Tiene otro sabor cuando el nuevo estadio es la gran figura de la hinchada del pueblo, que sintió como una obligación colmar el nuevo templo partido a partido, desatando un fenómeno en números de asistencia para acompañar el sólido andar de un equipo que no cedió ningún punto en partidos locales jugando en La Nueva Olla.
Es que desde aquella dubitativa victoria frente a Rubio Ñu hasta el consagratorio tres a dos contra Sol, el nuevo estadio fue testigo de un calor popular, de una multitud apasionada que siempre se vio correspondida por sus jugadores, para que el final sea bien feliz.
Tiene otro sabor cuando el equipo juega bien y cuenta con varios referentes: Rodrigo Rojas terminó en el nivel de siempre, Aguilar parece haber jugado siempre con la camiseta azulgrana, Josué es sinónimo de un talento recuperado, Óscar Ruiz tuvo un mes de noviembre sensacional, Churín es el goleador que todo equipo quisiera tener –metedor, buen salto, buen manejo de balón y por sobre todo de gran espíritu colectivo–, Alfio Oviedo gritó goles importantes y Jorge Rojas es ese amigo que nunca falla, como pasó en el gol contra Sol, en el que fue compositor e intérprete para ahuyentar los fantasmas que querían instalarse en barrio Obrero.
Tiene otro sabor si el entrenador es flexible, no como aquellos tercos que se aferran a “morir con la suya”, conspirando contra su propia continuidad y proyecto.
Recordemos que Álvarez vino de Colombia con un plan que no funcionaba, llenando la cancha de volantes y con muy poco rigor ofensivo, pero en el momento más inestable de la marcha le hicieron ver que se imponía un cambio de estrategia, Leonel aceptó y terminó acomodando muy bien al merecido campeón.
El cambio radicó en volver a ubicar a Raúl Cáceres en el lateral derecho, convertir a Arzamendia en marcador en el otro sector, rescatar a Josué del ostracismo, confiar en la capacidad de Aguilar y otorgar esa posibilidad que tanto quería Diego Churín, con el gran resultado ya conocido.
Tiene otro sabor por el dramatismo, el paso final para el Ciclón no fue un capítulo burocrático, Sol fue un gran rival que estuvo dos veces arriba y con el alto voltaje que posee este conjunto, el inesperado drama dio paso a la aguardada fiesta para cada uno de esos casi cincuenta mil hinchas que recordarán por siempre la tarde noche del 10 de diciembre con un título que indiscutiblemente tiene otro sabor.