron elegidos jugadores poco conocidos en el medio local, junto con unos pocos de renombre. Fue la primera incursión de Mario Kempes, que contaba 19 años, en la selección argentina. Otros jóvenes, como el nombrado, fueron: Marcelo Trobbiani, Ricardo Bochini...

El equipo partió, pero “lo que no esperaban ni imaginaban los integrantes de aquel “equipo B” era la desorganización reinante por entonces en AFA, que rápidamente olvidó a esos jugadores. Tal es así que la prensa, a falta de recursos tecnológicos como los de hoy en día, no podía obtener información alguna acerca del grupo, hasta que un colega de Buenos Aires los bautizó como “El seleccionado fantasma”. Se puede leer en desdeeltablon.blogspot.com que: “años más tarde, los futboleros de nuestro país nos enterábamos que durante su estadía en Tilcara los jugadores que estaban en esa concentración debieron organizar varios partidos amistosos para obtener recursos monetarios y de esa forma poder comprar la comida que ellos mismos se cocinaban”. ¡Increíble!

A pesar de todo, el 23 de setiembre de 1973 se jugó el partido. Reforzaron el equipo algunos titulares que llegaron a última hora. El equipo: Daniel Carnevali; Rubén Glaría, Ángel Bargas, Daniel Tagliani y Osvaldo Cortés; Roberto Telch, Rubén Galván, Aldo Poy; Óscar Fornari, Rubén Ayala y Mario Kempes. El resultado fue 1-0 a favor de Argentina, con gol convertido por Óscar Fornari, quien jugó ese único partido por su selección y anotó el gol que, a la postre, le dio la clasificación. “No hay registro alguno sobre aquel equipo” señala el articulista. Sin embargo, el “equipo fantasma hizo historia”.

Años más tarde, en 1997, Daniel Passarella en su función de técnico, intentó repetir la experiencia, pero esta vez la estrategia no resultó y, además de perder el encuentro, se armó una batahola fenomenal al término del partido.

pitotroche@gmail.com
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