Solidaridad contra las dictaduras

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El Senado estudiará hoy un proyecto de declaración “Que declara su solidaridad para con los miembros de la Unidad Democrática venezolana e insta al Poder Ejecutivo a solicitar la intervención de la Organización de los Estados Americanos”, presentado por la senadora Ana Mendoza de Acha. El documento debería contar con el apoyo de los parlamentarios paraguayos, particularmente de aquellos que sufrieron los embates del autoritarismo durante la dictadura stronista. En esta lista figuran, entre otros, los senadores Miguel Abdón Saguier, Carlos Filizzola, Julio César “Yoyito” Franco, Luis Alberto Wagner y Juan Carlos Galaverna. Ellos, en algún momento de su trayectoria política en las décadas de 1970 y 1980, debieron soportar la persecución de la tiranía: por lo tanto, sería una contradicción que ahora les dieran la espalda a sus colegas de Venezuela, que son en esta ocasión quienes necesitan su solidaridad para enfrentar los desmanes del chavismo.

El Senado estudiará hoy un proyecto de declaración “Que declara su solidaridad para con los miembros de la Unidad Democrática venezolana e insta al Poder Ejecutivo a solicitar la intervención de la Organización de los Estados Americanos”, presentado por la senadora Ana Mendoza de Acha, vicepresidenta primera de la Cámara Alta. El documento debería contar con el apoyo de los parlamentarios paraguayos, particularmente de aquellos que sufrieron los embates del autoritarismo durante los años aciagos de la dictadura stronista.

Mendoza de Acha plantea en el proyecto responder con esta declaración a la visita que hizo al Senado paraguayo, a principios de este mes, un grupo de diputados de la Unidad Democrática, parte de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, quienes manifestaron que vinieron al país para solicitar no nuestra intervención en los asuntos internos de su país, “sino la solidaridad con el Parlamento venezolano, que hoy se encuentra sometido a una situación de irrespeto a ciertos diputados”.

La proyectista refiere que los miembros de la oposición venezolana “han sido apartados de las presidencias de las comisiones, les está prohibido hablar en las sesiones –sufriendo incluso agresiones físicas los que osaran hacerlo– y, por si todo fuera poco, han sido suspendidos en el cobro de sus haberes, lo que amerita que nos ocupemos de ello”.

Los responsables de estos atropellos han sido, como es de público conocimiento, los principales personeros del chavismo, en especial el titular de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, en cumplimiento de los planes de silenciamiento y persecución a la oposición del nuevo mandamás de Venezuela, Nicolás Maduro, quien se alzó con la Presidencia de su país en un proceso electoral fraudulento, actualmente impugnado por la oposición.

Esta declaración, sin duda, debería contar sobre todo con el apoyo de aquellos que, durante la época de la tiranía stronista, sufrieron en carne propia los embates de la represión, y que recorrían los países democráticos de la región y del mundo para dar a conocer las atrocidades cometidas por la dictadura y reclamar, como hacen ahora los diputados venezolanos, la solidaridad internacional para lograr la apertura política en el país.

En esta lista figuran, entre otros, los senadores Miguel Abdón Saguier, Carlos Filizzola, Julio César “Yoyito” Franco, Luis Alberto Wagner y Juan Carlos Galaverna. Ellos, en algún momento de su trayectoria política pública en las décadas de 1970 y 1980, debieron soportar la persecución de la tiranía, el atropello de sus derechos por parte de los esbirros del dictador, la cárcel y hasta el exilio.

Sería una contradicción que ahora les dieran la espalda a sus colegas de Venezuela, que son en esta ocasión quienes necesitan su solidaridad para enfrentar los desmanes del chavismo. Darles la espalda sería brindar, indirectamente, respaldo político a los responsables del vandalismo y el terror que el “socialismo bolivariano del siglo XXI” está imponiendo en la atribulada nación hermana.

Tal como expresa uno de los puntos del proyecto de declaración elaborado por la senadora Mendoza de Acha, “no podríamos permanecer indiferentes al pedido de solidaridad formulado por nuestros colegas venezolanos; considerando sobre todo que la situación constituye una abierta violación de los artículos 3, 4 y 6 previstos en la Carta Democrática Interamericana de la OEA, así como los artículos 18 y 20 del mismo instrumento”.

El autoritarismo se seguirá envalentonando en Venezuela, eliminando toda disidencia, ensañándose con los opositores, atentando contra los derechos humanos de su pueblo y haciendo, como lo ha hecho en los últimos 14 años, tabla rasa de los principios más elementales de toda democracia representativa.

Ante esta inquietante situación, no cabe ningún tipo de abstención ni indiferencia. Menos aún por parte de aquellos que sufrieron en sus costillas los abusos sin cuento cometidos aquí durante más de tres décadas por una dictadura tan prepotente como la que sus colegas venezolanos denuncian ante nuestro país y ante el mundo.