08 de Octubre de 2011
Hace falta mayor autocrítica de sectores público y privado
El también director ejecutivo de Artes Gráficas Zamphirópolos, creador de "Los Jóvenes Emprendedores de la UIP", manifestó que para él el desarrollo no es el fin en sí mismo, sino apenas uno de los tantos procesos necesarios para lograr ese Paraguay diferente, que no es otra cosa que un país con igualdad de oportunidades para todos, con salud, educación y empleo. "Si bien es cierto que el Estado y los gobiernos de turno deberían ser actores fundamentales en el desarrollo del Paraguay, no es menos cierto que el sector privado tiene también lo suyo en este escenario, y más aún sus dirigentes", expresó.
Añadió que, sin dejar de reconocer el derecho a reclamar aquello que "por oficio" los gobiernos deben realizar y emprender, cree que también hay otros actores igualmente involucrados, como el sector privado. "Ya es tiempo de que sus dirigentes hagan una pausa y contemplen lo que sucede alrededor. La sociedad paraguaya es una sola, con todos sus estratos. Si hoy nos sorprende lo poco desarrollados que estamos o la inseguridad que nos azota, pues, eso también ha surgido de la misma sociedad, la cual nos ha engendrado a todos. Entonces, todos somos parte del problema y, por ende, somos o podemos ser parte de la solución", expresó el joven empresario, formado profesionalmente en Alemania.
Capital social
Afirmó que el sector privado, en cualquiera de sus formas ganadería, agroindustria, industria, comercio y servicios, tiene hoy día un "tremendo poder" para influir y marcar la diferencia. "Entonces, la pregunta obligada es: ¿qué nos falta para empezar? Para lograr esto se requiere de una auténtica y sincera reflexión, una autorrevisión, hablar de esa verdad incómoda. Uno de los componentes fundamentales que aceleran el desarrollo de los países es su capital social, que exige salud, educación y puestos de trabajo dignos. Estos últimos siguen siendo materia pendiente en la gran mayoría de las empresas nacionales", expresó.
Síntoma
Eulerich manifestó que otro serio obstáculo al desarrollo es la inseguridad. Al respecto, advirtió que no existió ni existirá jamás equipo humano (policías), tecnológico (alarmas o sistemas de seguridad) capaz de detenerla, ya que es apenas el síntoma de una enfermedad mucho más compleja que tiene su origen en la falta de educación, pero que a su vez se vincula directamente con lograr empleos dignos. "Si no somos capaces (sectores público y privado) de entender que hoy día una gran mayoría de paraguayos ya no quiere limosnas, sino trabajar duro para mejorar su situación económica y progresar, no veo la luz al final del túnel. Un ejemplo exitoso es Codipsa (empresa fabricante de almidón de mandioca), que trabajando con pequeños agricultores, educando, generando cadenas de valor y fuertes incentivos, lograron el éxito anhelado sin mayores contratiempos", resaltó.
Finalmente, invitó a sus colegas a dedicar más tiempo en romper los obstáculos. "El Paraguay nos necesita diferentes, todos debemos buscar la manera de colaborar con el cambio, que empieza por uno mismo", subrayó.






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