04 de Marzo de 2013

| EL OBSERVATORIO

Fuerza de voluntad

Por Delfina Acosta

Si los paraguayos nos acostumbráramos o nos limitáramos a quejarnos solamente ante los graves problemas que enfrenta nuestro país, deberíamos empezar a sentir vergüenza y a preguntarnos seriamente qué nos está ocurriendo.

Con quejas y con mal humor convertiríamos prontamente el Paraguay en una patria triste que no merecemos ni merecen nuestros hijos ni los hijos de nuestros hijos.

Se presentan a diario situaciones que deberían encararse con fuerza de voluntad, con optimismo y con la determinación de resolverlas dentro de nuestras humanas posibilidades.

No se puede hacer aquello que supera nuestras fuerzas físicas y mentales, desde luego, porque la salud es muy importante (yo diría vital) y debemos cuidarla mucho más todavía en esta época en que una consulta médica y el costo de los medicamentos resultan excesivamente caros.

Hay tiempo para trabajar, tiempo para descansar y tiempo para compartir con la familia.

El significado de la familia cobra tanta importancia y tanta trascendencia dentro de nuestros sentimientos. Quien la tiene comprenderá en su exacta dimensión mis expresiones.

Existen varias, demasiadas razones para ser felices. Por ejemplo nuestro hogar, la sana lectura, los afectos y la charla alegre con gentes que no pierden el buen humor.

Es de individuos flojos e irresponsables delegar en otros seres humanos las tareas que nos corresponden realizar. Quien nada hace, quien se entrega a la vida sedentaria, se vuelve ocioso. Y el ocio tiene efectos bastante negativos en el cuerpo y en la mente. Quizás las personas ociosas terminarán buscando la ayuda de un terapeuta. Se convertirán en un peso, una carga para la sociedad.

Por otra parte, da bastante pena observar el estado de mendicidad, de desamparo en que se encuentran muchos niños de la calle.

La mayoría de ellos no llegan a los diez años y son los auténticos hijos de la intemperie.

¿Quién o quiénes hacen algo que valga la pena, finalmente, por ellos?

¿Los gobernantes, eternos prometedores, piensan en cierto momento en arrimar alguna clase de solución para esos pequeños que son excesivamente vulnerables y están expuestos a toda clase de peligros?

¿Qué porvenir pueden ya tener aquellos chicos que deambulan durante el día y durante la noche por las calles de Asunción, suben a los ómnibus a vender estampitas, cantan y tienen los ojos tan tristes?

No solamente la sociedad se ha vuelto indiferente con ellos, sino además las autoridades que viven en medio del derroche del dinero del pueblo y de la ostentación.

Realmente producen indignación demasiadas situaciones de pobreza que presenciamos, mas pocas son las personas que tratan de acercar cierta ayuda.

Nuestro lenguaje, que es nuestra manera de comunicarnos, es severamente maltratado en los últimos tiempos.

Pareciera que muchas gentes todavía no han aprendido a hablar correctamente el español.

Y debería saberse que un pueblo ignorante está condenado lastimosamente a la postergación, al atraso, a la decadencia. Existen numerosas bibliotecas públicas en la capital y en el interior del país que aguardan visitas. Sin embargo tantos jóvenes, que se supone que son la esperanza de la patria, invierten sus horas en vicios como el alcohol y las drogas.

delfina@abc.com.py

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  • Deberíamos comenzar, COMENZAR, con el Presupuesto General de Gastos de la Nación, asignándole a la EDUCACIÓN un porcentaje decente. Por si no saben, los países con menos índice de corrupción, con menor índice de pobreza y con menos problemas sociales son aquellos que asignan a la EDUCACIÓN un porcentaje IMPORTANTE DE SUS RECURSOS. Realmente para ellos no es un Gasto lo que destinan a la educación, sino una INVERSION A FUTURO.

    a4849q 04 Marzo 2013, 14:20:23 

  • Una más que habla y dice bien las cosas, pero ahí nos quedamos, hasta aquí llegamos, pero no hacemos NADA.

    a4849q 04 Marzo 2013, 14:04:33 

 

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