23 de Octubre de 2017

| WORSHIP LEADING: LIDERAZGO CREATIVO A TRAVÉS DE LA MÚSICA

“Que mi voz siembre esperanza”

Por Lourdes Peralta

Jazmín González Castillo (24) es una cantautora paraguaya que va más allá de la ambición personal. Ella quiere ser líder “de los que no tienen voz, de los que buscan un aire nuevo”. Decidida, tomó sus maletas hace 3 años y se fue a Australia a aprender. De regreso, trae formación precisa y una enriquecedora experiencia de vida.

La joven de melodiosa voz llegó a la entrevista con guitarra y look desenfadado, “Me gusta estar a cara lavada y rodete, pero también me animo a probar estilos fuera de lo común. Depende de mi ánimo. Mi mayor atractivo es la seguridad de saber quién soy, de ahí nace todo lo demás”. Jazmín nació en Asunción, son 4 hermanos, todos amantes del arte, y es que sus padres, Nora y Alfonso, se conocieron y enamoraron en la escuela de canto. “Crecimos entre peñas. Francamente no fui buena alumna en el colegio, me pasaba componiendo canciones y yendo al conservatorio. Eso sí, cantaba en todos los actos”, nos cuenta Jazmín o Jaz, admiradora de las cantantes y compositoras Tori Kelly y Shakira. Cuando habla de su familia se ilumina: “Somos muy unidos y nos queremos mucho”. A modo resumido, Jaz formó dúo con su hermana Vanesa. Participó como corista en bandas nacionales, colaborando en la apertura de Maná, Ricky Martin y Michel Teló. Fue parte de Rojo 2012. Fue cara del proyecto de Enrique Hellmers, siendo la voz de los discos Aquí, Bendiciones y Contigo. Actualmente participa en la banda de cover pop y soul “Sweet and Rebel”, a dúo con Anthony Carrillo.

Destino Sidney 

En Sidney, Jazmín grabó voces de fondo para los álbumes de Hillsong United Worship durante 3 años. Fue directora de alabanza y participación vocalista en la iglesia Hillsong, incluyendo el programa de tevé internacional. El viaje a Oceanía lo planeó con su mejor amiga. “Siempre quisimos viajar fuera del país. Yo en ese tiempo estaba intentando cosas, venía de haber probado la carrera de Comunicación audiovisual, pero dejé a la mitad porque la música me llamaba. Entré en Rojo. Al tiempo pasó aquel terrible accidente donde murieron dos compañeras, quedé muy mal, eran mis amigas; me retiré unos meses para reponerme. Volví teniendo completamente otra visión de lo que quería hacer con la música”.

–¿Fuiste becada a Australia?

–No. Fue lo más loco que hice en mi vida: irme tan lejos con pasaje de ida y poca plata. Todo comenzó mirando en internet cuestiones de cultura y de liderazgo, entré en la página de la comunidad cristiana Hillsong, conocida por la influencia mundial que tiene y por el liderazgo a través de su música. Eso me llamó la atención y quise entender cómo lo hacían, cómo manejan a tanta gente con música tan sencilla e influencian en cuanto a valores, mentalidad, cultura. 

–Armaron las maletas y se fueron.

Soñamos lo imposible; los montos eran altísimos, y no somos de familias adineradas, pero igual empezamos a juntar, hacíamos ferias, conciertos. Y fue ocurriendo el milagro: gente que ni nos conocía, ni sabía a qué íbamos, nos donaba plata, decían que presentían que allá haríamos algo bueno, grande.

–¿Cómo fue llegar y comenzar?

–A la semana conseguimos trabajo de mozas, pero no era muy bien pagado. A los 2 meses, angustiadas, “desafiamos” a Dios y dijimos: “Si hoy no conseguimos trabajo, volvemos a Paraguay”. Caminando por la ciudad dimos con un bar de chocolates, llegamos tímidamente, tan paraguayitas, y preguntamos si no necesitaban empleados. Nos dijeron que no. A los 5 minutos que salimos nos llaman de ahí mismo. Nos entrevistaron 20 minutos ¡y nos contrataron a las dos! Yo estuve un año, después me salió otro trabajo con una familia española.

Un trabajo más familiar 

Era una familia hermosa, el matrimonio tenía 3 niñas. Mi trabajo consistía en estar con ellas y preparar la cena. Era todo lo que hacía.

–Qué útil saber cocinar.

–¡Horrible era mi comida! (risas), pero ellos estaban felices porque yo cantaba.

El regreso 

Jazmín guarda miles de anécdotas de Australia, donde amó vivir a pesar de lo duro del trabajo y el estudio. “Mi visa venció y tuve que volver. Logré estudiar lo que quería en Hillsong. Fue un aprendizaje enorme, tanto a nivel musical como personal. Vencí mis miedos. Hice producción musical, canté, me capacité como worship and creative leader (experto en manejo de espectáculos). Hasta me confiaron una extensión bilingüe de Hillsong. Superé mi personalidad chiquita e insegura, no hablo de cantar, sino de dirigir; había días en que me salían cosas muy buenas y otras muy malas. Ni yo sabía cuánto había detrás de un show”. Antes de volver, hubo una sorpresa más, Jazmín fue contactada por una pareja estadounidense que la quiere ya en Albuquerque, New México. “Estoy esperando mi visa, me voy a encargar de la parte creativa. Es una iglesia americana, se maneja en inglés pero también tiene amplia llegada a gente de habla hispana”.

–¿Cómo te sentís trabajando para una iglesia?

–¿Por qué? Yo soy cristiana 100%. Para mí trabajar en iglesia va más allá, como te decía: influencia. Claro que tengo el sueño de usar otro tipo de plataformas para mis canciones, pero la de una iglesia me parece algo fantástico porque ahí no forzás influencias, sino que la gente viene a pedir ser influenciada. Me parece un trabajo de cancha enorme. Por otro lado, tengo mis convicciones en cuanto a las personas que llegan sedientas, pidiendo un aire diferente en su vida. Definitivamente estoy en lo que me apasiona.

–¿Cómo vivís el retorno a Paraguay?

–Antes de volver nos dieron unas charlas sobre las fases que atravesaríamos, y yo decía “a mí no me va a pasar, tengo mi familia, mis amigos, es mi país”, sin embargo, me pasó, tuve un bajón. Dejé la vida que construí durante 3 años: mi auto, mi cama, mi ropa, ¡mis libros, mis discos y mi bajo! Acá encontré amigas casadas y con hijos, la pregunta de “y vos, ¿para cuándo?”, tener que dar respuestas, tener otros planes. Fue doloroso el desapego, pero valió la pena por todo lo que aprendí de la vida.

–Ciertamente, ¿y vos para cuándo?

–(Ríe). Mi prioridad hoy es la música; formar familia tal vez en unos 10 años...

–¿Qué te gustaría pedir si alguien desea ayudarte?

–Para este año quiero lanzar mi primer sencillo. Pediría que me den una mano –en música todo cuesta– para sacar mis canciones que hablan tanto de cómo ayudar. En este momento de mi vida estoy desarrollando la empatía por cada lado de la sociedad. En el mundo entero hay división. Creo que ahí está mi corazón y contribución, quiero decir: Cállense todos, tenemos más en común de lo que pensamos. Todos somos humanos y eso nos da más en común que los pensamientos. Quiero soltar alguna chispa de esperanza. 

lperalta@abc.com.py

 
 

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