Tras una breve visita a este centro médico especializado, que atiende gratuitamente cientos de casos simultáneamente, cuatro familias de paraguayos contaron sus historias de vida lejos de sus hogares y familias, que hoy y los próximos días se irán publicando.
José Ignacio Caballero y Tania Ramírez, padres de Sol María José Caballero Ramírez (Solcito), están hace poco más de una semana en el Garrahan. Llegaron al lugar tras la recomendación del cirujano Amadeo Zanotti, que le atendía en el sanatorio La Costa.
Llegaron justo a tiempo, porque cuando la beba de apenas dos meses entró a la sala, tuvo un paro respiratorio. Ella tiene malformaciones internas, principalmente en el corazón, además de un quiste que crecía aceleradamente, el píloro cerrado (la unión entre el estómago y el intestino) y una hernia. “Acá recién le detectaron que estaba muy cerrado el píloro, por lo que todo lo que tomaba, devolvía”, cuenta José Ignacio.
El miércoles 14 de noviembre se operó. Le hicieron cuatro intervenciones a la vez: en el corazón, una medida paliativa, no correctiva; además, le apretaron la vena pulmonar para que no pase tanta presión a los pulmones y pueda respirar bien, le cerraron la hernia de diafragma, le extirparon el quiste y le abrieron un poco el píloro”, detalla el padre.
El problema de “Solcito, la pequeña gran luchadora”, como indica el fan page en el Facebook, es congénito.
“Al llegar, los médicos nos preguntaron dónde vivíamos, para descartar que su problema fuera por culpa de los agrotóxicos. Pero nosotros somos de Fernando de la Mora, así que no estamos cerca de los cultivos. Por lo menos en nuestro caso, esa no es la causa, pero acá nos aseguran que en gran porcentaje ese es el motivo de las malformaciones congénitas”, indica.
En La Costa, a los padres le habían dicho que el problema del corazón no era grave, pero no era así. “Nos explicaron después que las ecografías en la panza son diferentes, pues el pulmón del bebé no funciona a full porque respira a través del cordón umbilical. Pero en realidad, en el sanatorio les preocupaba más el quiste que crecía muy rápido y no el corazón”, relata también Tania, la madre de Sol. “Y lo que más les llamó la atención a los médicos del Garrahan es que mi nena no tenía ninguna vacuna, pese a que nosotros les pedimos”, relata y se queja.
