31 de Diciembre de 2012

| MUSEOS DEL PARAGUAY (7)

Máquinas y recuerdos en la casa del creador de la industria textil de Pilar

Por Javier Yubi

Llegó de Italia en las primeras décadas de 1900 y enseguida se convirtió en un personaje admirado por sus costumbres y elegante modo de vida. Hoy, la casa que habitó y sus pertenencias están a la vista del público. Pasen a ver el Museo Paolo Federico Alberzoni, de Pilar.

La casa está como si el dueño saliera a dar uno de sus habituales paseos en bicicleta por las periferias de Pilar. Sus tacos de polo, las monturas de caballos y kepis para elegir de acuerdo a la ocasión, aguardan una partida... Y las fotos familiares de viajes vacacionales a Mar del Plata y Punta del Este otorgan ese aire íntimo y acogedor, a la vez, donde el visitante tiene la sensación de ser un invitado. De prominente nariz, profunda mirada e casi imperceptible sonrisa, un retrato de Paolo Federico Alberzoni aporta la dosis de misterio al museo que se ubica en el mismo predio de Manufactura de Pilar.

La exquisita casa, hecha al gusto y antojo del inmigrante italiano, conserva sus espacios originales y la mayor parte del mobiliario, así como enseres domésticos. Hay juegos de comedor, espejos, aparadores, cuadros al óleo, camas y otros objetos que delatan la refinada vida del señor Alberzoni. Una serie de documentos personales, fotografías y diplomas atestiguan la importancia social alcanzada por el empresario europeo.

En exposición permanente se observa una serie de libros que forman una petit biblioteca. Destacado espacio ocupan las enormes máquinas y equipos de los primeros tiempos de la fábrica textil que empezó a funcionar entre los años 1930 y 1933.

La llamativa colección permite conoce la evolución tecnológica que experimentó la única industria procesadora de algodón instalada en Paraguay. Quedan también a la vista los elementos utilizados por la usina que proveyó de electricidad a la población pilarense desde el 12 de octubre de 1931. Hay antiguos faroles de la iluminación de calles, viejos medidores, los conductores, cosas que sirvieron para convertir a Pilar en una de las primeras localidades del interior del país en contar con luz eléctrica, a través de la fábrica.

La sede del Museo Paolo Federico Alberzoni tiene una sola puerta de entrada con un sistema especial de ventilación, planificado por su dueño inicial. Queda al descubierto su apego por las bañeras, que no faltan en los amplios baños, con artefactos de metal enlosado que se usaban en la época. Pisos y revestidos en madera indican que el señor Alberzoni gozaba de la calidez de su hogar, con aires europeos, sin privaciones de todo lujo. Grandes ventanales de vidrio permiten apreciar el entorno paisajístico de un ornamentado jardín con plantas y árboles autóctonos y algunas especies exóticas.

Sus incontables pertenencias, que incluye fotos de él con su única hija, Magdalena, durante los veranos en Punta del Este; su pasaporte, papeles de su pasaje por la milicia italiana, su acta de nacimiento, sus sombreros, condecoraciones y máquinas de escribir lo dibujan como un personaje de leyendas.

La vivienda edificada en las cercanías del río Paraguay es un atractivo ejemplo de la vida que llevaban los emprendedores europeos que se afincaron en el país en las primeras décadas del siglo XX. Aquí se puede reconstruir la parte humana, muy personal, de un hombre que vino de lejos para cambiar la vida de los habitantes de la capital del Ñeembucú con su noble legado de trabajo.

Visitantes europeos y del Mercosur

El Museo Alberzoni queda en la calle Teniente Mendoza esquina Gral. Díaz, ciudad del Pilar. Se habilita al público de lunes a viernes, de 07:00 a 13:00 y de 13:30 a 19:00. Los sábados, de 07:00 a 11:00. Cierra los domingos, y el acceso es libre y gratuito. Por un convenio de cinco años, está a cargo de la Universidad Nacional de Pilar (UNP). Recibe visitas de turistas europeos y del Mercosur, así como de delegaciones estudiantiles, universitarias, militares y de religiosos.

Espacio cultural habilitado en 1989

Paolo Federico Alberzoni vivió solo en la casa hasta su muerte, que se produjo en el año 1973. La propiedad fue heredada por su sobrino Paolo Batista, quien al poco tiempo falleció, y quedó a su viuda, Marian Glass de Alberzoni. Finalmente, el Grupo Las Palmas, liderado por el doctor Guillermo Caballero Vargas, adquirió todo el complejo industrial, en 1983. A partir de ahí se empezó a recuperar el edificio y a clasificar su contenido para ser convertido en museo en 1989, en recordación al creador de Manufactura de Pilar, en los años 30.

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