23 de Marzo de 2011
Cifran en 2.700 los registros de los "vuelos de la muerte"
Un fiscal argentino aseguró ayer que ascenderían a 2.
Se presume que la mayoría de los vuelos tenían como objetivo arrojar cuerpos de presos políticos en el Río de la Plata y el Océano Atlántico.
En la causa se investiga el asesinato de 48 uruguayos, 21 chilenos, 16 argentinos, 13 paraguayos, 1 ecuatoriano y 1 peruano.
Osorio hizo esta revelación al participar ayer en el "Primer Encuentro Latinoamericano por la Memoria, la Verdad y la Justicia-Operación Cóndor", en el que participan legisladores y dirigentes humanitarios de Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay y Chile.
Del encuentro participan, entre otros, el jurista paraguayo Martín Almada, quien descubrió los archivos del "Plan Cóndor" en Paraguay, y el diputado uruguayo Manuel Puig, integrante de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara baja de su país.
Otro fiscal argentino, Federico Delgado elaboró su informe con base en más de 600 testimonios de hombres que hicieron el servicio militar en la Primera Brigada Aérea de El Palomar, en la zona oeste del Gran Buenos Aires.
Según este documento, los detenidos eran generalmente trasladados, tanto de día como de noche, en aviones Hércules y Fokker de la Fuerza Aérea, en grupos que rondaban las 20 o 30 personas, aunque "también existían trasladados muy numerosos, de aproximadamente ochenta personas por vuelo".
"Los vuelos duraban entre veinte y treinta minutos, y los aviones solían regresar vacíos. La frecuencia podía ser cada dos o tres días o cada dos meses", agrega.
Los "vuelos de la muerte" fueron desvelados por el ex marino argentino Adolfo Scilingo, quien en 1995 contó extensamente al periodista Horacio Verbitsky esta metodología de exterminio utilizada por la dictadura (1976-1983).
El testimonio fue luego publicado como libro, con el título de "El vuelo", y, entre otros aspectos, relata cómo los prisioneros de la Marina eran arrojados vivos al mar.





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