19 de Enero de 2003

| LA INVESTIDURA ES DE LA IGLESIA Y LA CONDUCTA ES PERSONAL

La conversación entre Livieres y sus denunciantes

(Mabel Rehnfeldt, Nelson Zapata y Juan Augusto Roa). Tras esta primera publicación, se podrá confirmar que son varias las personas que habrían estado al tanto de las denuncias que cobraron estado público acerca del obispo encarnaceno, Mons. Jorge Livieres Banks. A todos los nombres ya publicados e involucrados seriamente, que sabían lo que estaba aconteciendo, la grabación demuestra que también la secretaria del obispado de Encarnación, Graciela López, y monseñor Claudio Silvero, obispo auxiliar de la diócesis, estaban al tanto de lo que ocurría y veían cotidianamente a los denunciantes.

Se oye perfectamente el momento en el cual Mons. Livieres le pide a su secretaria, Graciela López, que llame al sacerdote Marcial González, quien también estaba en el obispado. También se menciona a Mons. Claudio Silvero, quien según los jóvenes fue otro de los sacerdotes a quien acudieron a pedir ayuda. Este los derivó hasta la Nunciatura, inclusive les proporcionó el teléfono de la oficina de Lucibello, pero se desentendió del tema argumentando: ‘‘Mucho le debo a Livieres por haberme sacado de Coronel Oviedo’’.

‘‘En esa oportunidad, la suma solicitada era de TREINTA MILLONES DE GUARANIES (G. 30.000.000) para cada uno; ante mi airada reacción y mi invitación a que se retiraran de inmediato, así lo hicieron”, señaló Mons. Livieres en su denuncia ante la fiscalía.

Sin embargo, la grabación de la conversación mantenida con los cuatro jóvenes revela que el obispo negoció con los mismos por aproximadamente una hora, de acuerdo a los testimonios que ahora salen a la luz pública.

Monseñor Livieres admite que fue ‘‘alrededor del 22 de noviembre’’ de 2002. ‘‘No recuerdo exactamente el día, a la mañana, estando yo en mi despacho del obispado de Encarnación, fui informado de que un grupo de personas integrado por Rubén Gamarra, Roberto Carlos Quiñónez, Mario Domingo Garay Reyes y Carlos Cuba pedían entrevistarse conmigo’’. Efectivamente la reunión se realizó el día 20 de noviembre de 2002, ocasión en que después de una larga negociación se acordó que el obispo debía entregar la suma de 3.000 dólares a cada uno, en dos entregas, la primera de 1.000 dólares y la segunda de 2.000 dólares.

PEDIDO DE INDEMNIZACION

He aquí la transcripción de la primera parte de la conversación:

ABC Color Digital pone a su disposición el audio de la grabación cuyo texto se reproduce en esta nota.
Haga click aquí para bajar el archivo (2.8 Mb)


Rubén:- Usted sabe perfectamente nuestra inquietud, monseñor. Nosotros venimos por un arreglo que tenemos en común y queríamos hablar contigo en forma seria, para no (no se entiende). Cada uno de nosotros no tenemos nada en el bolsillo, estamos pasando necesidades, y usted nos había prometido a cada uno de nosotros algo, que no ha venido cumpliendo, monseñor. Siempre venimos, y usted no está, o si no, nos dicen ‘‘vengan el martes, miércoles, jueves, viernes’’, así sucesivamente, nunca le encontramos. Y por eso hicimos esta reunión para de una vez por todas de liberarnos cada uno, de liberarnos ya del trato, porque para nosotros ya es un trato, ya no queremos seguir viniendo acá, porque también nos inquietan mucho las personas que... sus colaboradores nos tratan mal, algunos ni no nos hablan. Todos estamos de acuerdo en eso, verdad, y queremos darle una opción, como le dije de liberarnos cada uno, tanto usted como nosotros y a eso venimos.

Mario Garay: - No sé si el pa’i Marcial ya presentó la nota.

Livieres - Sí.

Rubén Gamarra: - Cada uno de nosotros tenemos una copia también.

Livieres: - Pero no entiendo bien.

Carlos Cuba: - Lo que pasa, monseñor, es que nosotros queremos el dinero definitivo. Eso es lo que pasa.

Livieres: - Pero qué lo que quiere decir definitivo.

Carlos: - Y definitivo, una suma.

Mario: - No queremos venir más a molestarlo.

Carlos: - Porque uno que nos tratan mal acá. Te cierran la puerta por tu cara. Vos venís a las 8 de la mañana y vienen entrando otros que vienen a las 10:00 de la mañana, las 9.

Livieres: - Qué quiere decir definitivo nomás es lo que yo pregunto.

Roberto Carlos Quiñónez: - Indemnización, quiere decir.

Carlos: - Indemnización. Indemnización queremos, monseñor.

Rubén: - Por daños y perjuicios, tanto moral como en la sociedad donde estamos totalmente perjudicados. Ninguno de nosotros en este momento tenemos trabajo.

Livieres: - ¿Y qué quiere decir esa indemnización?

Rubén: - Y queremos una, una... Es una causa justa. Prácticamente hemos destruido cada uno nuestra juventud.

Livieres - ¡Yo pregunto qué quiere decir indemnización!

Carlos: - Indemnización.

Mario: - Usted sabe perfectamente de qué estamos hablando.
Carlos: - Sos un señor muy entendido. Usted sabe qué significa indemnización.

Livieres: - Entiendo cuál es (no se escucha bien) queremos una indemnización.

Carlos: - Y cada uno queremos nuestro dinero.

Livieres - ¿Y cuánto es?

Mario: - Nuestro pacto.

Carlos - Y para dejar definitivo.

Roberto: - Definitivo.

Livieres: - ¿Eh?

Roberto: - Definitivo. Los cuatro acá le vamos a dejar definitivo.

Livieres: - ¿Y cuánto es?

Mario: - Y nosotros estamos hablando. ¿Puede pasar el pa’i?

Carlos: - El pa’i Marcial.

Mario: - Que él esté con nosotros en la reunión. Eso te pedimos, monseñor.

Livieres: - ¿Pero qué es lo que ustedes me piden?

Mario: - Yo quiero que venga el pa’i y que te explique.

Livieres: - ¿Pero por qué va a venir él?

Mario: - Que le explique.

‘‘YO QUIERO HABLAR CON USTEDES’’

Livieres: - Yo quiero hablar con ustedes.

Roberto: - Un garante.

Mario: - Nosotros necesitamos un garante, que él venga y presencie nuestra conversación.

Rubén: - El es prácticamente un asesor nuestro en este momento. Porque no podemos contar ya con ninguno de ellos, en este momento, porque monseñor Silvero se lavó las manos prácticamente, ni siquiera nos hizo caso.

Carlos: - Acá el único que nos trata como la gente es el pa’i Marcial.

Mario: - Y queremos que él esté con nosotros un ratito en la reunión y él le va a explicar. ¿Le puedo llamar, monseñor?

Livieres: - Llámale.

..... silencio .......

Livieres: - Marcial.

Mario: - El pa’i Marcial.

Graciela (habla la secretaria de Mons. Livieres): - Marcial, Marcial.

Livieres: (no se entiende).

Livieres: - Había sido que te tienen a vos de...

Marcial - Hee, me hablaron, monseñor.

Livieres: - ... de asesor.

Marcial: - Me hablaron, monseñor.

Mario: - Y queremos tu presencia, pa’i, porque él nos pregunta de qué es la indemnización, o sea que él quiere saber la indemnización qué significa y por eso yo quiero que usted le explique.

Carlos: - No. Eso no hace falta explicar. El sabe lo que significa la indemnización.

Livieres: - Pero, ¿qué es lo que le dijeron de mí al pa’i?

Carlos: - No y no y como usted dice.

Roberto: - Que esté como testigo.

Rubén: - Queremos nomás que pase aquí y él va a tener otro conocimiento. Porque nosotros también necesitamos la seguridad de él, tanto como lo que nos pueda suceder o algo así, a partir de hoy.

‘‘SI ALGO NOS PASA, LE HACEMOS RESPONSABLE’’

Roberto: - O sea que nuestras vidas están en su mano, monseñor, si algo nos pasa, si yo muero o morimos todos acá, le hacemos responsable.

Livieres: - ¡Pero no es para tanto!

Roberto: - Sí. Podés mandar matarnos, monseñor.

Livieres: - ¡Qué es lo que tanto!

Roberto: - Podés mandar asesinarnos y...

Mario: - Nosotros por eso acudimos juntos al pa’i. Estamos haciendo bien a la vez aquí para no llegar a... para no llegar a...

Livieres: - Siempre están en lo mismo.

Mario: - No, no siempre. Yo la primera vez que estoy...

Livieres: - Cómo quieren. Ustedes quieren que yo les dé una suma grande, pequeña, mediana, mensual, anual...

Carlos: - No, definitivo queremos una propia cantidad a cada uno.

Livieres: - ¿Y qué lo que quiere decir cada una propia cantidad?

Carlos: - Y bueno, lo que vos me causaste daño, fundiste nuestra juventud.

Rubén: - En realidad, no tendría que tener un precio, porque el daño ya está hecho.

Carlos: - El daño ya está hecho.

Rubén: - Pero como nosotros estamos insolventes, no tenemos otra alternativa. En realidad la forma de cobro tendría que haber sido de otra forma porque la moral no se puede vender ni comprar. (no se entiende). Fuimos engañados prácticamente. Digo que la forma de pago debería de haber sido de otra forma. Tendría que salirse esto a la luz y que se limpie todo. Pero en realidad lo que nosotros necesitamos es dinero, sinceramente.

Mario: - Nosotros no queremos sacar a la luz.
Roberto: - Un arreglo amistoso.

Mario: - Nosotros queremos llegar a un arreglo.

Marcial: - Ellos lo que quieren es un arreglo amistoso, por ejemplo acá dejen de venir.

Mario: - Y nos maltratan. Nos bajan de la escalera. Es jodido, monseñor, la situación.

Carlos: - Te cierran la puerta por la cara. Vení y allá a la media cuadra ya te dicen: ‘‘Ahí se va el macho del monseñor’’, te dicen.

Mario: - Todo el mundo dice así. Todos, todos. Ya es normal ya. Todo el mundo.
Carlos: - El otro día yo estaba hablando a una chica. Noo, dice, no, ese ko es... ese es el macho del monseñor. Y, eso ya está ya el daño. Acá ya no se puede.

Mario: - Eso no se repara.

Carlos: - No se repara.

Roberto: - Para toda la vida ya no se puede borrar más.


ABUSADORES VIENEN DE SEMINARIOS CON EDUCACIÓN TRADICIONAL Y AUTORITARIA

Con el título ‘‘Cadena de rastros de crisis eclesial conducen a casi todas las diócesis’’, el diario New York Times inició el domingo último una serie sobre la crisis de los abusos sexuales que envolvieron a la Iglesia Católica en los Estados Unidos en los últimos doce meses.

Los últimos conflictos hicieron que el diario ahondara en una formal investigación de las últimas seis décadas de la Iglesia en ese país y encontraron que por lo menos 1.200 sacerdotes estuvieron envueltos en casos de abusos cometidos contra más de 4.000 menores de edad.


DECADAS DE PERJUICIOS

Con la firma de la periodista Laurie Goodstein y el subtítulo de ‘‘Décadas de perjuicios’’, el diario dice que ‘‘se supo que estos sacerdotes abusaron de más de 4.000 menores en las últimas seis décadas y hasta el 31 de diciembre, de acuerdo a una extensa investigación de casos documentados realizados por el New York Times’’.

‘‘La investigación, la más completa complicación de datos hallados sobre el problema, contiene los nombres e historias de 1.205 sacerdotes acusados. Se contaron 4.268 personas que clamaron públicamente o a través de la ley que fueron abusados por sacerdotes, amén de que varios expertos han dicho que están seguros de que hay muchos más que permanecen en silencio’’.

‘‘La investigación provee una franja estadística para observar la crisis de abusos sexuales a través de la historia moderna de la Iglesia Católica norteamericana. Esta encontró, por ejemplo, que la mayoría de los sacerdotes acusados de abuso fueron ordenados entre la mitad de la década del ’50 y del ’70, un período de levantamiento dentro de la Iglesia, cuando los hombres eran entrenados en el sistema de un seminario tradicional y autoritario y enviados fuera a servir a una Iglesia de rápidos cambios eclesiales, sociales y culturales.


CASOS FUERON DECLINANDO HACIA LOS ’90

‘‘La mayoría de los abusos ocurrieron durante la década de 1970 y 1980, según la investigación. El número de sacerdotes acusados de abuso declinaron hacia la década de 1990’’.

Pero los datos muestran que los sacerdotes violaban secretamente a jóvenes vulnerables durante largos períodos antes que las primeras víctimas demandaran y la hicieran pública en 1984, en Louisiana. Algunos delitos datan de la década de 1930.

‘‘Esto ha estado ocurriendo por décadas, probablemente centurias’’, dijo Richard K. O’Connor, un ex sacerdote dominicano que dijo que él fue uno de los diez jóvenes sexualmente abusados por tres sacerdotes en el sur del Bronx en 1940, cuando él tenía 10 años.

La investigación también muestra lo perversos que fueron los abusos. Usando información obtenida de grabaciones de la Corte, reportes periodísticos, documentos eclesiales y entrevistas, la investigación encontró acusaciones en casi todas las diócesis de los Estados Unidos, menos en 16 de las 177.

Cada región fue seriamente afectada, con 206 sacerdotes acusados en el Oeste, 246 acusados en el Sur, 335 en el Mediooeste y 434 en el Noreste (algunos sacerdotes fueron contabilizados más de una vez si ellos abusaron en más de una región). La crisis afectó no solo a grandes ciudades como Boston y Los Angeles, sino también a ciudades pequeñas como Louisville (Kentucky), con 27 sacerdotes acusados y Saint Cloud, Minnesotta, con 9.


LAS POSIBLES CAUSAS

El escándalo abrió un intenso debate con la Iglesia acerca de las causas y las soluciones que puedan resolver el problema. Muchos católicos conservadores esgrimen como causantes las reformas del Concilio Vaticano II y las muchas reformas sociales de los ’60 que removieron las inhibiciones sacerdotales sobre sexualidad y el disenso. Los liberales tienden a encontrar las raíces en las causas de lo que ellos llaman la represión clerical en temas relacionados con el sexo, incluido el celibato sacerdotal y su más profundo engranaje de la cultura del secreto. Los datos del Times proveen evidencia para reforzar argumentos de ambos lados, dice la investigación.

Las informaciones, junto con extensas entrevistas con sacerdotes y ex sacerdotes, víctimas abusadas, historias eclesiales, sicólogos y expertos en desórdenes sexuales, sugieren que aunque el problema envuelve solo a un pequeño porcentaje de sacerdotes, está íntimamente adentrado en la cultura clerical católica. Muchos sacerdotes empezaron su entrenamiento en los seminarios jóvenes, a los 13 años, y todos ellos pasaron años siendo cuidadosos en un mundo insular en el cual los secretos sexuales y las transgresiones eran considerados un asunto para el confesionario, no para los tribunales criminales.

La investigación del Times contó sacerdotes de diócesis y de órdenes religiosas que fueron acusados de abusos sexuales de uno o más niños. Esto determinó que el 1,8 por ciento de todos los sacerdotes ordenados desde 1950 hasta el 2001 hayan sido acusados de abuso. Lo más preocupante, la pesquisa también sugiere que la magnitud de los problemas todavía permanecen ocultos’’.


(Extraído del New York Times, artículo publicado en serie a partir del domingo anterior)

MAÑANA: EL PEDIDO DE LOS 30 MILLONES DE GUARANIES COMO INDEMNIZACION.
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