En el Guairá existen 8 comunidades indígenas repartidas en los distritos de Paso Yobai e Independencia con algo más de 1.000 personas de la parcialidad Mbya. Ellas son asistidas con algo de salud y educación desde hace unos 15 años por las hermanas Teresinas Carmelitas de Paso Yobai.
Todas estas comunidades cuentan con tierras aptas para la agricultura, la producción de peces, bosques y agua. Faltan programas que aseguren la alimentación básica con animales menores (cerdos, aves, cabras, peces), una buena agricultura para producir mandioca, maíz, poroto, habilla, maní, frutas, hortalizas y plantas medicinales. Así como forestar y reforestar para que alguien lo deforeste todo.
También hace mucha falta que el indígena cambie el acostumbrado y gastado gen de la recolección. Con el cuento de que ellos solo sirven para recoger lo que la madre natura les dispense, topetamos con los indígenas reposando sobre las veredas, plazas y calles urbanas, rutas y otros ambientes a los que no están acostumbrados, pero a los cuales peligrosamente se van acostumbrando. Como muchos ya pueden ir a las urnas electorales también hoy son tratados con excelente preferencia. Le doy una ayudita al senador ovetense que quiso comprar cédulas que, para la próxima, podría tentar suerte con los indígenas empadronados. Le auxilio además al senador que no caiga en la tonta posibilidad de ser nuevamente grabado avisándole que muchos indígenas manejan modernos celulares. De paso, podría “descubrir a los indígenas que venden sus documentos personales”.
Como nadie es profeta en su tierra, desde el Guairá venimos realizando, con un equipo técnico, la transferencia a algunos indígenas de Abaí (departamento de Caazapá) la prudencia de la producción de algunos rubros medicinales y aromáticos como el orégano y algunas alternativas invernales como el azafrán, la borraja y la manzanilla bajo los auspicios y la coordinación de la ACH (Acción Contra el Hambre).
El trabajo, por suerte, se realiza con la parcialidad Aché, una de las pocas etnias que apuesta al trabajo agrícola y productivo organizado. El resto se pasa pidiendo cosas que ya no existen en el país como montes con casas y cazas de venados, chanchos, pescados, miel, armadillos, pumas y reptiles. Lo único que siguen recibiendo es la flor de corrupción con que les asisten el Indi y el Indert.
Los aché de Puerto Barra del Alto Paraná son ejemplos válidos: hacen agricultura familiar y mecanizada, revitalizan el bosque como doctos silvicultores, no pasan hambre, les sobra el dinero y tienen la encomiable postura de inclinarse a producir la tierra con buenas prácticas forestales, agrícolas y pecuarias.
En la zona de Abaí están las comunidades de Ypetymí, Ybytimí y Tuna, unas 174 familias, 743 adultos y 450 niños lo que en total hacen unas 1.203 personas con agricultura familiar, viveros forestales, cría de animales menores y ahora con producción de plantas medicinales. En su buena escuela levantada por el gobernador caazapeño Celso Troche no se jode y comenzaron las clases a inicios de febrero. Ahí se enseña hasta inglés, no hay días de lluvia, feriados estúpidos ni desfiles sosos, pero sí ganas de trabajar.
Invito a los del Indi y el Indert a visitar Ypetimí de Abaí, a que aprendan de estos indígenas con genes diferentes. Claro, por si tengan, entre la joda y la coima, algo de tiempo libre y ganas de hacer algo positivo alguna vez…