“Teniendo en cuenta este supuesto y siendo la ANDE una entidad autárquica, las tarifas deben generar los recursos necesarios y suficientes para suministrar un servicio seguro, confiable y de calidad de acuerdo a los parámetros internacionales”, añade.
Explica que “si no se generan esos recursos el Estado debería subsidiarlo, es decir, transferir fondos estatales a la empresa en cuestión –como ocurre actualmente en la Argentina con las empresas eléctricas– aunque, paradójicamente, ahora ocurre lo contrario, las transferencias son de la ANDE al Gobierno. Si el Estado no asume los subsidios, estos deberán estar embutidos en las tarifas”.
“Los subsidios enmascaran los precios, y en definitiva la realidad económica, lo que lleva a una ineficiente asignación de recursos. En resumen, lo que no se paga con tarifas se paga con impuestos”, concluye el técnico.
