Las calles asfaltadas y empedradas de la capital y ciudades limítrofes siguen registrando pérdidas de agua, en algunos casos, y de residuos cloacales, en otros. Estos no hace más que demostrar el pésimo trabajo realizado por la estatal a lo largo de los años en la instalación de las redes.
Las mismas empresas contratistas y los operarios de la aguatera realizan trabajos chapuceros porque no pasan unos días para volver a romperse en el mismo lugar que habían arreglado. Casi la mitad de su producción de agua potable pierde a través de los caños rotos, según informaciones de la misma empresa.
Desde el 2009 instaló ventosas en varias intersecciones para reducir la presión del agua. También la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (sigla en inglés JICA) le donó US$ 4 millones, cuyo objetivo fue reducir las pérdidas de agua potable”.
Parece que ninguno de los proyectos cumplió con el plan trazado porque hasta ahora persiste el problema de las cañerías rotas.
