06 de Junio de 2004

 

La otra cara del "marzo paraguayo"

A cinco años del derrocamiento del gobierno constitucional de Raúl Cubas, comienza a estremecerse la ciénaga en que se pavonearon los usurpadores de la voluntad popular y eso está alborotando a la gavilla que se adueñó del poder al precio de la muerte del vicepresidente de la República y de los jóvenes en la plaza.

La virulencia de sus reacciones delata su desesperación ante el inminente desenmascaramiento de su responsabilidad en los trágicos hechos, por espontánea y gradual revelación de testigos calificados, como el ex chofer del dignatario fallecido, Víctor Barrios Rey, y su ex secretario personal Luis Recasens Molinas, a quienes irán siguiendo otros con el correr del tiempo.

La ciudadanía sabe que la conspiración contra el gobierno de Cubas fue organizada y llevada a cabo por un grupo de políticos prebendarios, en su mayoría parlamentarios, de todos los colores, y seudoempresarios mafiosos que se enriquecieron durante la dictadura.

Con la connivencia de los ministros de la Corte Suprema de Justicia, algunos miembros del clero católico, la embajadora de los Estados Unidos de América Maura Harty y los medios de comunicación a su servicio, crearon la histeria colectiva del "marzo paraguayo" que les permitió apoderarse del gobierno y saquear al país por casi un lustro. La muerte del vicepresidente fue parte central de la conjura, independientemente de cuándo, dónde y cómo murió. Los conspiradores sabían que si el doctor Argaña no muriera, el complot contra el presidente Cubas fracasaría.

Resulta muy llamativo que cuando apenas comienza a descorrerse el pesado telón que oculta a los ojos de la ciudadanía los horrores del "marzo paraguayo", los perifoneros de ese golpe de Estado mediático comienzan de nuevo a rasgarse las vestiduras porque ciertos medios de comunicación buscan el esclarecimiento de las circunstancias en que perdió la vida el ilustre hombre público. No es de extrañar que facciones políticas interesadas -como la Junta de Gobierno de la ANR, dominada por los argañistas- defiendan su propia versión de los hechos, pero resulta desconcertante la actitud de algunos periodistas que, en vez de apoyar la búsqueda de la verdad, están en contra de ella con fiera contumacia. Siendo el deber de la prensa adquirir el conocimiento de los hechos y transmitirlos al público, sorprende la actitud de estos comunicadores de oponerse rabiosamente al esclarecimiento de ese luctuoso suceso que encierra la clave del golpe de Estado que acabó con un gobierno democrático elegido por más del 54 por ciento del voto popular, apenas siete meses después de asumir. Como protagonistas del cruento drama, en vez de apoyar una investigación seria y responsable de los crímenes que se cometieron, se pasan pronunciando sermones contra los medios de comunicación que están empeñados en llegar a la verdad, como si temieran que de ella surjan consecuencias contrarias a sus intereses.

La feroz persecución llevada a cabo por los nuevos dueños del poder contra los seguidores del general Oviedo y contra los que sin serlo fueron colaboradores del gobierno de Cubas causó mucho sufrimiento a personas inocentes. La memoria colectiva de la sociedad no puede olvidar tan fácilmente las vejaciones y crímenes cometidos por los esbirros del "gobierno de unidad nacional", como no olvida hasta hoy las atrocidades del régimen dictatorial de Stroessner. Es por eso que la mayoría de los paraguayos está a favor de una investigación exhaustiva de la muerte del vicepresidente y de los jóvenes de la plaza. Su esclarecimiento va a arrojar luz sobre los pormenores de esa fatídica jornada y va a poner al descubierto a los verdaderos responsables de los crímenes que se cometieron.

Por algo el gobierno de González Macchi canceló la venida de agentes especiales extranjeros gestionada por el presidente Cubas para la investigación del magnicidio y delitos conexos. Los golpistas saben que si así se procede, ineludiblemente, van a tener que compartir el oprobio de la otra cara de la moneda que hasta ahora esconden celosamente.

De ahí su pavor y su desesperación ante cada testimonio calificado que aparece. Pero no se puede tapar el sol con las manos; la verdad y solamente la verdad hará posible la justicia.


Gral. (R) Víctor A. Segovia Ríos, Ex ministro del gobierno del presidente Raúl Cubas
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