• 27-08-2016

    Lago Ypacaraí, en el olvido

    “Medio siglo de inacción” podría llamarse tranquilamente un libro que se escribiera ahora sobre la historia reciente del lago Ypacaraí. En esta época del año las aguas de este valioso recurso hídrico están claras, el viento sur limpia su superficie y los turistas que llegan a San Bernardino o Areguá disfrutan del magnífico espectáculo del agua rodeada de hermosas colinas y coloridas poblaciones. En efecto, los problemas que hoy se discuten, en los mismos términos, son similares a los de cincuenta años atrás, por lo menos, sin que se haya avanzado un ápice en el mejoramiento de las aguas del lago, no digamos ya en su recuperación. Pero llegarán noviembre, diciembre y enero, las condiciones climáticas actuales desaparecerán y el intenso calor comenzará a pudrir nuevamente esas mismas aguas, dando lugar a la aparición de algas repugnantes y, junto con ello, se escucharán las acusaciones cruzadas entre las autoridades locales, regionales y nacionales de que nadie hizo nada y el lago, una vez más, estará prohibido para uso recreativo.

  • 26-08-2016

    Se crean municipios al margen de las exigencias legales

    Tras una pausa acordada antes de las últimas elecciones comunales, la Cámara de Diputados reanudó con brío la irresponsable creación de nuevos municipios. En tal sentido, ya aprobó ocho de los doce proyectos de ley presentados a partir de entonces, lo que denota un fervor considerable para satisfacer a los politiqueros que buscan la independencia de las compañías de las que se consideran dueños, sin que ellas reúnan los requisitos exigidos por la ley para ser elevadas de categoría. Las demandas no suelen provenir de los pobladores, sino de quienes desean manejar el dinero público en provecho propio y convertirse en intendentes y concejales, lo que les permitirá además crear puestos para sus parientes, amigos y correligionarios. Los royalties y los recursos del Fonacide, aparte del impuesto inmobiliario, despiertan el “patriotismo” local de estos vividores, en tanto que los legisladores, sin distinción de bancadas, se muestran muy solícitos a la hora de acceder a sus reclamos, en contra de lo que dispone la Ley Orgánica Municipal (LOM).

  • 25-08-2016

    Están rematando el Estado paraguayo

    Es indignante escuchar hablar a los políticos en estos días. Como mercachifles negocian agitadamente los más altos puestos y responsabilidades del Estado. Reclaman cuotas en cargos y privilegios y canjean designaciones o promesas de ellas con total desparpajo. Ninguna duda cabe, escuchándoles expresarse en público, de que están íntimamente persuadidos de que, por ser dirigentes políticos con influencia o legisladores, disponiendo de algún asiento en el gran teatro donde se administra el poder, gozan de atribuciones ilimitadas para comerciar con las instituciones de la Patria. Con motivo de la famosa reelección que está siendo impulsada contra viento y marea desde varios frentes de intereses partidarios y personales, resulta que el manejo y promoción de las necesidades y proyectos del país quedan postergados porque los gobernantes no disponen de tiempo para ocuparse de eso. Para ellos, el mercadeo de cargos y nominaciones goza de la prioridad absoluta. Hasta las investiduras más altas de la República están sobre el mostrador del remate.

  • 24-08-2016

    Indigencia sanitaria y politiquería

    Cada día la prensa publica testimonios de la precariedad en que se desenvuelve la salud pública en distintos puntos del país, mientras las autoridades del sector, como en la época de la dictadura de Stroessner, aplican una persecución politiquera y altos funcionarios se convierten en operadores políticos del oficialismo. Recientes episodios hablan de la destitución de un jefe regional de salud de Misiones por negarse a que una ambulancia sea utilizada en un acto político, del fallecimiento de una parturienta por falta de atención en el este, y de una paciente que dio a luz en una ambulancia en Ñeembucú mientras era trasladada a Pilar, por la ausencia de obstetra en su localidad. Mientras se producen estos lamentables hechos, el ministro de Salud, Antonio Barrios, se convirtió en un vulgar operador político que se dedica a promover la reelección del presidente Horacio Cartes, incluso en actos oficiales financiados con dinero de todos los paraguayos. En estas condiciones, el citado ministro no reconocerá que la población sufre de una indigencia sanitaria ni se abocará a su solución.

  • 23-08-2016

    Legisladores, ciudadanos de primera

    Los legisladores continúan sorprendiendo a la sociedad nacional, a los electores, con el incremento progresivo de los beneficios que se autoasignan, todos cargados sobre las espaldas de los contribuyentes, por supuesto. Son ciudadanos de primera, frente a los de segunda, el resto de la población. Mientras tanto, sus actuaciones se vuelven más controvertidas y repudiadas por la ciudadanía. Los diputados sesionan los miércoles y los senadores los jueves, y a partir de allí ya tienen la semana libre. No pagan sus asesorías personales, reciben generosa y hasta excesiva cantidad de combustibles, el Estado les paga su seguridad (hasta nueve policías), sus atenciones de salud en una clínica médica propia y exclusiva, les obsequia generosos viajes de placer, entre otras muchas ventajas. Si es que nosotros, los ciudadanos y las ciudadanas, continuamos impasibles ante estas verdaderas bofetadas que nos propinan nuestros “representantes”, y no los repudiamos y les negamos nuestros votos en las próximas elecciones, no nos quejemos después de que nuestro país continúe a los tumbos, en manos de esta casta de inescrupulosos privilegiados que todos los días se nos ríen en la cara.

  • 22-08-2016

    Políticos vividores

    Parece claro que no es lo mismo vivir para la política que vivir de ella: lo primero supone una vocación de servicio a la comunidad, y lo segundo, el afán de enriquecerse a costa de ella. Resulta evidente, también, que muchos de quienes en nuestro país se dedican a los asuntos públicos no lo hacen para iluminarlos con su sapiencia, sino para percibir los sueldos mensuales contemplados en el presupuesto, y, sobre todo, para ligar las recaudaciones derivadas de la corrupción gubernativa y del tráfico de influencias. Es decir, viven –y muy bien– de una actividad que, debiendo ser noble, es considerada hoy por el común de los ciudadanos como casi delictiva, debido a que a ella se ha volcado una verdadera gavilla de voraces sinvergüenzas. Muchos carecen de profesión alguna, no han trabajado en su vida, pero con lo que rapiñan en la política amasaron verdaderas fortunas en tiempo récord. Los ciudadanos y las ciudadanas deben aprender a distinguir entre los auténticos políticos y los muchos avivados que hoy se disfrazan de tales para llenarse los bolsillos.

  • 21-08-2016

    La Justicia, esclava de la clase política

    En febrero último, la ciudadanía se enteró de que en la Justicia Electoral se robaban fondos públicos previstos para el pago de viáticos y de que los principales beneficiarios fueron nada menos que los miembros del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE): Jaime Bestard, Alberto Ramírez Zambonini y María Elena Wapenka. Desde entonces, transcurrieron seis meses sin que ni el Ministerio Público ni el Congreso hayan tomado ninguna medida con respecto a ellos, pese a que estos magistrados devolvieron importantes sumas, es decir, admitieron de hecho haber delinquido. Hasta la fecha, los fiscales de Delitos Económicos Hernán Galeano y Silvia Cabrera no los han imputado. Los magistrados devolvieron el dinero mal habido en 2015, como una maniobra para evitar ser enjuiciados, lo que no debería sorprender, considerando que la Justicia Electoral es un botín de la clase política. Los fiscales ponen todo su empeño cuando persiguen a ladrones de gallinas, pero sienten parálisis cuando deben investigar a intocables con respaldo político.

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