07 de Agosto de 2011

Duras condiciones en el campo de refugiados más grande del mundo

Adan Ahmed huyó hace un mes de la sequía y los combates de Somalia para refugiarse del otro lado de la frontera, en Kenia. Ahora, hace lo que puede para encontrar comida para sus hijos en el mayor campo de refugiados del mundo, Dadaab.

DADAAB, Kenia (AFP). Tal y como han hecho decenas de miles de compatriotas en estos últimos meses, Adan emprendió la larga y peligrosa marcha a través de las regiones del sur de Somalia, azotadas por la sequía y controladas por los insurgentes islamistas shebab, para encontrar refugio en Kenia.   

Terminus Dadaab es un inmenso complejo de varios campos situado en el este de Kenia, que acoge unos 380.000 refugiados –la gran mayoría somalíes–, algunos de los cuales llevan 15 años instalados en este reino de polvo y lonas de plástico.   

Las condiciones en el campo son muy difíciles y el flujo constante de refugiados hace temer por las reservas de agua potable, medicamentos, comida y espacio.   
   
"Casi no hay comida y sobre todo (hay) muchos problemas", resume este hombre de 60 años, antes de declarar: "Para mí y mis hijos, el futuro no es nada bueno aquí".   

"Durante nuestro viaje hacia aquí, fuimos atacados dos veces. Tomaron parte de nuestra ropa y nuestra comida", cuenta Howa Hasan Abdi, de 80 años, quien espera en una interminable cola a que sus nietos sean vacunados contra la poliomielitis y la rubeola.   

"Cuando llegamos aquí, mis nietos recibieron tratamiento porque estaban muy enfermos y hambrientos. Ahora están curados y tenemos comida", añade esta mujer, que huyó de la región cercana a Mogadiscio, la capital somalí, hace dos meses.   

"La única cosa que padecemos es que no hay baños", se lamenta.   

Naciones Unidas declaró el estado de hambruna en dos regiones del sur de Somalia controladas por la milicia islámica Al-Shabab, una rama de Al Qaeda. Estos rechazan el acceso a Somalia a las agencias humanitarias de la ONU y otras grandes ONG internacionales, lo que ha acelerado la llegada de refugiados a Dadaab.   

"Todos los días llegan aquí más de 1.300 personas", dice William Spindler, un portavoz del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).   

"La población no para de crecer y no hay ninguna perspectiva de que esto pare", asegura.   

Para más inri, un campo adyacente capaz de acoger a 40.000 personas, dotado de construcciones sólidas y baños, permanece cerrado.   

Varios responsables del gobierno keniano han asegurado en varias ocasiones que dicho campo, llamado Ifo II, puede abrir, pero temen una infiltración del Al-Shabab a su país a través de los campos de refugiados.   

A la espera de que se tome una decisión sobre la apertura de Ifo II, los cooperantes humanitarios no han tenido más remedio que colocar a los recién llegados en un campo próximo donde los baños están en construcción.   

"Si el éxodo de Somalia no aminora, no habrá más espacio para todos los refugiados aquí en Dadaab", aseguró Spindler, preocupado.   

Algunos responsables kenianos han sugerido al gobierno la apertura de centros de distribución de alimentos en el interior de Somalia, pero varios cooperantes han rechazado esta idea debido a los riesgos que suponen el conflicto armado y la presencia de los shebab.   

La tasa de malnutrición en Somalia es de las más elevadas en el mundo, lo que expone a los más débiles a las enfermedades. Por eso Unicef lanzó una amplia campaña de vacunación en el campo para todos los niños de entre seis meses y cinco años.   

Milicianos impiden  huida de la población   

GINEBRA (EFE). Los refugiados somalíes que han huido de la hambruna en su país han revelado que la milicia islámica Al-Shabab ha levantado barricadas para impedir el paso de grupos que intentan llegar a los campamentos en Etiopía y Kenia con la esperanza de recibir allí ayuda.   

Así lo afirmó el representante del Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR) para Somalia, Brunno Geddo, a su retorno de la aldea de Dolo (Somalia), que constituye prácticamente la última etapa antes de cruzar la frontera para alcanzar el campamento de refugiados de Dolo Ado, del lado etíope.   

Sostuvo que Al Shabab, un grupo armado vinculado a Al Qaeda, percibe ahora que el éxodo reduce sus oportunidades de reclutar milicianos, que pueden estar dispuestos a enrolarse ante las promesas de que recibirán un salario o alimentos.   

Los relatos de los somalíes que han llegado recientemente a la frontera coinciden en que ahora es más difícil hacer el trayecto y que una de las maneras de lograrlo es pasando de noche en zonas donde la milicia ha creado puestos de control.   

Otra razón que explica la disminución de refugiados que han llegado a Etiopía y Kenia en los últimos días es que los desplazados "creen que la ayuda humanitaria está más a la mano en Mogadiscio", de modo que prefieren trasladarse a la capital en lugar de intentar salir del país, dijo Geddo.   

Mencionó que otro elemento a considerar es que muchos refugiados que llegaron a Dolo Ado "han llamado a sus casas y han contado que el campamento está lleno, que la ayuda que reciben no es lo que esperaban o que debían esperar demasiado", lo cual ha desalentado nuevas salidas.

FAO pide acción urgente   
   
ROMA (AFP). La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) pidió una intervención "de gran envergadura" ante la actual hambruna en el Cuerno de África.   

"La hambruna está afectando a tres regiones más del sur de Somalia (...) y las demás regiones de la parte meridional del país viven una situación de emergencia humanitaria que ha provocado la muerte de miles de personas", escribe la FAO en un comunicado publicado en Roma.   

"La hambruna seguramente se propagará a todas las regiones del sur en las próximas cuatro a seis semanas y probablemente durará hasta diciembre de 2011", advierte.   

Se considera que hay hambruna cuando mueren más de dos personas cada 10.000 por día y que la malnutrición aguda supera el 30%.   

Actualmente, "la vida y los medios de existencia de unos 12,4 millones de personas corren peligro en Somalia, Yibuti, Etiopía y Kenia", indica la FAO.   

"Hay que llevar a cabo una intervención urgente de gran envergadura", agrega.   

La ausencia de lluvia en África del Este amenaza a unos 12 millones de personas, según Naciones Unidas. Unas 564.000 de ellas pueden morir si no se interviene rápidamente, según la ONU y la ONG Oxfam.   

La crisis humanitaria podría extenderse también geográficamente. La FAO ya había advertido el martes que Uganda comienza a verse afectada por la sequía y la inseguridad alimentaria.   
La situación es particularmente crítica en Somalia debido a la dificultad, o incluso la imposibilidad de acceder a las zonas controladas por los rebeldes islamistas, que desde 2009 prohibieron el acceso de las agencias humanitarias a su territorio.   
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