No más vecinos vs. damnificados

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Nuevamente miles de familias están siendo evacuadas por la crecida del río. A pesar de que el problema en esta época se arrastra desde hace décadas, ahora firmaron un trabajo conjunto entre la Municipalidad de Asunción, el Arzobispado de Asunción y la Presidencia de la República. Y, por supuesto, nos piden paciencia porque llevará años solucionar el tema. Muy bien, pero ¿qué proponen para el hoy, ahora mismo? Las autoridades están de acuerdo con la ocupación de espacios públicos por la emergencia. La peor parte se la llevan las familias que sobreviven en zonas inundables. Mientras en redes se discute que la culpa es “de la deforestación”, “que el río normalmente crece y para qué las personas se colocan ahí”, “que la corrupción”, etc., la verdad más angustiante es que hay familias que no tienen adónde ir y, ante la falta de previsión de las autoridades, somos los vecinos de algunos barrios los que tenemos que lidiar con el hacinamiento y todos sus males (muchos de estos vecinos, cansados, se van, alquilan o venden sus casas).

La razón alcanza para todos, aunque bien dividida, tanto para los protagonistas directos como para los que debieran resolver sistemáticamente. La buena intención no basta, hay que aplicar soluciones. Ante esta situación obviamente surgen también avivados en todos los niveles. Los tiempos difíciles generan fortaleza, pero también mucho oportunismo. Esto lo sabe en carne propia el grueso de la población de clase media, lidiando día a día con la injusticia económica y la inseguridad social.

Ojalá todo esto sirviera para que aprendamos a leer nuestra realidad entera y no solo coyuntural. Entonces, cuando votamos por las autoridades tiene que ser por su experiencia, honestidad, plataforma, propuestas políticas para el bien común.

No sabemos exactamente lo que dice el texto firmado por el Municipio, la Iglesia y la Presidencia. No obstante, sí sabemos lo que necesitamos. Ante esta situación que genera inmensa desazón por la falta de todo para las familias desplazadas, es necesario que se enfoque con profesionalidad, honestidad y una enorme dosis de realismo. Entonces, tal como hacen las empresas de servicios básicos cuando van a zonas lejanas para trabajar, instalándose por semanas o incluso meses, así es como tiene que haber en cada asentamiento o refugio un puesto permanente de Policía y otro de la Municipalidad, a más de la gente religiosa de buena voluntad (sacerdotes: salgan de sus templos). En las emergencias hay que buscar aliados. Y lo que no hay, se fabrica, se adapta: un colectivo viejo, una carpa, una casilla o lo que fuere sirve para que personas asignadas, conocedoras del trabajo de campo –no cualquier improvisado calientasillas– vengan a instalarse y vivir el día a día para orientar, guiar, canalizar reclamos, ayudas, etc., tanto para las familias como para los vecinos. Sería una presencia real y no desde las oficinas, daría un respiro y cierto orden dentro del caos. Muchos vecinos aportamos, además de dinero, calidad de vida, y en esta situación también somos damnificados. Esperamos presencia y acciones concretas.

lperalta@abc.com.py