A las 7:25 aproximadamente, una funcionaria de la fiscala Acuña atendió una llamada a la oficina.
Cuando explicó que la fiscala no estaba, el interlocutor preguntó por Arregui. La funcionaria indicó que debía llamar a su oficina.
“Dígale a ambos que los accidentes ocurren y que ambos tienen que cuidarse”, indicó entonces la voz amenazante y cortó la comunicación.
Cinco minutos después el fiscal adjunto atendió una llamada en su oficina. Una voz ronca, con tono prepotente preguntó por él.
“¿Quién habla?”, preguntó Arregui. A lo que le respondieron: “Eso no importa, aviso que a las nueve va a explotar una bomba”.
Arregui dispuso que se evacue el edificio. Una vez que se comprobó que fue una falsa amenaza, se reanudaron las actividades en la referida unidad.
