• 06-02-2016

    La opinión pública debe actuar contra el “planillerismo”

    Con buen criterio, el presidente Horacio Cartes decidió impulsar una acción que hace 25 años la nación esperaba: ordenó a las instituciones públicas que presenten una lista de sus funcionarios, la función que cumplen y el salario que perciben, para corroborar quiénes son los que trabajan efectivamente y quiénes son los que “planillean” solamente para cobrar a fin de mes sin trabajar. El problema del espantoso exceso de personas que reciben salarios del Estado en el Paraguay genera numerosos perjuicios para todos, incluidos los propios funcionarios, su estima personal, su futuro y su dignidad ciudadana. Es parte sustancial de la peor enfermedad que padece el Paraguay en la actualidad: la corrupción. Un buen primer paso constituye la lista de funcionarios solicitada por el Poder Ejecutivo, y cuyo plazo se cumplió ayer. Es muy importante que las autoridades del Gobierno del “nuevo rumbo” actúen en consecuencia y comiencen a sanear nuestra elefantiásica burocracia.

  • 05-02-2016

    No son derechos adquiridos, son privilegios indebidos

    Uno de los principios que rigen la prestación de los servicios públicos en cualquier país es que todos los usuarios deben recibir el mismo trato, pero en el nuestro ocurre que los funcionarios de la ANDE, por ejemplo, solo pagan la mitad de la energía eléctrica que consumen, y los de Petropar reciben cada año gratificaciones por supuesto “buen desempeño” que tuvo la empresa pública, lo que de hecho constituye un aguinaldo adicional o un aumento salarial encubierto. Casos similares de irritantes privilegios en favor de los funcionarios se dan en muchas entidades públicas. Como el dinero no sale de sus bolsillos, a sus jerarcas no les cuesta nada otorgarse a sí mismos y a sus subordinados beneficios extraordinarios indebidos. Es la manera de evitar que los sindicalistas les causen problemas. En otras palabras, compran la paz laboral y el encubrimiento de sus fechorías a costa de los usuarios y de los contribuyentes. No hay ni puede haber “derechos adquiridos” en contra de la ley. Se debe poner fin al carnaval de derroche del dinero del pueblo que realizan los sindicatos con las instituciones del Estado paraguayo.

  • 04-02-2016

    Opaci: otra gran estafa al pueblo

    Otro gran negociado que pasa desapercibido en medio del cúmulo de barbaridades que se perpetran en la Administración Pública es el de las licencias de conducir automotores o “registros”, según se la conoce comúnmente. Desde el reconocimiento de la personería jurídica de esta extraña organización llamada Opaci en el año 1965, se le dio la atribución de percibir una parte de la tarifa de expedición de registros de conducir. Desde entonces nadie sabe para qué sirvió la misma, pues no existen rastros de que cumpla ninguno de los objetivos declarados en su estatuto. Excepto la de recaudar, naturalmente. Entidades como la Opaci hace tiempo están manejadas por claques de políticos inescrupulosos enchufados a las tetas de la recaudación tributaria, haciéndose millonarios a costa de la exacción sistemática. Es imperdonable que el presidente Horacio Cartes, quien prometió al país un “nuevo rumbo” cuando se postuló al cargo, continúe prestándose a que personas de su “primer anillo”, como le dicen, continúen campantemente robándole dinero al pueblo.

  • 03-02-2016

    La dictadura se fue, la corrupción se quedó

    Desde la caída de la dictadura se ha avanzado bastante en la construcción de una sociedad democrática. Sin embargo, duele constatar que el régimen democrático no es menos corrupto que el dictatorial, es decir, que poco o nada se ha progresado desde 1989 en lo que hace al saneamiento moral de la nación. Se estimaba que sería mucho más difícil enriquecerse en un cargo público en un marco de libertades, en el que los negociados salieran a la luz, los magistrados actuaran en consecuencia y los ciudadanos castigaran con su voto a los sinvergüenzas. Lo que en realidad ocurrió es que la corrupción se desconcentró: en vez de estar casi en las exclusivas manos de un dictador y sus allegados, se extendió con fuerza a los niveles inferiores del aparato estatal. Pero hay signos alentadores de que está en marcha una cruzada contra la corrupción, que por cierto debe ser perseverante porque los malandrines no descansan. Hace veintisiete años, el Paraguay se liberó de una dictadura; ahora debemos derrotar a su legado de podredumbre moral: la corrupción.

  • 02-02-2016

    Puercos y puercas

    La iniciativa puesta en práctica por vecinos de Itacurubí de la Cordillera para combatir el desinterés por la higiene y limpieza urbana, consistente en difundir por los medios de prensa la parodia de un concurso de “miss Puerca y míster Puerco”, para poner en evidencia a las personas que mantienen sucios sus patios, baldíos y veredas, ha sido una idea brillante que ya está dando resultados, según el intendente local, Hugo Meza. El recurso del ridículo demuestra ser muy efectivo en este caso como herramienta de sanción social, especialmente donde las autoridades no se invisten del coraje necesario para hacer respetar las normas.

  • 02-02-2016

    Acuífero Patiño, contaminado

    Si las condiciones de deterioro del acuífero Patiño prosperan, Asunción y otras ciudades podrían quedar sin agua potable, según la conclusión a que se arribó en un reciente panel realizado en la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”. Según los entendidos, el acuífero Patiño está sobreexplotado, es decir, se extrae de él una cantidad de agua superior a su capacidad de recarga. La gobernabilidad del agua en el Paraguay adolece de dos enfermedades casi incurables: la ignorancia de la gente y la poca importancia que las autoridades le asignan a este recurso prioritario.

  • 01-02-2016

    Enseñar a trabajar para salir de la pobreza

    Por necesidad existencial, los campesinos pobres y sin un pedazo de tierra propia, desde el fin de la dictadura se han dedicado a invadir propiedades públicas, como parques nacionales, o fincas privadas, o han optado por el cultivo de la marihuana, debido a la inoperancia de los sucesivos gobiernos. En estos momentos, el caso del Parque Morombí es patético en lo referente a la deforestación. Allí debería ir un ejército de funcionarios de las diferentes instituciones del Gobierno para estudiar, censar a todos los campesinos, darles cédula de identidad, ver sus necesidades (que generalmente son las mismas de siempre) e impulsar una inteligente solución mediante capacitación laboral y asistencia económica, a fin de obtener resultados beneficiosos. Desde siempre el campesino paraguayo necesitó y necesita que se le enseñe a trabajar, sea en la capuera, sea en los cinturones de pobreza conformados por los centenares de miles que han huido del campo a las áreas metropolitanas buscando mejor oportunidad para sobrevivir. Es inadmisible que después de tantos años de gobiernos democráticos haya campesinos luchando por su subsistencia con rudimentarias técnicas agrícolas heredadas de sus abuelos.

Cargar más
 

Estimado lector

Esta funcionalidad estará disponible a partir del lanzamiento oficial del nuevo sitio de ABC Color.
Gracias por su comprensión.

Reloj animado Estimado lector, la página se refrescará en Cancelar