–¿Usted vino a asesorar a algún político, algún partido?
–No, vine a dar conferencias invitado por la UPAP y hacer talleres sobre el tema de la profesionalización de las campañas electorales.
–¿Qué significa?
–Antes de hacer una campaña se realizan estudios cuantitativos (encuestas) y cualitativos que permiten tener una hoja de ruta para saber los temas de la agenda política sobre los candidatos. La idea es realizar una campaña efectiva, eficiente, con resultado óptimo.
–¿Quiénes pueden realizar una campaña política?
–Los candidatos hoy en día en América Latina y Europa provienen de diversas fuentes y no solo de la estructura partidaria. Hay una tendencia en las últimas dos décadas de políticos que provienen del exterior de la política, de la empresa, por ejemplo. Al final, lo que se trata es de poner en valor delante de la ciudadanía la capacidad, el conocimiento, la habilidad, la experiencia. Y eso proviene de distintos mundos, no solo de la política.
–¿Se puede vender al público cualquier candidato?
–No es así del todo. Las técnicas del marketing político vienen del mundo del marketing comercial. Eso no significa que la aplicación de estrategias de comunicación en el mundo político sea igual a vender una gaseosa.
–Está comprobado, en Sudamérica se puede vender candidatos mentirosos.
–El partido vende lo que le parece que es mejor del candidato. No va a poner como valor su déficit. Depende mucho de los medios de comunicación, de los receptores. No estoy tan de acuerdo en que se vendan “candidatos fabricados”.
–¿Cómo puede el elector percibir si hay engaño?
–Gracias a las campañas negativas, los medios de comunicación pueden acceder a más información sobre el candidato y conocer sus debilidades.
–Hoy día nadie sabe qué candidatos nos ponen y si son de fiar.
–En la democracia, la ciudadanía toma sus decisiones en las urnas y tiene derecho a equivocarse. De otro modo, estaríamos alentando sistemas elitistas y oligárquicos. La política se ha trivializado en los últimos 20 años por la acción de los medios de comunicación y de muchos ciudadanos. Menos de uno, de cada 10 ciudadanos latinoamericanos, tiene confianza en su clase política tradicional, según los sondeos. Esto está forzando a los partidos a buscar otro tipo de personajes, tales como empresarios o personas de la televisión, un cómico, etc.
–¿No importa la experiencia?
–Hoy en día, el último de los atributos más valorados por la población a la hora de votar es la experiencia. Hay otros elementos más importantes, como la oratoria, la gestión empresarial eficaz. Entonces, los pueblos a veces se encuentran con un personaje en el que confían, que aglutina sus esperanzas de cambio y que no es estrictamente un político o gestor. Yo, particularmente, no estoy muy de acuerdo en hacer esas visiones negativas ni de la clase política ni de los políticos.
–¿Qué tipo de líderes el pueblo está dispuesto a consumir?
–Hoy, el mejor líder en términos ideales sería aquel que pudiera combinar dos elementos: un líder que tenga habilidad organizativa, que sea visto como eficaz profesionalmente, como un gestor, una persona capaz de afrontar problemas, afrontar crisis, que la gente le vea con capacidad de conducción, pero solo eso no vale. También tiene que tener capacidades interpersonales, como saber llegar a la gente. Tendría que ser alguien al que veamos como que no es uno de nosotros, alguien con capacidades excepcionales, pero que a su vez se comporte como uno de nosotros. Esta sería la mezcla perfecta. Reagan y Clinton eran personas muy especiales, pero con gran capacidad y facilidad para conectarse.
–¿Qué pasa con un país bilingüe como este?
–Son dos países en uno. Pero uno tiene que ajustar su mensaje.
–El electorado mayor está entre esos que no hablan tanto castellano como guaraní.
–Pero al final los medios están en Asunción. Aquí hay dos países y seguramente hay dos segmentaciones fuertes de votos entre el interior y el centro, pero el principal componente de la campaña se hace desde Asunción.
–¿Cuándo la gente se decide?
–Va a estar muy relacionado en cómo evoluciona el contexto de aquí a diciembre en primer lugar y de diciembre a abril en segundo lugar. Si empieza a predominar en la agenda mediática una serie de climas de opinión social, económica y política determinados, como que hay una situación de crisis o de conflicto, posiblemente predomine un tipo de campaña de grandes temas. Por tanto, aquel candidato que logre representar para la población aquel salvador en temas concretos, será un candidato dominante. Si de aquí a diciembre se logra imponer un clima en el cual aquellas cuestiones que hablen de la esperanza, la fe, la alegría, el cambio, de otro tipo de país posible, etc., pues, entonces será una campaña donde predominen candidatos que basen su campaña en sentimientos, valores, emociones, grandes ideas, etc., es decir, va a depender mucho del contexto. Hay dos modelos, según un estudio que hicimos con los universitarios. Los candidatos tema y los candidatos valores.
–¿Quiénes pueden ser?
–Como candidatos tema salieron Horacio Cartes y Lino Oviedo. Como candidatos valores salieron Efraín Alegre y (Adolfo) Ferreiro.
–¿Quiénes gravitan hoy?
–Los candidatos tema. En diciembre ya veremos.
–Algunos políticos creen que el secreto del éxito está en aliarse.
–Va a depender mucho de la coyuntura. Las alianzas son para la maquinaria partidaria, no tanto para la gente. Puede servir para una demostración de fuerza, sobre todo en el inicio de una campaña. Es como hacer una foto. Depende de las alianzas no solo políticas, también sociales. Aquí hay partidos que pueden tener una gran presencia en Asunción, pero en el interior prácticamente no tienen gente ni estructura. Las alianzas le permiten ampliar la red. Todo depende del clima político y cómo se establece la agenda de los próximos dos meses.
–¿La prensa influye?
–Tiene mucho que ver.
–¿Y el juego de las mentiras, las calumnias? Se usa mucho a los periodistas como vehículos.
–Sí. Se puede separar la campaña negativa y la campaña de ataques. Son dos cosas distintas. Una cosa son rumores, mentiras, calumnias. Otra es un tipo de comunicación negativa en la cual se intenta desprestigiar al candidato o al partido con base en cualidades políticas o personales. Eso está presente en todas las campañas.
–¿Favorece a los que hacen esas campañas?
–Son campañas muy eficaces, pero muy riesgosas. Puede llegar un momento en que un partido decida atacar al candidato rival como estrategia de comunicación. Es más, según unas informaciones que tengo, es posible que aquí un partido, un candidato, haya decidido que su estrategia sea una campaña negativa.
Son campañas en que se gana mucho, pero también son muy riesgosas. Es como farol en el póker (los demás apostadores se creen la mentira). Puede llevar la banca o perder todo lo que tiene.
–¿Qué es eso del tema Lino Oviedo y Horacio Cartes?
–Hay campañas en las cuales el eje estratégico es un tema. Uno elige un tema en los medios y toda la campaña se centra en ese tema. Si uno logra que el tema se imponga y el candidato además es percibido como una persona que es capaz de solucionar ese tema.
–¿Qué tema?
–El tema es un problema. Se puede imponer, por ejemplo, como temas que en el Paraguay el problema es el empleo y la inseguridad y se necesita que alguien solucione ese problema. Tenemos que hacer que la gente perciba que ese es el principal problema del país y quién es el principal mensajero de ese mensaje. Luego, lo otro en cambio son campañas basadas en los sentimientos. Lo que se impone es una idea fuerza en la cual se intenta agrupar la mayor cantidad de gente posible alrededor de esa idea.
–¿Qué idea?
–Es hablar de la patria, el cambio, la honestidad, la esperanza, la alegría. En la elección de 2008, el Partido Colorado (con Blanca Ovelar) representaba más el tema, pero ganó Lugo. Se impuso la campaña del sentimiento, de las emociones. Es una competencia entre lo racional y lo emocional.
–¿La posición de los medios tiene gravitación entre ambos?
–Es fundamental.
–¿A favor de uno u otro?
–O ni siquiera a favor, pero es fundamental. Imagínese que dos o tres medios de Paraguay empiezan todas sus portadas todos los días a partir de ahora con titulares tales como “joven muere apuñalado en el barrio tal”. Al día siguiente titula: “a ama de casa la intentan robar el bolso y la matan”, al día siguiente más crónicas policiales... Evidentemente le está haciendo la campaña a un candidato.
Ahora, si el medio empieza todos los días con titulares como “los jóvenes no tienen empleo y se van de Paraguay” o “solo uno de cada 10 jóvenes tiene empleo...”, favorece al que está con el lema del empleo. Si el medio habla de corrupción, de honestidad, se está hablando a favor del candidato de izquierda o del que promueve valores. Sin querer o a propósito los medios ponen el tema en la agenda.
La cuestión es saber el 21 de abril (de 2013) cuál de estos temas de la agenda es el que corta la torta.
–¿Cuál es el impacto del ingreso de Venezuela a Mercosur?
–Ni Mercosur necesita de Venezuela ni Venezuela del Mercosur. El ingreso de Venezuela es estrictamente político. Solo tiene un rubro de exportación que es el petróleo, 97% de su presupuesto.
–¿Cuál es el interés entonces?
–Políticamente, hay una estrategia de consolidar un bloque hegemónico en el continente sudamericano a través de los procesos Mercosur, Unasur y Alba.
–¿Cómo afecta a Paraguay?
–No tiene por qué afectarle extraordinariamente. ¿Qué impacto tuvo en Paraguay?
–Se avivó el sentimiento patria, soberanía, independencia.
–Ese es un impacto de consumo interno. El ingreso de Venezuela es también un impacto de consumo interno. En términos de impacto real no hay ninguno. Mire, el cepo cambiario que impone Argentina tiene más impacto en Paraguay que la salida del Mercosur. Los paraguayos no están pudiendo remesar dinero para sus familias en el Paraguay. ¿Qué importancia tiene el Mercosur aquí? Cristina Kirchner o Dilma Rousseff dicen para consumo interno: “miren cómo cuidamos la democracia de Paraguay”. Es para consumo interno. Esto se soluciona en 2013.
–No parece ser tan simple, que le palmoteen y le digan: “bueno, paraguayito, ya puede entrar. Hubo un desentendimiento”.
–Le apuesto una cena a que cuando vuelva a Asunción el año que viene ese problema estará resuelto. Le van a decir: “nuestros pueblos están primero, se quieren...” y punto. Está resuelto. Mercosur en este momento no significa nada. No es real en términos económicos. Los grandes acuerdos comerciales de los países del Mercosur, incluido Paraguay, están fuera del Mercosur. Están en alianzas con Estados Unidos, con Europa, con China... Por eso le repito, una cosa es lo que los gobiernos quieren transmitir al interior de sus pueblos para ganar las elecciones y otra cosa es la realidad. La realidad es que hoy en Latinoamérica hay un amo, que es Brasil, que sí tiene una posición completamente hegemónica.
