18 de Marzo de 2003

| LA INVESTIDURA ES DE LA IGLESIA Y LA CONDUCTA ES PERSONAL (76)

Ex seminarista descarta complot contra la Iglesia

(Mabel Rehnfeldt, Nelson Zapata, Juan Augusto Roa y Marité Ocampos). Isidoro Ruiz, un ex seminarista, quien actualmente se desempeña como docente, sostiene que es absurdo pensar en la posibilidad de la existencia de un complot contra la Iglesia Católica paraguaya mediante las denuncias de un grupo de jóvenes contra el obispo Livieres por acoso y coacción sexual. Afirma que es incoherente pensar en una campaña, dado que el denunciado no es una persona luchadora y combativa y cuyo trabajo como pastor es casi nulo.

Isidoro Ruiz expresó que, si existe una campaña, por qué la misma no está dirigida en contra de personas luchadoras y combativas, como lo es monseñor Fernando Lugo, de San Pedro de Ycuamandyyú, o monseñor Gavilán, de Concepción (actualmente se encuentra en Oviedo).


Al mismo tiempo, se preguntó por qué justamente los ideólogos de la supuesta campaña se detendrían en monseñor Livieres cuyo trabajo como pastor es casi nulo. "Por qué justamente se elegiría a monseñor Livieres, que casi nada hace a nivel pastoral".


Desde que el caso de monseñor Livieres ha ganado estado público, el mismo obispo denunciado e inclusive la misma CEP relacionaron el caso con una campaña internacional que busca destruir a la Iglesia. Recientemente, el obispo auxiliar de Encarnación, monseñor Claudio Silvero, insistió en el tema y agregó que próximamente aparecerán otros casos de obispos y sacerdotes denunciados.


Al respecto, el ex seminarista Ruiz apuntó que la influencia de la Iglesia y la figura clerical son tan fuertes en la conciencia del pueblo, que es difícil que se pueda utilizar a los jóvenes denunciantes en un "plan" en su contra. "Vamos a suponer que alguien les propone (a los denunciantes) llevar adelante una campaña, no lo va a conseguir, teniendo en cuenta el nivel intelectual y la extracción social de estos jóvenes", agregó.


Recordó que en nuestra cultura es tan sustantiva la influencia clerical, que siempre es más fácil construir una iglesia que una escuela, aun en lugares más pobres y desheredados.


"Desde mi entender, es imposible que en forma individual yo pueda hacer que cinco o seis personas quieran tumbar la figura del obispo", aclaró.


AISLADO Y SIN APOYO

Por otro lado, Ruiz expresó su admiración al padre Marcial González, a quien Livieres envió preso por tres días, porque supuestamente fue parte de la tentativa de extorsión de la que fue víctima. "Le admiro al padre Marcial González y me pregunto hasta cuándo va a aguantar esta presión porque el aislamiento en la vida vocacional es lo peor que hay".


Indicó que el mencionado sacerdote no tiene con quién compartir sus penas y sus dolores actualmente, "porque justamente él tiene que calmar las penas ajenas. Es algo muy difícil cuando se siente aislado y también su propio equipo que tiene que alimentar su vocación, su convicción y su servicio sea el que menos respaldo le da", acotó.


Isidoro Ruiz es ex seminarista. Desde 1982 hasta 1988 estuvo en el Seminario Mayor Nacional en Asunción; llegó a recibir el ministerio denominado “lectorado”, paso previo al diaconado y al sacerdocio. Ingresó por la diócesis de Caacupé, cuando era obispo monseñor Demetrio Aquino. Luego de interrumpir su carrera al sacerdocio, se trasladó hasta esta ciudad en la que se gana la vida como docente.


Dijo que durante sus años de estudio en el seminario la figura recordada y respetada era monseñor Ismael Rolón. En aquel entonces, Livieres era obispo auxiliar de Asunción y por ese entonces también profesor de Historia de la Iglesia, en el 5to. año, en el Instituto de Teología.


"QUÉ HACÍA UN OBISPO A ESA HORA DE LA MADRUGADA"

Isidoro Ruiz comentó que tuvo conocimiento de las versiones sobre la conducta de monseñor Livieres recién cuando llegó a Encarnación. "Cuando llegué a esta ciudad, recién tuve conocimiento sobre los rumores que surgían de la vida de monseñor Jorge Livieres. La gente empezó a darme sus versiones. Y como yo era ex seminarista, me preguntaban sobre la tendencia del obispo", recordó.


Agregó que las versiones tenían como tema principal las “caminatas” nocturnas, desde las 23:00. hasta la 01:00, del obispo. "Decían que era para juntar clientes. Cualquiera se preguntaba qué hacía un obispo a esa hora de la madrugada", insistió.


EL “CUCO”

Recordó que durante su estadía en el seminario el tema de la homosexualidad era un “cuco” porque persistía la percepción de la existencia de dos bandos: uno conformado por aquellos que posiblemente eran homosexuales y los otros que no lo eran.


Dijo que los estudiantes sospechados de dicha tendencia "eran más piadosos y estudiosos, eran más aceptados, incluso por los obispos".

Relató el caso de un compañero que fue denunciado en el rectorado como homosexual y al que lo echaron de la institución eclesiástica. "Lo echaron, le llevaron a Buenos Aires, y creo que finalmente fue ordenado en Roma. Ahora está de párroco en la zona de Villarrica", añadió.


AFIRMA QUE LIVIERES DEBE DAR UN PASO AL COSTADO

A raíz de la denuncia contra el obispo Livieres, el ex seminarista Isidoro Ruiz afirmó que para la Iglesia este momento puede ser de “purificación”, porque el denunciado tiene un papel relevante, dado que es "formador de conciencia y de fe".

Expresó que la figura del obispo conlleva autoridad espiritual y moral, por sobre todo. Además, aseveró que el caso del obispo debería someterse a los tribunales eclesiásticos, dado que el derecho canónico es "exclusivo, excluyente y contundente". Dijo que es inútil buscar argucias e ingresar por los caminos del ley civil.


DAR EL PASO AL COSTADO

Respecto de la actitud que tiene Livieres ante la situación actual, nuestro entrevistado señaló que el obispo encarnaceno debería dar el paso al costado por la "salud de la Iglesia".

Comparó el “escándalo” del obispo con el caso del diputado Julián Sosa, del PLRA, que está acusado de recibir coimas de un grupo de colonos, pero que no fue desaforado gracias al manejo de la Cámara de Diputados. "Al igual que Sosa, su condición lo protege. Está expectante de lo que suceda mediante el apoyo que recibe".


Igualmente, hizo un paralelismo con la familia donde el padre comete adulterio y de ello la familia se entera. "No puede tener autoridad frente a su esposa e hijos, porque tiene doble condición: el de padre y adúltero"

PERDIÓ LA AUTORIDAD

En ese sentido, respecto a la situación de monseñor Livieres, Ruiz agregó que ya perdió toda autoridad. "Está destruido moralmente, porque él no puede creer que siga teniendo autoridad moral con todos los conocimientos de antropología, ética, etc, que tiene".


Recordó que en la antigüedad existían “patriarcas” que eran dirigentes por su caudal y moral. En ese sentido, resaltó el ejemplo de Moisés, quien al volver del desierto, encontró al pueblo adorando a un "becerro de oro"; rompió la figura sin que el pueblo reaccionara de alguna forma. "Todo esto porque tenía solvencia moral", resaltó.


JOVEN DENUNCIADO NO DECLARÓ

ENCARNACIÓN. La declaración indagatoria de Carlos Cuba, uno de los cinco procesados en el caso de tentativa de extorsión y tentativa de coacción denunciadas por el obispo de Encarnación, Mons. Jorge Livieres Banks, quedó suspendida ayer. La suspensión fue a pedido de la defensa, que sostuvo que su cliente estaba con problemas de salud y con un fuerte golpe emocional que le habría dejado muy confundido y sin poder articular ninguna idea.


Cuba se presentó para las 09:30, acompañado de su abogada, Primitiva Villalba Ferrari. La declaración fue tomada ante el fiscal Claudio Konstinchok, interino de la fiscala Sonia Rojas, quien lleva adelante el proceso.


Cuando apenas comenzó el trámite de declaración, Cuba se puso muy nervioso y prácticamente no pudo articular respuestas. "Me superó", fue la explicación que dio al ser consultado sobre las razones de la suspensión.


Cuba, de unos 25 años, no sabe leer ni escribir y hasta tuvo dificultades en determinar si su apellido se escribe con o sin "s" al final, en el momento en que se labró el acta.


Lo único que pudo decir como referencia es que participó de la reunión durante la cual se labró el acuerdo firmado por el obispo y los cuatro jóvenes -el acuerdo y la firma son negados por el obispo- y haber recibido las sumas de dinero (tres mil dólares en total).


Después de este hecho, según afirmó, perdió contacto con los otros jóvenes por haber viajado a la ciudad de Yegros, departamento de Caazapá, y al volver se enteró de todo el incidente que se había producido entre el obispo y los jóvenes.


Cinco personas están procesadas por la fiscalía, y existe querella adhesiva presentada por Mons. Livieres. Además de Cuba, están formalmente acusados Rubén Gamarra, Roberto Quiñónez y Mario Garay. Estos tres denunciaron al obispo por supuesto abuso y coacción sexual, el 11 de diciembre pasado. Otro de los procesados es el sacerdote Marcial González, citado por Livieres como el intermediario en el intento de extorsión.


Cuba y el padre González fueron detenidos entre el 26 y el 28 de diciembre pasado por orden de la fiscala Sonia Rojas, en esta misma causa. Ambos fueron liberados después mediante acciones presentadas por los abogados Miguel Leiva y Primitiva Villalba, defensores del sacerdote González y el joven acusado, respectivamente.


CITAN A DECLARAR A SECRETARIA DEL OBISPADO

La secretaria del obispado, Graciela López, fue citada a declarar como testigo en el proceso por el cual se investigan los presuntos delitos de tentativa de extorsión y tentativa de coacción que se le sigue a cuatro jóvenes y al sacerdote Marcial González. La fecha fue fijada para el día 31 de marzo, a las 15:00. Ese mismo día, a las 08:30, declara el director de radio Itapúa, Alberto Vázquez Doldán.


La funcionaria Graciela López fue citada por Rubén Gamarra, Carlos Quiñónez, Mario Garay, quienes denunciaron al obispo por supuesto abuso y coacción sexual, como una de las personas del entorno de Livieres que conocían de la relación, y que incluso en algunas oportunidades fue la encargada de entregarles dinero del obispo.


López también fue citada como la persona que, a pedido del obispo, llamó al padre Marcial González a participar de la reunión entre el obispo y los cuatro jóvenes el día que se redactó la nota de acuerdo para dar por terminada "una cuestión personal", el 22 de noviembre pasado. La firma y el contenido de ese documento fueron negados por Livieres.


Esta mañana comienza la serie de entrevistas entre los cinco denunciados y un sicólogo de la fiscalía, el licenciado Lauro Cañete, designado por la fiscala Sonia Rojas. El trámite fue solicitado por la defensa de los cuatro jóvenes acusados por el obispo, para determinar el grado de madurez o preparación a fin de verificar si los mismos pueden ser capaces de realizar actos de extorsión o premeditación de hechos delictivos, como asimismo la relación de dependencia y temor con el obispo.


Hoy se cumple la entrevista con Carlos Quiñónez; mañana, con Rubén Gamarra; el 20, Mario Garay y el 21, Carlos Cuba.


Zucolillada (sic)

ARTICULO ESCRITO POR EL PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE COMUNICADORES CATÓLICOS DEL PARAGUAY (ACCP).

Por considerarlo de interés para nuestros lectores, transcribimos otro artículo escrito por Oscar Rubén Cáceres Jiménez, presidente de la Asociación de Comunicadores Católicos del Paraguay (ACCP) y publicado en el boletín digital de dicha asociación.


- ¿Y qué te hizo?
- Una chiquilinada.

Lacónica respuesta que indica una acción inmadura de alguien inmaduro. La acción no tiene relevancia. Hasta puede ser motivo de risa. Es creación popular. No viene de las academias. La sabiduría popular creó para indicar que es un vyrorei.


Donde los periódicos, lo escrito llega nada o poco; donde vive y sobrevive la mayoría de la población, también se crean símbolos y códigos, todo el tiempo.

Es un quehacer permanente. En ese mundo, el que para los grandes medios no existe, se crea cada día una red enmarañada de signos que significan lo pequeño o lo grande. Algo sustancioso o algo trivial, pero que al fin y al cabo forma parte de su creación cultural.

Desde hace un buen tiempo, en este mundo subterráneo, si se quiere, viene acuñándose algo interesante, diferente a la chiquilinada o chiquillada. Todo lo contrario. Pero sin salirse de la regla de creación de palabras y sentencias en este mundo de lo popular. Quiere indicar algo más, mucho mayor, cercano a la mafia, al poder invisible que ordena todo. Es el concepto de la zucolillada.


Poco después de la caída del anterior dictador, de los anteriores, y del presente, Stroessner, en la época del general Andrés Rodríguez, el diario ABC Color reiniciaba su vida. Fueron tiempos de desbloqueos y las demandas sociales se convirtieron en grandes cataratas. Hubo ocupaciones de tierras urbanas y rurales por doquier. Represiones y victorias populares se sucedían en una casi armoniosa concertación. La gente quería, entre otras cosas, recuperar las tierras usurpadas por los poderosos.


En ese mismo tiempo, el diario ABC Color inició una campaña contra dirigentes y organizaciones populares. Una de las primeras víctimas de la persecución de ABC fue Marcelino Corazón Medina, un luchador por los derechos humanos. Nadie que tenga un poco de memoria puede olvidar las largas huelgas de hambre de Corazón Medina en contra de la dictadura y por mejores precios del algodón, especialmente.


Corazón Medina fue atacado por el diario ABC Color. Lo llamaron de todo. Lo tildaron de todo. Hasta de ladrón. Aprovechador...

Quizá pueda cuestionarse los métodos de lucha de Corazón Medina, pero no su trayectoria. Ladrón tampoco era. Aunque sí un dolor de cabeza para los empobrecedores que usurpaban los bienes que correspondían a miles de compatriotas.

Con esta acción se iniciaba una campaña de desprestigio contra organizaciones sociales, sus dirigentes, y alineándose en la misma fila de los ganaderos, estancieros y terratenientes... Hasta defendía a los Antebi, con sus miles de hectáreas de tierras, mientras los campesinos deambulaban sin un puñado y pobres.


ABC optó por la supuesta libertad absoluta del mercado. No le importó el hambreamiento de sus compatriotas. Su prédica permanente y sistemática fue la libertad absoluta de mercado. Esto significa para ABC la libertad del más fuerte y el poderoso de hacer lo que quisiera en el mercado, en el mercado de la tierra, de la justicia, de una patronal represora.

Se alió con algunos políticos de su misma especie y se enemistó con otros, no por cuestiones ideológicas, sino por no pertenecer a su grupo comercial y político.


Pero Zuccolillo-ABC no quedó marcando solo una frontera comercial. Inició un camino del mafio-periodismo-ultraderechista. Formó un perfecto matrimonio fascista con Lino Oviedo. Se convierte, luego, en la cara, el corazón, el pulmón de Oviedo. Ahora Oviedo no está en el país, pero quedó su pareja siguiendo los dictados del asesino de jóvenes.


Negó la masacre de marzo de 1999. Sigue negando. Apoyó y sigue apoyando a Oviedo. Crea historias, inventa testigos y escenarios. Como traficante de mentiras, mueve sus personajes para ir pintando un cielo, su propio cielo. El cielo de la zucolillada no es azul.

El zucolillismo es la expresión visible de uno de los poderes fácticos del país. Si Zuccolillo quiere, se hace, y está bien. Si no, no.

Cuando los obispos del Paraguay tendieron un puente a la sociedad política para buscar caminos de entendimiento, Zuccolillo se enojó y pidió que se rompiera el diálogo, que se dejara. A toda costa intentó destruir la iniciativa. ¿Qué quería? Que se despedazara el país, pero en miles de partes más de lo que hoy es. Quería que haya más muertes en las calles, en los campos; quería que su grupo político asumiera el poder.


La muerte es siempre mala. Si es por razones políticas o sociales, es doblemente mala. El quiso que siguiéramos matándonos entre nosotros. Dejó, olvidó su función social como empresa periodística, y predicó la muerte. Intentó imponernos la muerte a través de Oviedo en el poder. Los obispos se opusieron a la masacre que diseñaba para todos nosotros el director de ABC. Y cuando encontró un gran obstáculo en la Iglesia, empezó a disparar hacia cualquier lado, por si acierta a sus oponentes.

Entonces surge la sabiduría popular para sentenciar: es una zucolillada, una corriente mafiosa actual. Es la expresión de "no importan los medios, con tal de conseguir el fin", su fin. Es una mezcla de política, planteamiento social, militar; es una paranoia.
La zucolillada es sinónima de destrucción, utilizando la fuerza sistematizada mediante una campaña sostenida a través de su editorial.

No es raro entonces que hoy estemos siendo espectadores de una campaña contra el obispo de Encarnación, quien ejerciendo la presidencia de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) le dijo que el diálogo es la mejor forma de encontrar soluciones a los problemas, y el que sepultó su plan de convertir el país en un campo de batalla entre paraguayos, con el reinado del oviedismo y el zucolillismo.
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