Alianza kurdo-árabe avanza en torno al bastión yihadista del EI en Siria

Una alianza kurdo-árabe apoyada por Estados Unidos anunció ayer la conquista de un segundo barrio de Raqa, el bastión del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en el norte de Siria. Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que lanzaron la semana pasada su asalto contra los combatientes yihadistas en la ciudad, dijeron haber liberado el barrio de Al Romaniya, tras “dos días de combates continuos”.

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RAQA, Siria (AFP). El miércoles de la semana pasada, las FDS se apoderaron del barrio de Al Meshleb, en el este de la ciudad. Los accesos occidentales de la ciudad estaban llenos de motocicletas destrozadas y proyectiles de mortero sin estallar disparados por el grupo EI.

Dentro de la ciudad, los comandantes de las FDS tomaron posiciones en las azoteas de las viviendas de una planta, ya vacías de civiles.

“Dáesh está disparando contra cualquiera que asome la cabeza”, declaró un combatiente de las FDS, utilizando el acrónimo en árabe del EI.

Resistencia

Las FDS se encontraron con una mayor resistencia en el frente norte de la batalla, donde ayer intentaban tomar una base militar, la División 17, y una fábrica de azúcar en la que estaban atrincherados combatientes del EI.

En su intento por expulsar a los yihadistas de la base, las FDS contaron con el apoyo de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH).

El cuartel de la División 17, una base del ejército de Bashar al Asad, cayó en manos del EI en 2014, cuando el grupo yihadista conquistó amplias zonas de la provincia de Raqa.

Temor por los civiles

Las FDS, una alianza formada en 2015, pasó siete meses estrechando el cerco en torno a la ciudad de Raqa, antes de adentrarse en ella la semana pasada.

Después de tomar Al Meshleb el miércoles, las tropas kurdoárabes usaron este distrito como punto de partida de nuevas operaciones, según el OSDH.

Al Meshleb es una de las mayores zonas residenciales del este de Raqa, mientras que algunos barrios contiguos se componen sobre todo de mercados y pequeñas tiendas.

La ONU calcula que quedan unas 160.000 personas en Raqa, frente a las 300.000 que vivían ahí antes del inicio de la guerra siria en 2011.

No tienen electricidad y padecen cortes de agua, según la organización conocida como “Raqa is Being Slaughtered Silently” (“Raqa está siendo masacrada en silencio”).

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