16 de Diciembre de 2007

| GOBIERNO NO TIENE VOLUNTAD DE APROBAR LEY NACIONAL DE TRANSITO

Más de 400 jóvenes murieron en accidentes de moto este año

Más de 400 jóvenes ya perdieron la vida en accidentes de motocicletas y en el Parlamento siguen postergando la aprobación de la Ley Nacional de Tránsito. Así afirman integrantes de Seguridad en las Rutas (SER), una asociación sin fines de lucro, formada por jóvenes y padres de familia que en su mayoría perdieron a sus seres queridos en accidentes de tránsito.

Ante la proximidad de las fiestas de fin de año, los voluntarios de SER intensifican la prevención de accidentes de tránsito y de motocicletas y para concienciar a los jóvenes que la velocidad y el alcohol pueden truncar sus vidas, dos de los integrantes de la entidad cuentan sus traumáticas experiencias.

Emilio José Recalde Laterza (34 años), presidente de Seguridad en las Rutas (SER), explica que a través del Touring y Automóvil Club Paraguayo están impulsando una campaña denominada: “Piensa antes de conducir”. Se dedican a la capacitación de alumnos en colegios y comisiones vecinales.

Hacen trabajo de prevención en las calles, peajes y estación de servicios. Días antes de las fiestas harán entrega de folletos y consejos a los conductores en estaciones de servicios y en las intercepciones viales donde hay semáforos.

Emilio Recalde: “SER se propone reducir los accidentes de tránsito a través de la información y evitar que ocurran más muertes, que más personas queden discapacitadas o con transtornos mentales, y que más familias queden desconsoladas”.

Cómo surgió SER

Era el 20 de agosto del año 2000. Un grupo de jóvenes regresaba de un viaje al interior y volcaron aparatosamente por exceso de velocidad en la ciudad de Valenzuela. En el accidente perdieron la vida Carmi (23), Mechi (19) y Richi (25).

Según Recalde, en el mismo velatorio de los jóvenes surgió la idea de crear un grupo de prevención teniendo en cuenta que los amigos fallecieron de esa forma.

“Mi novia Carmi falleció en ese accidente. A partir de la dolorosa experiencia nos dimos cuenta de que el accidente se puede prevenir. Recuerdo que todos los vehículos que acompañaron el cortejo fúnebre tenían pegados el siguiente mensaje: Que no se apague una estrella en tu familia, usa siempre el cinturón de seguridad”, resalta.

Recuerda que él vino en otro vehículo y presenció la muerte de sus amigos. “Fue una experiencia traumática. Mi novia Carmiña falleció 6 horas después del accidente en Emergencias Médicas”, resalta a la vez de precisar que la causa principal de la muerte de sus amigos fue que no usaron cinturón de seguridad; por lo tanto, salieron despedidos uno tras otro del vehículo.

Fue así que el 4 de setiembre de 2000, el grupo de amigos se reunió en un domicilio particular donde decidieron conformar la organización. La meta que se proponen es reducir la cantidad de accidentes de tránsito en nuestro país a través de la información y, por ende, evitar que ocurran más muertes, que más personas queden discapacitadas o con trastornos mentales y que más familias y grupos de amigos queden desconsolados.

Según el Observatorio de Violencia y Lesiones de Causas Externas que agrupa a diferentes instituciones públicas que generan datos estadísticos, existen un promedio de 3 muertos por día y 40 lesionados. Por su parte, los organismos que trabajan con discapacitados sostienen que el 50% de las discapacidades es debido a accidentes vehiculares.

Al respecto, Emilio Recalde enfatiza que es fundamental el uso del cinturón de seguridad por parte de todos los ocupantes del vehículo.

Igualmente, la ubicación correcta de los niños en los asientos traseros. Los niños ya pueden ir en los asientos delanteros con el cinturón puesto cuando poseen un peso mayor a 38 kilogramos, sería a partir de los 12 años o más. Nadie debe subir al vehículo manejado por un borracho.

Actualmente, Recalde está casado con Fabiola Fleitas y es padre de un hijo de dos años de nombre Emilio Jesús. Es ingeniero agrónomo y trabaja en su profesión sin dejar de lado su trabajo de voluntariado en SER.

Conversamos igualmente con Magdalena Acosta (57), quien nos contó la muerte de su hijo de 24 años, Milciades Ariel Portillo Acosta, que fue coincidente con la fecha de fallecimiento de los tres jóvenes en Valenzuela. Milciades sufrió el accidente el 20 de agosto de 2000 en San Bernardino.

Se durmió en el volante porque hacia días que no dormía a raíz de exámenes y sobrecarga laboral.

Magdalena, activa colaboradora de SER, relata que su hijo trabajaba mañana y tarde y estudiaba el último año de Análisis de Sistemas.

“Mi hijo era tan alegre, fiestero. Mi casa siempre fue un parador. Si no eran los amigos, eran los compañeros de facultad o ex compañeros de colegio. Y como los jóvenes se sienten inmortales le gustaba el exceso de velocidad”, nos dijo con lágrimas en los ojos.

Indica que era un día sábado 19 de agosto de 2000 cuando Ariel le dice a su mamá: “Estoy muy cansado, me voy a San Bernardino”.

“Parece que le veo cruzar la sala. Llevaba su termo de tereré y su guampa en la mano. Esa imagen no se me va a borrar jamás. A la madrugada del domingo 20 me llaman de Ypacaraí y me dicen que mi hijo tuvo un accidente muy grave y había sido ya llegó muerto. De ahí la procesión llevo por dentro”, rememora.

Magdalena, quien fue siempre madre y padre de sus hijos, actualmente vive con su hija Patricia (36), que está casada, con dos hijos (Ariel y Aldo), y su hijo de 22 años.

Menciona que se integró a SER en setiembre de 2000. “Vivía con sedante pero al trabajar por la seguridad de la gente y contener a otras madres que pasan por la misma situación que yo fui dejando el sedante, salí de la depresión y le di un sentido a mi vida”, resalta.

Añade que por eso se dedica a educar y concienciar principalmente a niños y jóvenes sobre las graves y muchas veces fatales consecuencias que puede provocar el hecho de conducir un vehículo en forma imprudente, omitiendo el cumplimiento de las reglas de tránsito.

Concienciación de la gente

“Para el Estado, prevenir es mucho más barato que curar. Ninguno de los candidatos a presidente tiene en cuenta que miles de jóvenes pierden la vida o acaso tienen que esperar que sus hijos o familia cercana le pase lo peor para poder reaccionar. Falta sancionar una Ley Nacional de Tránsito, que ya se presentó el año pasado en el Parlamento, pero a nadie le importa”, lamenta.

Añade que por si todo fuera poco, más de 400 muertes de jóvenes a causas de accidentes de moto se produjeron solo este año.

“No usan casco, muchos compran sus motos sin saber conducir ni saber los reglamentos de tránsito. Es lamentable”, concluyó, a la vez de agregar que todos los padres desconsolados que perdieron a un hijo en un accidente pueden llamarla al teléfono: 660-701.
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